
Carrascosa vive en otro country en Escobar
Comparte la casa con un amigo viudo
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Cuando recuperó la libertad el 23 de mayo último, Carlos Carrascosa volvió a la escena del crimen, al country Carmel. Allí vivió durante cuatro meses, en la casa de sus cuñados Guillermo Bártoli e Irene Hurtig, a unos doscientos metros de la casa donde fue asesinada María Marta García Belsunce.
Allí la seguridad sigue a cargo de la empresa Cazadores, la misma de la que sospecha la familia.
En septiembre último, sin embargo, decidió mudarse. Un amigo, viudo como él, le ofreció compartir su casa en el country Centro Urbano Bahía de Escobar, a orillas del río Paraná de las Palmas, en la misma casa en la que moraba cuando tuvo que entregarse al fiscal Diego Molina Pico, cuando fue detenido el 14 de abril último.
Sin trabajar, reparte su tiempo entre viajes a Corrientes y a Mar del Plata, donde visita a familiares.
Sigue firme con su pasión: el bridge. Según comentaron sus allegados juega todos los lunes en el Bridge Club de Ayacucho al 1500. Algunos allegados dicen que cuando se presentó a participar en uno de los torneos, la mitad de la gente se fue.
Su familia dice que está tan abatido que hay veces que se lo ve ausente y no reacciona, aun cuando sus abogados le sugieren caminos legales que pueden beneficiar su situación procesal. Irene Hurtig y Guillermo Bártoli tratan de inyectarle energía. "Se lo ve quemado, como si no le interesara nada", dijo uno de sus allegados.
Ese estado de ánimo fue la razón que esgrimió ante sus abogados y familiares para negarse a dar una entrevista a LA NACION.
Mañana a las 19 cuando se cumpla un año de la muerte de su esposa participará de una misa, junto con su familia. Decidió no concurrir a la vigilia con velas que organizaron las compañeras de María Marta en Missing Children en el cementerio de la Recoleta.





