
Belgrano festejó el arribo del subte D a la estación Olleros
Fervor: los vecinos de la flamante parada ovacionaron la inauguración y no dudaron en abordar los primeros trenes del servicio.
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La llegada del primer tren de la línea D de subterráneos a la estación Olleros, en el barrio de Belgrano, despertó ayer el entusiasmo cívico de centenares de vecinos que, luego de acompañar a las autoridades porteñas durante el acto de inauguración del servicio, invadieron la flamante parada y dedicaron el paseo del sábado a viajar bajo tierra.
En el soleado mediodía de ayer las familias belgranenses se reunieron frente al palco instalado en Cabildo, entre Federico Lacroze y Olleros, para aplaudir los discursos del jefe de Gobierno de la ciudad, Fernando de la Rúa, de su secretario de Producción y Servicios, Nicolás Gallo, y del presidente de Subterráneos de Buenos Aires, Alejandro Nazar Anchorena.
Finalizadas las alocuciones, entonado el Himno Nacional -que fue interpretado por la Banda Tacuarí del Regimiento de Infantería de Patricios- y suelta de globos mediante, los vecinos no dudaron en descender las escaleras hacia la estación más grande y moderna de la línea que se extiende entre la Catedral y Belgrano.
Celebración porteña
También lo hizo De la Rúa, con la llave para accionar el primer convoy en mano. Después de descubrir la placa correspondiente por la inauguración y mientras la Orquesta de Tango de la ciudad ponía en el aire de la plataforma la melodía de Mi Buenos Aires Querido, el jefe de Gobierno porteño puso en marcha este hito en la historia del transporte público metropolitano.
Poco antes, había expresado: "Este es un homenaje a la larga paciencia. Después de siete meses de gestión, se inaugura esta obra que venía demorada siete años".
Desde 1990, la extensión de la línea D hasta Olleros -que continuará en noviembre con la estación Virrey del Pino, prometieron los titulares del Gobierno de la ciudad y de Subterráneos de Buenos Aires - sufrió numerosas interrupciones, que impidieron un progreso acelerado.
De la Rúa apostó además que "el subte tiene que llegar a Vicente López, para integrar la ciudad con la provincia" y agradeció la presencia del intendente de ese partido bonaerense, el radical Enrique García.
Por su parte, Gallo reconoció que la obra se basó "en una asociación imbatible de los vecinos con la gestión pública: los vecinos controlando y orientando. Esto es propiedad del pueblo, de los que están aquí y de los otros 3 millones de porteños que pusieron 10 pesos cada uno" en el emprendimiento.
El funcionario exhortó a la gente a cuidar la parada de Olleros y a la concesionaria del servicio, Metrovías, a no permitir que se convierta en "una factoría de comida, como en otras estaciones".
Disculpas
"Cuando en 1988... comenzamos la extensión de la línea D, poníamos en marcha un viejo anhelo ... sepan disculpar los vecinos los inconvenientes que le causaron los trabajos y tengan confianza que así como una administración Radical puso en marcha esta obra, la de Fernando de la Rúa la concluirá".
Firmado: José M. García Arecha, UCR-Capital.
Nadie se fue sin un paseo
"Después de todos los problemas que generó la obra sobre la avenida Cabildo, al fin podemos hoy viajar. Trabajaron muy bien. Y no veo la hora de que llegue a Virrey del Pino, más cerca de casa. Ahora el centro nos queda mucho más cerca", dijo María, una joven embarazada que abordó con su marido uno de los primeros subtes que partieron de Olleros, sin cobrar el viaje.
Otros cinco asientos eran ocupados por la familia de Laura, que eligió como paseo sabatino "la visita a la nueva estación junto con mis tres hijos y mi madre".
Otra mujer llamada María, pero vecina de Flores, había llegado a Belgrano especialmente para presenciar el acto de inauguración y viajar rápidamente de vuelta a su hogar "haciendo una combinación de líneas de subterráneos".






