
Carreteras de doble mano, un problema por resolver
Por Federico B. Kirbus Para LA NACION
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En 1903 se registró en la intersección de las calles Florida y Paraguay lo que la historia recoge como primer accidente del tránsito protagonizado por un automóvil. Fue el primero de muchos; demasiados en el tiempo.
La red argentina de caminos abarca alrededor de 40.000 kilómetros entre pavimento, ripio y tierra. El problema básico de la frecuencia de accidentes puede resumirse con estas palabras: un excesivo número de vehículos circula en carreteras de doble mano, pues en todo el territorio nacional no llega a 2000 kilómetros la extensión de autopistas con calzadas diferenciadas.
Y es casi invariablemente en las rutas de doble sentido de circulación donde se producen tales imprevistos. El tránsito más denso se desarrolla en un puñado de grandes aglomeraciones urbanas: la Capital, el Gran Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Mendoza.
Donde existen y se usan autopistas con carriles separados, los choques o vuelcos son contados, en relación con la concentración vehicular. No es de sorprender, por otro lado, la frecuencia de encontronazos en rutas de doble mano porque, tomando una velocidad promedio de 100 kilómetros por hora, dos vehículos que avancen al mismo ritmo en sentido opuesto se aproximan a razón de más de 60 metros por segundo, lo que para muchos conductores hace difícil juzgar y calcular con precisión una maniobra de sobrepaso.
La problemática tiende a agravarse a paso firme, habida cuenta de que en estos tiempos en la Argentina se agregan al parque vehicular más de 300.000 unidades, que equivale a una serpiente de acero que llega de Buenos Aires a La Quiaca por año. Puede decirse que, salvo en la campiña, donde la conservación mecánica de los automotores es a menudo deplorable y fuera de control, el estado técnico de los automotores resulta en general pasable.
El parque móvil activo hoy en día se encuentra en condiciones tolerables dentro de lo que exigen el tránsito urbano y rutero.
A juicio del autor, son las rutas de doble circulación o doble mano las causas más frecuentes de los accidentes viales. Una forma positiva para salir de la actual situación sería que el Estado y las provincias encarasen un urgente plan de construcción de autovías que permitiera dividir los andariveles y prevenir así situaciones de riesgo con consecuencias como las que ocurren a diario.





