
Buen Ayre, una autopista peligrosa
Denuncian que falta mantenimiento y que hay sectores en los que existe un bache cada 20 metros; afirman que hay zonas inseguras
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En los 23 kilómetros que tiene el Camino Parque del Buen Ayre, sólo hay dos puentes peatonales para cruzar la autopista y muchos pozos.
Además, se trata de una zona insegura. En lo que va del año, se denunciaron 947 delitos ocurridos contra automovilistas que circulaban por la autopista. La mayoría de esas denuncias fueron por robos de vehículos. Por esos asaltos denunciados, la policía detuvo a 483 personas y recuperó 463 automóviles, según informaron fuentes oficiales.
Quienes transitan habitualmente por esta autopista se quejan porque, a pesar de que el peaje cuesta 3 pesos, falta mantenimiento. Además, los usuarios denuncian que hay una gran cantidad de peligrosos baches en gran parte de la traza, y sostienen que la señalización es deficiente.
También existen huellones en la calzada y la falta de puentes peatonales hace que los habitantes de algunos asentamientos situados en la zona de José León Suárez desafíen a la muerte cada vez que cruzan a buscar comida entre la basura acumulada en el predio de la Ceamse.
Durante una recorrida, ida y vuelta, realizada por LA NACION en esta autopista que une los accesos Norte y Oeste, y por que la que mensualmente circulan casi 2.000.000 de vehículos, se pudo comprobar que el carril izquierdo de la mano que conduce a la Panamericana es el que menos baches tiene debido a que fue repavimentado durante este año.
Dicho carril es el único por el cual se puede transitar sin problemas desde el Acceso Oeste hacia la Panamericana. Pero, según pudo comprobar LA NACION, en plena curva, 300 metros después del puente peatonal y antes de llegar al Acceso Norte, hay un pozo de tres centímetros de profundidad y medio metro de diámetro que sorprende y sacude los vehículos.
Al transitar por la autopista de seis carriles, tres de ida y tres de vuelta, es constante el traqueteo provocado por los pozos y las ondulaciones, que golpean los amortiguadores.
En los primeros diez meses de este año, se registraron 29 accidentes en los que 34 personas resultaron con heridas leves y otras 12 sufrieron heridas de gravedad. Y a causa de los accidentes ocurridos en el Camino del Buen Ayre, fallecieron tres personas.
"El estado del camino, del asfalto, de las banquinas y gran cantidad de basura hacen que sea muy difícil transitar por el Camino del Buen Ayre. El problema se agrava si se tiene en cuenta que la empresa concesionaria de la autopista cobra un peaje caro por un servicio que no presta", explicó Ricardo Lasca, usuario e integrante del Comité Nacional de Defensa del Usuario Vial.
LA NACION, que recorrió la autopista tanto de día como de noche, descubrió que el sector con mayor cantidad de pozos y ondulaciones es la curva situada en el kilómetro 3 de la autopista, después de la estación de servicio, en la mano hacia Panamericana. Allí, el asfalto de la banquina se levantó y formó una peligrosa ondulación de más de 20 centímetros de alto. A lo largo de un kilómetro de ese sector, en promedio, hay un pozo cada veinte metros.
Si bien algunos usuarios denunciaron que durante algunas noches se producen cortes en el sistema de alumbrado de la autopista, durante las noches en que LA NACION recorrió el Camino del Buen Ayre no se registró ningún apagón.
Al circular por la autopista, también quedan en evidencia las deficiencias en la señalización. En muchos sectores, no existe la línea blanca continua en el asfalto que está junto a la banquina. Se ha borrado o está sinuosa porque el asfalto se dilató.
"La entidad concesionaria de la autopista no contesta las quejas de los usuarios. Cuando uno pregunta por qué no lo hacen, sólo responden que tratan de mejorar. Esto ocurre porque no existe un organismo de control que verifique que se cumpla con el mantenimiento de esa autopista", explicó Lasca.
En 1995, la Ceamse, ente interjurisdiccional administrado en partes iguales por la provincia de Buenos Aires y por el gobierno porteño, se hizo cargo de la explotación de la autopista.
"Cuando uno paga cualquier peaje para transitar por una autopista, debe recibir como contraprestación un beneficio, como poder trasladarse de un lugar a otro por una autopista segura y rápida", expresó Arturo Giannullo, usuario de la autopista, vecino de Bella Vista e integrante de Proconsumer, entidad que defiende los derechos de los consumidores del Mercosur.
Según pudo comprobar LA NACION, todos problemas de pozos y baches denunciados por los usuarios se potencian los días de lluvia. El agua cubre los baches y los huellones de la autopista, por lo que se forman enormes charcos que provocan que cualquier automóvil pueda patinar, se salga del camino y protagonice un accidente.





