
Colombia confirma que protegió a la viuda de Escobar
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BOGOTA.- La detención de la viuda del extinto narcotraficante Pablo Escobar Gaviria sigue planteando contradicciones a la hora de explicar cómo la mujer y sus hijos ingresaron en el país y si se sabía o no de su presencia en Buenos Aires.
La Nación pudo confirmar aquí, en fuentes oficiales, que Colombia le entregó una nueva documentación en 1994, para protegerla, y que trasladó a la viuda y su familia al exterior. Pero nadie aclara si hubo gestiones concretas con el gobierno argentino para que se radicaran finalmente en Buenos Aires.
La cancillería argentina había informado oficialmente al juez federal Gabriel Cavallo que, en 1995, el entonces canciller colombiano, Rodrigo Pardo, mantuvo un encuentro oficial con el embajador argentino en Bogotá, Hernán Massini Ezcurra, en el que le informó que María Victoria Henao Vallejos y sus hijos, Juan Pablo y Manuela, tenían una nueva identidad y habían abandonado el país.
Ese dato surgió de revisar los archivos de cables diplomáticos, según aclaró la cancillería.
Sin embargo, el ex canciller Pardo dijo a La Nación aquí que no recuerda haber mantenido esa reunión con Massini Ezcurra.
En la embajada argentina en Colombia no hay ningún registro de ese encuentro y de la comunicación oficial, vía cable, de sus resultados a Buenos Aires, según explicó el actual embajador, Carlos Carrasco, desde el piso 16 de la torre céntrica donde funciona la embajada.
Desde allí, Bogotá, rodeada de cerros, se aprecia cubierta de nubarrones, esperando el tradicional chaparrón del mediodía que no faltó un día en todo el verano.
"Si existió la reunión, se trató de una charla no oficial cuyos resultados se deben de haber comunicado telefónicamente", conjeturaron fuentes diplomáticas.
Reticencias y evasivas
Al mismo tiempo, la captura de la mujer se tornó en una piedra en el zapato para el gobierno colombiano, que elude comentar sobre el tema y prefiere tomar el caso Escobar Gaviria como un asunto superado.
En el centro del poder de Colombia, donde el narcotráfico, la guerrilla y los paramilitares ocupan el centro de la atención, la detención de María Victoria Henao Vallejos aparece como inexplicable. "Es un asunto superado. La mujer y los hijos nunca tuvieron nada que ver con los negocios de su marido. No entendemos por qué se arma ahora tanto escándalo", dijo a La Nación una fuente gubernamental.
Oficialmente, el ministro del Interior colombiano, Néstor Humberto Martínez Neira, rehusó comentar sobre el tema y el canciller Guillermo Fernández de Soto se excusó de hacerlo porque estaba organizando una gira por Alemania.
El resquemor es lo que domina, según comentaron fuentes gubernamentales. "Si se los va a perseguir por el hecho del parentesco, esto nunca va a acabar", reflexionó otro funcionario de la presidencia.
Para deslindar responsabilidades, el fiscal general de Colombia, Alfonso Gómez Mendes, abrió una investigación preliminar que pretende aclarar la forma en que María Victoria Henao Vallejos y sus hijos terminaron llamándose María Isabel Santos Caballero y Juan Sebastián y Juana Manuela Marroquín Santos.
"El cambio de identidad no implica necesariamente un hecho delictivo", explicó el fiscal.
El personaje clave para la obtención de los nuevos nombres de la familia fue el ex fiscal general Gustavo de Greiff. "Se trató de una gestión informal, aunque no ilegal", explicó Gómez Mendes.
Este hábil funcionario, que ahora es profesor universitario en México, organizó el operativo, pues la vida de la familia de Escobar Gaviria no valía nada después de que el narcotraficante huyó de la lujosa cárcel de La Catedral, que él mismo construyó sobre sus terrenos para entregarse, y luego de que cayó muerto el 2 de diciembre de 1993.
Los enemigos de la familia se multiplicaban entre los testaferros que se quedaron con sus bienes, el Cartel de Cali y un grupo conocido como los Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar Gaviria), que se disputaban eliminar a los descendientes del capo del narcotráfico.
Según los registros oficiales del Departamento de Migración del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), la central de inteligencia local, el 27 de noviembre de 1994 la mujer y su hijo trataron de huir. Salieron de Barranquilla hacia Francfort, pero el 29 tuvieron que regresar porque Alemania no los aceptó.
El rastro de los Escobar Gaviria, con ese nombre, se pierde en el último registro del 12 de julio de 1996, que ubica a Juan Pablo saliendo del aeropuerto de Medellín hacia Miami, con su pasaporte original número AF16182.
Como señuelos
De Greiff dijo a La Nación que al poco tiempo de la fuga de Pablo Escobar Gaviria de la cárcel, la fiscalía les dio protección a su mujer y sus hijos con la esperanza de que sirviera para que el narcotraficante se comunicara con ellos y de ese modo localizarlo.
Y la policía lo ubicó mientras hablaba con su hijo. "Una vez muerto Escobar, los seguimos protegiendo porque estaban amenazados por los Pepes y, además, como sirvieron de señuelo involuntario para atraparlo, la fiscalía los ayudó para que el gobierno les cambiara la identidad", dijo De Greiff.
-¿A cambio de qué los ayudó la fiscalía? -A cambio de nada. Teníamos con ellos una obligación moral.
La ley colombiana prevé dos formas para cambiar de nombre. Ninguna de ellas está homologada con la Argentina mediante convenios bilaterales, por lo que la viuda de Gaviria es acusada en Buenos Aires de uso y falsificación de documentos, además de lavado de dinero.
Una de las alternativas para cambiar de nombre es integrar a la persona al Programa de Protección de Testigos, lo que no ocurrió aquí, según el fiscal Gómez Mendes.
La otra alternativa es presentarse en una Registraduría Pública (una especie de registro civil), donde ante un escribano del Estado las personas manifiestan que quieren cambiarse de nombre y eligen otro. No hay ningún requisito y sólo se deja constancia de que ello no implica eludir las causas penales o civiles que pueda afrontar esa persona. "La familia no tiene ninguna causa penal", aseguró el fiscal.
Este último trámite hicieron la viuda de Gaviria y sus hijos ante la notaría Nº 12 de Medellín, el 8 de junio de 1994, frente a la notaria Marta Inés Alzate de Restrepo.
"Fueron por su cuenta a la notaría. Actuaron autónomamente y el cambio de nombre quedó establecido en una escritura. Entonces intervino el fiscal general para acelerar la entrega de los documentos", dijo a La Nación el vicefiscal de la época, Francisco José Sintura.
Quien le dio el nuevo documento, el registrador nacional Luis Camilo Osorio, recordó: "De Greiff dio la orden del cambio de identidad y preparamos la nueva cédula".
Luego recibió el pasaporte y el gobierno colombiano los trasladó por tierra a Ecuador, y comenzaron un viaje que los llevó a Europa, Africa y Brasil. Desde el aeropuerto de El Galeao, en Río de Janeiro, volaron a Buenos Aires, donde festejaron la Navidad de 1994.
En la Dirección Nacional de Migraciones de la Argentina hay constancias de su entrada sólo en 1995.
Como reflexionó un juez local: "A estas alturas esto ya no es un problema de narcotráfico, sino de alta política. Un asunto de Estado". De dos Estados que se esfuerzan por explicar lo que hicieron hace cinco años con la viuda del narcotraficante más importante del mundo.
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