Asesinan a un cardiólogo en Recoleta

Los investigadores creen que el crimen está relacionado con denuncias que hizo por cuestiones vinculadas con su trabajo
Gustavo Carabajal
(0)
29 de mayo de 2003  

"Al doctor José Andrés Martínez Martínez lo habrían asesinado por una cuestión relacionada con su trabajo. Le dispararon por la espalda y a quemarropa."

Tal hipótesis constituye la principal línea de investigación que maneja la policía sobre el asesinato del cardiólogo, según reveló a LA NACION una calificada fuente judicial.

Martínez Martínez, de 57 años, casado y con tres hijos, era presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), y fue asesinado anteayer por la tarde en su consultorio, situado la planta baja del edificio de Junín 1276, en Recoleta.

"Una parte de la investigación apunta a determinar si el médico presentó alguna denuncia judicial contra una empresa o corporación ya fuera a título personal o como presidente de la Fundación Cardiológica Argentina", explicó el informante.

Aparentemente, la víctima habría denunciado supuestas irregularidades en la comercialización de marcapasos en mal estado. Martínez Martínez se oponía desde hacía tiempo a la técnica de reanimación cardíaca eléctrica, un negocio millonario que ahora está bajo la lupa de los investigadores del caso.

Además, estaba al frente de una campaña contra el tabaco a partir de estudios relacionados con el daño provocado por los cigarrillos.

El cardiólogo había sufrido tiempo atrás dos asaltos en su domicilio de Independencia y Sarandí, pero hasta anoche los investigadores no lograron relacionar estos hechos con el crimen.

A partir de los testimonios de la familia, amigos y colegas, los investigadores estarían convencidos de que el médico gozaba de una altísima reputación en lo profesional, tanto en el país como en el exterior, y llevaba una vida intachable en lo familiar.

Fuentes de la investigación relataron que el médico habría sido asesinado entre las 14 y las 16 de anteayer. Le pegaron tres balazos: dos en la espalda y el restante en la nuca.

"Por el momento, intentamos reconstruir cómo fueron los últimos minutos con vida del cardiólogo: queremos establecer con precisión a qué hora llegó, con quién tenía que encontrarse esa tarde, con quién hablaba por teléfono, si tenía miedo y si lo habían amenazado", dijo uno de los investigadores. En principio, los detectives descartaron el robo como móvil del homicidio.

Dicha presunción se fundó en el análisis de la escena del crimen. La puerta no había sido violentada, el consultorio no estaba desordenado y, según la familia de la víctima, no faltaba nada.

"Creemos que el médico conocía al asesino. La puerta principal del edificio sólo puede abrirse desde adentro. También pudo ocurrir que el homicida, al hablar por el portero eléctrico, invocara a alguien que el médico conocía", dijo el investigador.

El cadáver de Martínez Martínez fue hallado anteanoche, minutos después de las 21, por una de sus hijas. Estaba en la camilla del consultorio, boca abajo, con las manos atadas hacia atrás con una soga. Además, tenía las piernas amarradas con su guardapolvo.

Fuentes policiales indicaron que el día que mataron el cardiólogo había trabajado hasta las 12 en el Hospital de Clínicas. Esa tarde concurrió a su consultorio para encontrarse con la profesora de inglés con la que tomaba clases desde hace ocho años. Aparentemente, nunca se reunió con la profesora, que habría asistido al encuentro y, luego de tocar el timbre, se marchó ante la falta de respuesta.

Era la única cita que tenía esa tarde, debido a que atendía el consultorio los lunes, miércoles y viernes. Anteanoche, preocupadas porque el cardiólogo no había regresado a su casa del barrio de San Cristóbal y porque no respondía en el teléfono de su consultorio, Teresa, su esposa, y una de sus hijas decidieron buscarlo. Entonces, la joven se dirigió al edificio de Junín al 1200, donde encontró el cuerpo de su padre.

En favor de la prevención

  • El cardiólogo José Martínez Martínez era un defensor de la medicina preventiva y desde hacía tiempo se oponía a una técnica de reanimación cardíaca eléctrica. Se trata del cardiodesfibrilador, un dispositivo eléctrico que se implanta en pacientes con arritmia para evitar la taquicardia ventricular, ritmo previo al paro cardíaco. Según fuentes médicas consultadas, Martínez Martínez se oponía a ese tipo de implantes, ya que promovía la aplicación de terapias manuales y preventivas, como los masajes cardíacos.
  • ADEMÁS

    MÁS LEÍDAS DE Sociedad

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.