
Andrés Calamaro y la pasión por la lengua popular
Esta noche habrá una nueva función
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Esta vez no hay vueltas. Ya no se trata de regresos ni de partidas, ni de bandas amigas que sostienen al cantante en el escenario. Andrés Calamaro, en el Club Ciudad de Buenos Aires, presentó anoche su último álbum La lengua popular , ante unas 30.000 personas, que disfrutaron de las canciones nuevas y de las otras, de aquellas que ya se han instalado como una cortina musical de estos últimos años. Calamaro es el cantante, pero también el compositor que, con sus características rimas, tiñe y resignifica lo cotidiano.
Es, también, el que va contra la corriente, y queda claro cuando elige abrir, quince minutos pasados las 21, con el tema "El salmón" el concierto de anoche. Esa canción en la que quiere arreglar todo lo que hizo mal, y que, ¿casualidad? nombra al recientemente fallecido Víctor Sueiro en su primera estrofa.
De allí salta directamente a "Los chicos", apertura de su nuevo álbum y (¿otra vez casualidad?) habla de los que se fueron, de lo que dejaron, de lo que aún queremos ofrecerles. En el campo, las miles y miles de personas, cantan y corean, acompañan en gran coro a quien se ha hecho acreedor al título del álbum. Es la lengua popular la que canta en miles de voces.
Y se ve también eso en el público, heterogéneo como pocas veces. "Viste, se ven pocas remeras de rock", le dice al pasar a su amigo uno con carnet (y remera) de rockero curtido. Es que en el campo parejo (no hay gradas, ni plateas, ni corralitos, ni, como en los festivales, otros escenarios que dispersan gente y atención) hay chicos, jóvenes y gente grande. Y más presencia femenina que la habitual en un concierto de rock, debe haber pensado el mismo que observaba las remeras y sus insignias.
Y todos conviven y cantan en armonía. Así fue también el ingreso, ya que gracias a que se habilitaron dos puertas, la gente pudo entrar muy rápido y cómodamente, mientras sonaba la banda invitada, los españoles Fito & Fitipaldis (ver aparte).
Con campera de cuero, jeans y pañuelo al cuello, el cantante y compositor se adueña del gran escenario (así como, en los minutos previos al inicio, había aparecido el loguito Calamaro Planet, con su imagen y su guitarra, sobre el planeta Tierra) y se repite en las dos pantallas del fondo del escenario y las dos que lo enmarcan.
El público no da tregua al amor. Así, el "olé, olé, olé, Andrés, Andrés", hace de intervalo entre los temas que siguen, "Tuyo siempre", "Mi gin tonic ", " Ok perdón", alternando entre los novísimos de La lengua popular y los de El salmón . La banda que lo acompaña está integrada por Diego Gallardo y Julián Kanevsky, en guitarras, y Tito Dávila, en teclados, más la base rítmica, que comparte con los Fitipaldis: Candy Caramelo Avello, en bajo, y Niño Bruno, en batería; además de los coros bersuiteros de Daniel Suárez y el Cóndor Scarbatti.
Esta noche, según anunciaron los organizadores, Fito & Fitipaldis actuarán a las 19, y Andrés Calamaro, a las 20.



