
Cinerarios en los templos, una opción cada vez más usada
En la Argentina, la Iglesia tiene espacios sagrados, aunque prefiere las inhumaciones
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El anuncio papal sobre las prohibiciones de ciertas prácticas posteriores a la cremación después de tres años como pontífice obedeció, según el padre Guillermo Marcó, de la Pastoral Universitaria de Buenos Aires, a la cercanía con los días de Todos los Santos y de Todos los Difuntos, que se conmemorarán el 1° y el 2 del mes próximo, y al crecimiento de esa práctica entre la grey católica.
Ante el anuncio del Vaticano, no fueron pocos los fieles que se sintieron identificados con el llamado de atención. Varios referentes de la Iglesia adujeron que en nuestro país la cremación ha ido en aumento en los últimos años y que, en ese sentido, y de no ser posible la inhumación del cuerpo, colocar las cenizas en cinerarios o en bóvedas son las dos opciones más adecuadas para conservar las cenizas.
Así como el cristianismo permite la incineración de los cuerpos desde 1963, el judaísmo y del islam la prohíben terminantemente. Para el judaísmo, la observación bíblica "ya que polvo eres y al polvo volverás" se sigue a rajatabla. Y en el islam, el miembro del Centro Islámico de la República Argentina Firas Al Sayer explicó que cuando el ser humano muere continúa siendo preservado: "El ser humano fue creado de barro, agua y de los minerales que tiene la tierra, y vuelve a esa misma esencia".
"En este último tiempo hay lugares donde las cremaciones han aumentado mucho. También hay más cinerarios", señaló monseñor Luis Fernández, obispo de Rafaela, Santa Fe, y presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia.
Monseñor Fernández remarcó: "Primero, y si es posible, la inhumación. Pero cuando no es posible y se ha optado por la cremación, la Iglesia no tiene ningún reparo en que a las cenizas se les brinde también ese culto. La Iglesia acepta tener lugares y espacios sagrados como los cinerarios para que las cenizas puedan ser puestas allí y que los fieles vayan a rezar a ese lugar, pero que sea de una manera digna y, sobre todo, evitando manipulaciones de las cenizas o de creencias que no están de acuerdo con la Iglesia".
Según Marcó, la cremación está autorizada, pero no es lo más recomendable. "Creemos en la resurrección de la carne y creemos en que cuando una persona es bautizada comienza a habitar en ella el Espíritu Santo, entonces aunque haya muerto merece respeto".
El sacerdote refiere que los cinerarios son espacios comunes para colocar las cenizas de los fieles muertos. "Una fosa muy grande con un altar y una boca donde los fieles depositan las cenizas. Es un lugar común. Normalmente las cenizas quedan en una urna en una bóveda familiar, pero se supone que no es tan habitual tener la urna en tu casa. Si no querés ponerla en un cementerio y sos cristiano corresponde llevarla a una parroquia, no dejarla en la casa", agregó el responsable de Pastoral Universitaria porteña.
En cuanto a los católicos que convierten las cenizas en joyas, los consultados explicaron que no es una práctica usual en la Argentina. "Es algo nuevo, caro y raro en el mundo. Además, sale varios miles de euros realizarlo", contó el padre Juan Bautista Ramírez, profesor de la Universidad Católica Argentina (UCA).
Al respecto, monseñor Fernández señaló: "En mi experiencia de 40 años como sacerdote he leído sobre eso, pero nunca conocí a nadie que lo haya realizado".



