
Aterrizaje de emergencia al cruzar el Atlántico
Salió de Ezeiza e iban 15 argentinos
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Para los 152 pasajeros -15 de ellos, argentinos-, el vuelo de Air Madrid que partió anteayer del aeropuerto de Ezeiza hacia la capital española fue el gran susto de sus vidas. Mientras sobrevolaban el océano Atlántico, una alarma de humo se disparó en la cabina y el piloto decidió aterrizar de emergencia en el primer aeropuerto que apareciera en mitad de la nada: resultó el de la Isla de Sal, en el archipiélago de Cabo Verde, a 450 kilómetros de la costa noroccidental de Africa, a la altura de Senegal.
Llevaban ocho horas de vuelo y aún faltaban cuatro para llegar a destino. A bordo viajaban 15 argentinos y mayoría de brasileños que habían subido en la escala hecha en Fortaleza. Pudieron llegar a Madrid anoche, con unas 16 horas de demora.
Sibely Valle, vocera de la aerolínea, informó desde Madrid que no se trató de un aterrizaje forzoso, sino que por protocolo de seguridad, el piloto decidió no ignorar la avería.
De todos modos, según detalló a LA NACION María Socorro Peres, responsable de la compañía nacional que opera el aeropuerto de Isla de Sal, hubo tensión en el descenso: "Los pasajeros estaban asustados y muy nerviosos cuando bajaron. No entendían qué había pasado, pero los ánimos se tranquilizaron cuando la tripulación explicó que se los enviaría a hoteles para que descansaran". Entre ellos viajaba el gerente general de Air Madrid en Brasil, Carlos Sprei.
Los pasajeros fueron enviaron a distintos hospedajes que hay en esta isla de playas paradisíacas. Así lo confirmaron los encargados de distintos hoteles con los que se comunicó LA NACION. Según informó el cónsul de República de Cabo Verde en Buenos Aires, Alberto Vicente Dias, las diez islas que conforman el archipiélago tienen una superficie de unos 4017 kilómetros cuadrados y en ellas viven menos de 500.000 habitantes.
Un nuevo avión
Las autoridades de la aerolínea decidieron que el viaje no continuara en la misma aeronave y enviaron un nuevo avión desde Portugal, que arribó a Isla de Sal a las 13.30, hora española, unas diez horas después del aterrizaje forzoso.
Finalmente, el nuevo avión partió hacia el aeropuerto de Barajas, Madrid, a las 19. Según detalló Valle, en esta oportunidad, la demora se debió a que hubo que buscar a los pasajeros por los distintos hoteles, algunos distantes más de 25 kilómetros del aeropuerto. "Muchos de los pasajeros estaban descansando y eso demoró la partida más de cuatro horas", justificó Valle.
Este aterrizaje forzoso es parte de una serie de fallas en vuelos de la compañía aérea española que investiga la Dirección General de Aviación Civil, dependiente del Ministerio de Fomento español. Desde hace un par de semanas, esa dependencia viene realizando diversas actuaciones para determinar las causas de los retrasos o cancelaciones de la aerolínea y su cumplimiento de la normativa de la Unión Europea.




