
Apuntan a los allegados de la pareja muerta en Banfield
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Los investigadores del doble asesinato de Banfield están convencidos de que no están frente al desenlace de un simple robo. Por eso, se disponen a buscar evidencias a partir del análisis del círculo de allegados de Antonio Cosentino y de María Parada, cuyos cadáveres fueron encontrados anteayer apuñalados en su residencia del Sur del conurbano.
En tanto, como para reforzar esta teoría, fuentes policiales dijeron ayer que el acceso a la casa de los Cosentino, situada en French al 700, no había sido forzado, hecho que induce a los pesquisas a creer que las víctimas conocían a su victimario.
El doble crimen, que conmovió a los vecinos de la calle French al 700, en un barrio residencial de Banfield, fue descubierto anteayer por la hija del matrimonio, que llegó hasta la casa al anochecer.
De inmediato dio aviso a la comisaría 2a. de Banfield, cuyos efectivos llegaron en pocos minutos al chalet de dos plantas donde se desencadenó la tragedia.
Para reforzar la hipótesis del conocimiento entre las víctimas y sus agresores, las fuentes precisaron que Parada, de 65 años, fue atacada por detrás cuando preparaba el té y cortaba una porción de torta sobre la mesada de la cocina, situada en la planta baja de la casa. En tanto, se supo también que su esposo, de 67, fue abordado cuando intentaba levantarse de la cama, en el dormitorio conyugal situado en el primer piso de la vivienda.
Los detectives creen que una eventual secuencia del ataque es que el agresor abordó primero a la mujer -a la que tomó por sorpresa en la cocina- y que, a continuación, subió a la alcoba de los Cosentino, donde apuñaló al hombre, que podría haber intentado levantarse al escuchar ruidos extraños en la planta baja.
Los estudios forenses determinaron que Cosentino, que se desempeñó como funcionario jerárquico en la empresa YPF entre 1957 y 1988, cuando se jubiló, presentaba doce heridas de arma blanca. Al menos seis puñaladas le fueron asestadas en el pecho y otras tantas en las manos. Por esto último se cree que el hombre intentó defenderse del ataque.
En tanto, su esposa fue degollada y presentaba además otras cuatro heridas cortantes en distintas partes de su cuerpo.
Sin evidencias
Para descartar inicialmente la posibilidad del robo como móvil, los pesquisas dijeron que no habían sido robados ni dinero, ni joyas, ni documentos del matrimonio. Agregaron que, si bien había algunas cosas revueltas, ese desorden podría haber sido armado para simular un asalto.
En sintonía con esta hipótesis, los detectives del caso sospechan que en el ataque actuaron al menos dos personas, que usaron para asesinar a los Cosentino un cuchillo pequeño, del tipo de cocina, que no apareció en la escena del crimen.
Aunque creen que los atacantes habrían visto facilitado el acceso a la casa por un eventual conocimiento con sus víctimas, los investigadores afirmaron ayer que el crimen no tendría relación con el pasado de Cosentino en YPF, donde se desempeñó como asesor de presidencia, director de contacto y, en 1981, como honorable del directorio.
El caso es investigado por efectivos de la Delegación de Investigaciones de Avellaneda, que colabora con el fiscal de instrucción de Lomas de Zamora Andrés Devoto.
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