
Alfredito, el elefante marino que nació y crece en una playa marplatense, bajo custodia de su madre y el municipio
No es usual que la especie tenga a sus crías en Mar del Plata; se prevé que madre e hijo permanezcan en la arena durante varias semanas más
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MAR DEL PLATA.― Alguien se animó pronto, un poco en broma, un poco en serio, a ponerle nombre al pequeño elefante marino. Lo llamó “Alfredito”, en honor a uno de los funcionarios de Defensa Civil que llegó al lugar el lunes pasado, cuando la cría nació. Así lo continúan llamando hoy los vecinos y empleados municipales que siguen de cerca el día a día de este cachorro, que nació en las playas del norte marplatense y está custodiado por su madre, que no se le despega ni un instante.
Aunque no tanto como los lobos marinos, que se cuentan por cientos y tienen en estas costas uno de sus refugios favoritos y permanentes, la especie conocida científicamente como Mirounga leonina hace escala de manera habitual en estas playas. Lo llamativo es que haya ocurrido aquí un nacimiento.

La madre, de dimensiones generosas y pelaje claro, y su cría, bastante más oscura y en notorio crecimiento, retozan buena parte de la jornada sobre el sector de arena más próximo al mar, frente a lo que fue el Instituto Unzué, a mitad de camino entre La Perla y la Avenida Constitución.
Apenas se detectó la presencia de estos animales y se constató que se trataba de un nacimiento reciente, se instrumentaron algunas medidas de prevención, bajo la coordinación de Defensa Civil del municipio y luego también con la ayuda del Departamento de Reservas Naturales y Guardaparques.

Se estableció con cintas un perímetro de seguridad bien amplio para garantizar que ninguna persona se acerque más de la cuenta a los animales. El único riesgo que corren actualmente es el acercamiento de algún perro vagabundo, que, por curiosidad o ánimo de riña, se les puede arrimar más de la cuenta.
Natalia Martino, bióloga y jefa del Departamento de Reservas Naturales y Guardaparques del municipio, anticipó a LA NACION que al menos son entre tres y cuatro semanas las que la especie dedica al amamantamiento. Recién entonces comienza la instancia de destete, que empieza a aportarle los primeros márgenes de independencia al recién nacido, quien debe empezar a valerse por sus propios medios, tanto en tierra como en el agua.

Hoy, el cachorro completó su primera semana de vida. Por imágenes logradas a distancia y con muy buena definición se pudo percibir su vientre y su área genital y se confirmó que se trata de un macho.
En esta etapa, los leones marinos crecen a un ritmo de tres a cinco kilos por día. Una hembra puede llegar a pesar entre media y casi una tonelada. Los machos, en cambio, pueden alcanzar las 4 toneladas.
Etapa crítica
Una vez que completa la etapa de amamantamiento, la madre vuelve al mar para ya casi no regresar. La cría permanece sobre la arena. Dispone de buenas reservas de energía logradas por la leche materna. En la medida en que comiencen a menguar esas reservas, el animal comenzará a valerse por sí mismo en lo motriz, ya que debe aprender a desplazarse tanto sobre suelo firme como entre las colas. También deberá aprender a cazar y a alimentarse. En simultáneo, vivirá su primer cambio de pelaje, el cual se volverá tan claro como el de su madre.

“Será una etapa crítica porque, una vez que quede sola, la cría deberá tener las reservas suficientes para afrontar esas primeras incursiones en el mar, en las que deberá aprender a conseguir su alimento”, explicó Martino.
La madre y el recién nacido se convirtieron en un verdadero espectáculo. El sector de la costa donde se encuentran es de muy alto tránsito, especialmente de deportistas. Son muchos quienes, a pesar de esta primavera helada, se animan a dar pasos por la arena y mirar desde primera fila la flamante incorporación a la fauna marina marplatense.

Algo similar se vivió hace un par de años en la zona de Punta Mogotes, cuando una hembra de elefante marino parió a su cría en la zona de balnearios. Pero aquella experiencia no tuvo final feliz. El animal murió a los pocos días por causas que nunca se establecieron, pero que se entienden como naturales de acuerdo a las estadísticas de supervivencia de la especie.
Martino destacó que, frente a cada uno de estos casos, se despliega un protocolo de protección alrededor de los animales, con coordinación del Ente Municipal de Servicios Urbanos de la comuna. Entienden que se trata de una especie vulnerable y que, frente a un nacimiento, se deben evitar las situaciones de estrés que compliquen el proceso.

A diferencia de otros mamíferos marinos, como los delfines, los elefantes marinos dan a luz en tierra. Según confirmó Martino, en la Argentina hay una colonia de la especie en la zona de Península Valdés. Sería el único espacio continental, ya que el resto de los puntos se encuentran en islas, siempre en la zona sur y dentro del perímetro antártico.
Mar del Plata es casi un límite norte en materia de presencia de la especie. Lo normal para los elefantes marinos es hacer escala por aquí y seguir viaje con la ruta habitual que tienen, siempre con rumbo al sur. Es por eso que lo esperable es que, primero la madre y luego el recién nacido, emprendan su viaje por mar en rumbo al sur.




