Calu Rivero: “Cuando paso música no hay guión, somos la gente y yo”
Fue DJ en uno de los eventos más importantes de Playa Grande. Inspirada por su abuelo folclorista, alguna vez también quiso cantar, aunque desistió. Y tiene otra pasión, además de Polito Pieres: el surf
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Las voces de las fans suenan agudas y se repiten en loop: "¡Ca-lu, Ca-lu, Ca-lu!". Le piden fotos y ella se acomoda y posa para cada selfie. La sonrisa es su marca registrada. No hay forma de que, mostrando sus dientes tan blancos, pueda salir mal en alguna foto. A pesar de tener tanta gente rodeándola para pedirle cosas, ella parece no molestarse con el bullicio. Disfruta lo que hace, y se nota.
Está en el parador de Coca-Cola, en Playa Grande, Mar del Plata, lista para pasar música como DJ y ver cómo eso repercute en el cuerpo de los otros. Pero antes de arrancar, en una entrevista exclusiva cuenta sobre su infancia musical, sus deseos frustrados de ser cantante, su vida de playa, la relación con su pareja Polito Pieres y los proyectos que tiene para este 2016.
—¿Cómo fue el origen de tu relación con la música?
—Es una relación de toda la vida. Soy muy musical, todas mis actividades cotidianas las hago escuchando algo: lavo los platos y pongo música, me subo al auto y pongo música, hago fotos y necesito música.
—¿Algún momento de tu infancia que recuerdes especialmente?
—Mi abuelo era poeta y escribía canciones de folclore. Siempre, en los veranos, en el patio había alguna guitarreada dando vueltas. Y yo arranqué a pasar música de una manera súper genuina. Empecé en fiestas de amigos, me divertía, y después ya me decían: "Calu, poné música vos". Y una vez que lo hice en un bar, me dije: "bueno, ya que estoy acá me tengo que profesionalizar". Ya hace tres o cuatro años que paso música o que estoy vinculada a eso, a ser DJ ocasional, como lo llamo yo, y me encanta. Me parece que la música tiene un poder muy fuerte. Es un momento, para mí, de conectar con la gente que ve las cosas que hago en televisión, un momento donde no hay guión, no hay nada más que personas y yo puedo ver cómo les pega esa canción en el cuerpo, porque son estímulos totales.
—Tenés un tatuaje que dice "Música por favor", y debe tener una historia…
—Sí. Es del día cuando murió mi abuelo. Él fue el último de todos sus amigos en irse de este mundo, y era el que se encargaba de que en todos los velorios hubiera un guitarrista cantando. El día que él murió había un silencio total. Nosotros llegábamos de Buenos Aires, estábamos ahí y yo empecé a decir: "falta música, música por favor, mamá, falta música". Y pensé que esa frase me la iba a tatuar, para que el día en que yo muriera también hubiera música, para que haya siempre música. Y me acuerdo de que ahí fui a la casa del Negro Manga, que es un guitarrista re conocido de Recreo, mi pueblo en Catamarca, le toqué la puerta, y él se vino con la guitarra. Ahí, entonces, estaba la esencia de mi abuelo conmigo, presente.
—¿Qué música te gustaría que pasaran cuando te vayas?
—Me siento muy identificada con Luis Alberto Spinetta, con Mercedes Sosa. Son músicos que por alguna razón penetran fuerte en mi cuerpo, me generan algo más. Es como que no lo podés describir… Pero sin duda, ellos dos.
—¿Nunca pensaste en dedicarte a cantar?
—La verdad es que lo intenté. Fui a clases de canto, estaba muy contenta, me sentía muy bien, creí que podía. Y una vez mi hermana en chiste me graba y yo canto, sin saber que ella estaba grabando, y me traumé. Me pareció un horror, un espanto. Incluso el profesor me decía: "vas bárbaro". Y yo: "no, no, no". Admiro a la gente que tiene ese talento para cantar. Toda la gente musical tiene mi respeto ante todo.
—¿Qué sentís cuando mirás hacia atrás, después de la carrera que hiciste, y te ves como una niña de Recreo?
—Primero me río un rato, porque le diría a esa niña: "nunca te imaginaste esto". La verdad es que tengo una existencia súper feliz, sabiendo que vengo de un pueblo que es modesto, chiquito, y humilde. No puedo pedir más que esto. Estoy muy contenta con saber que se llega, que uno, con muchísimo esfuerzo y con decisión, puede llegar a lograr un montón de cosas.
—¿Cuándo eras chica qué proyectabas?
—Creo que quería ser niñera. Porque me encantan los chicos, entonces todo el tiempo estaba cuidando a alguien. Allá es típico, tenés 14 años y ya cuidás a otros tres.
—Estuviste en Punta del Este y ahora acá en Mar del Plata. ¿Cuál es tu lugar ideal para veranear?
—A mí lo que me pasa con Punta del Este es que siento que es un nexo súper internacional, un lugar donde van personas de muchos países en esos días y que es lindo, es un lindo lugar para conectar, para conocer gente. Las playas son divinas, te podés alejar también. Tenés todo. Además me siento también muy cercana a la cultura uruguaya, son muy tranquilos, muy respetuosos. Hoy te puedo decir que mi lugar ideal es Punta del Este, pero creo que los mejores lugares todavía no los conocí, que están por venir.
—¿Qué es lo que más te gusta y lo que más odiás de la playa?
—Lo que más me gusta es el mar, el contacto con esa fuerza. De hecho, hace poco empecé a hacer surf y me mata la sensación de cuando te subís a la tabla, ir con el flow de la ola, que es como va la naturaleza en el mundo. Creo que es el único deporte en el que realmente vas con el ritmo de la naturaleza. Y lo que odio, no sé... Cuando me quemo porque está fuertísimo el sol, aunque tampoco es que lo odio.
—¿Cómo empezaste a practicar surf?
—Empecé en Le Club, en Uruguay, en una escuelita. Literal: barrenaba las olas. Te sentís muy genia y después ves la ola y es ridícula. Pero no importa, así se empieza. Cuando me fui a Los Ángeles vivía frente al mar y ahí dije: "yo de acá salgo surfeando la ola". Conocí a un profesor y le quemaba la cabeza con surfear todos los días. Lo que pasa es que son horas de mar, de estar en el mar constantemente. Después volvés a la ciudad y estás un año sin hacer surf y lo perdés. Pero la verdad es que siempre me encanta adquirir nuevas habilidades.
—¿Cómo se van a manejar Polito Pieres y vos este año, con los viajes y las distancias?
—Vamos a ir acompañándonos cuando podamos. Sabemos los dos que nuestras carreras son muy importantes y queremos que nos vaya bien. Por eso le ponemos mucha fuerza y mucho foco a eso. Pero por supuesto que si él necesita que yo esté, siempre voy a ir, y viceversa.
—¿Cuáles son tus planes para este 2016?
—En lo actoral hay una peli dando vueltas, es un thriller que me encanta. Y también un unitario que tiene que ver con la sociedad. No puedo dar muchos detalles más, pero ya se van a enterar.






