
Buquebus reprogramó sus salidas por el choque de un ferry con un pesquero
La colisión, que no causó heridos, se produjo anteanoche a unos seis kilómetros de Buenos Aires
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Fueron casi cuatro horas de angustia e incertidumbre para cerca de 700 turistas que el jueves por la noche volvían de sus vacaciones en Uruguay a bordo del ferry Eladia Isabel, de la empresa Buquebus; quedaron a la deriva y en completa oscuridad, luego de que, en circunstancias que aún se investigan, el barco en el que viajaban chocó con un buque pesquero, a seis kilómetros de la costa argentina.
La empresa estima que el ferry quedará varado hasta el martes, por lo que dispuso una reprogramación de sus servicios, reemplazando el buque dañado con otros dos buques de menor tamaño, aunque más veloces, respetando el precio original de las tarifas. Según el nuevo cronograma, el servicio que habitualmente parte a las 9 será reemplazado por otros dos, a las 7.30 y a las 10, en tanto que el de la 0.30 será suplido por otro ferry que partirá a esa misma hora, y otro que lo hará a la 1.30.
Si bien no se registraron heridos y únicamente se produjeron daños materiales, el accidente no sólo atemorizó a los pasajeros que iban a bordo, sino que también provocó ayer un gran malestar en la terminal portuaria: primero, por parte de los familiares de los pasajeros, que reclamaban información sobre lo ocurrido. Y más tarde, de los turistas que tenían reservas para viajar en ese buque en la mañana de ayer, y tuvieron que esperar hasta saber que serían derivados a otros buques.
A las 22.20, la embarcación de Buquebus, que trasladaba a 662 pasajeros y 50 automóviles en sus bodegas, terminaba la travesía entre Colonia y Buenos Aires, pero a la altura del kilómetro seis del canal de acceso al puerto, colisionó con el pesquero Depemas 51, que minutos antes había zarpado hacia una zona de pesca, según informó la Prefectura Naval Argentina.
El impacto dejó una rotura de casco y barandilla en el pesquero, mientras que el ferry sufrió también una apertura de su casco y daños en el tablero eléctrico, lo que hizo que, repentinamente, todo se volviera oscuro dentro del barco.
"Sentimos un golpe muy fuerte e inmediatamente se apagaron las luces. Entramos en pánico. Mucha gente gritaba y lloraba. Ahí nos dijeron que nos pongamos los salvavidas, pero por la falta de luz no los encontrábamos. Fue muy desesperante", dijo a LA NACION una de las pasajeras que no quiso dar a conocer su nombre.
Muchos se quejaron de que no había linternas, ni megáfonos a bordo para dar la información. "Mandaban a los mozos a avisar por sectores qué era lo que estaba pasando", protestó Ernesto Hauret Nazar.
Mientras tanto, en la terminal de Buquebus aumentaba el nerviosismo de aquellos que aguardaban la llegada del buque, y se quejaban de no recibir información. Sólo una voz por altoparlante había anunciado, a las 23, que el barco tendría una hora de retraso. "¡Nos están mintiendo, señores? nos están mintiendo!", gritaba Horacio Marchese, que esperaba la llegada de su hijo, su nuera y su nieto de un año y medio, cuando, cerca de la 1 de la madrugada el mal humor de los familiares por el cruce de informaciones sobre el horario de arribo del barco había tomado temperatura.
La tranquilidad llegó cuando dos remolcadores de Prefectura asistieron al buque para que llegara a puerto. Eran más de las 3 cuando, con cuatro horas y media de demora, los asustados pasajeros pisaron tierra firme.
"Fue horrible", contó Mónica Maldonado con lágrimas en los ojos, mientras salía de la terminal abrazando a su hija de ocho años. "En un momento pensamos que no íbamos a contar el cuento", describió su marido, Javier Monsalve, que alzaba a otra de sus hijas, de tres años. El matrimonio es de Neuquén y había ido a pasar el día en Colonia.
Como consecuencia de la colisión, fueron dañados dos automóviles que viajaban en la bodegas del ferry, informó Claudio Merelas, vocero de Buquebus. El Eladia Isabel, usualmente conocido como "el barco lento", tiene capacidad para transportar 1200 personas y 120 automóviles, y realiza dos viajes diarios a Colonia. La travesía suele durar cerca de tres horas.
Horas antes de las 9 de ayer, cuando cientos de pasajeros se presentaron para abordar el barco averiado, la desinformación volvió a ser motivo de quejas. "Si me dicen que tengo que esperar una hora, está perfecto, pero que me den una explicación. Esto es una falta de respeto", protestaba una mujer mayor, mientras hacía la fila para enterarse de cómo y cuándo embarcaría.
Finalmente, los turistas que llegaron más temprano fueron derivados a otros buques que salieron a las 8, 8.30 y 9.
Otros debieron esperar más tiempo. Por ejemplo, Silvia Augone, que viajaba a Punta del Este vía Colonia, junto a su marido y su hija: "Llegamos a las 7.30 y vamos a embarcar recién a las 13.15", se quejó.
Merelas informó que quienes tengan pasajes para viajar en el Eladia Isabel y aún no hayan sido contactados por Buquebus, deberán comunicarse con la empresa a través de los teléfonos 4316-6500, o 4316-6550, para reprogramar sus horarios de viaje.
El jefe de Prefectura del Puerto de Buenos Aires, José Romero, afirmó que "suele haber colisiones y rozaduras" en esa zona y que en el siniestro del jueves "hubo un error de maniobra, pero hay que determinar de quién, o si ambos maniobraron mal".
Fuentes de la empresa pesquera dijeron a LA NACION que fue el ferry el que "salió de su rumbo y se cruzó en el derrotero del Depermas 51", actualmente operado por Coamar SA. En tanto, Buquebus se negó a dar una versión del accidente. Y su vocero dijo que "todavía se están investigando los motivos" del choque y que espera conocer el informe técnico que realiza la Prefectura Naval.
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