
Comienza el juicio oral por el doble crimen de las mochileras
Al banquillo: Eduardo Elizabe está acusado de matar a dos jóvenes, de 18 y 25 años, que hacían dedo para llegar a Puerto Madryn.
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BAHIA BLANCA.- Hoy comenzará en los tribunales locales el juicio oral y público contra Eduardo Fermín Elizabe por el doble homicidio de dos jóvenes mochileras, ocurrido el 18 de febrero de 1998 en cercanías de esta ciudad.
Elizabe se desempeñaba como custodio de camiones de la empresa SOR, para lo cual se trasladaba en automóviles que viajaban detrás de los transportes, a prudente distancia. En la madrugada de aquel día aceptó llevar desde Guaminí hasta Bahía Blanca a dos chicas que se movilizaban a dedo, y que desde Rosario tenían como destino la ciudad de Puerto Madryn, en Chubut.
Irina Montoya, de 25 años, y María Dolores Sánchez, de 18, habían llegado hasta Guaminí, por la ruta 33, luego de abordar dos camiones. Era una madrugada lluviosa. El mozo del bar, Mario Lemos, fue el interlocutor de las jóvenes, que permanecieron allí a la espera de alguien que las trasladara.
En esa ocasión llegó el camionero Ricardo Acuña -a la postre principal testigo-, quien tomaría la ruta 60 para trasladarse a La Pampa. Fue el camionero quien intercedió ante su custodio, Eduardo Elizabe, preguntándole si podía llevar a las chicas hasta Bahía Blanca.
Desenlace fatal
Así, las jóvenes emprendieron el viaje que luego terminaría en una tragedia. Sus cuerpos fueron hallados en el kilómetro 36 de la ruta 33, en el acceso al paraje García del Río. María Dolores Sánchez había sido violada y luego asesinada de dos disparos de arma de fuego efectuados por la espalda. Su compañera, Irina Montoya, aún vivía, con un disparo en la cabeza, aunque falleció un día después en el Hospital Penna de esta ciudad.
Elizabe fue detenido a los pocos días en su domicilio, donde se encontró el arma homicida; el barro hallado en el chasis de su automóvil, que coincidía con el terreno de García del Río, y su propia confesión de haber mantenido relaciones sexuales con una de ellas fueron, además de varias contradicciones, las primeras pruebas en su contra. En un principio había negado la relación, pero dos muestras de ADN determinaron que el semen hallado en el cadáver de la víctima era de él. En esas circunstancias admitió la relación, "pero consentida", aclaró.
En su declaración, Elizabe dijo haberlas bajado en el acceso a Pigüé -127 kilómetros al norte de Bahía Blanca- aunque nunca pudo probarlo, e incluso ningún testigo del lugar vio a las jóvenes allí.
A Elizabe se lo procesa por homicidio doblemente calificado reiterado, violación y tenencia de municiones de armas de guerra. La fiscal Olga Cristina Herro pidió para él la condena a reclusión perpetua, más la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado.
Testigo muerto
El camionero Ricardo Acuña murió en extrañas circunstancias tiempo más tarde, en las afueras de la ciudad pampeana de Santa Rosa. Su cuerpo colgaba de un árbol. Acuña había denunciado en varias oportunidades amenazas telefónicas, confirmadas por su esposa. El hecho también era investigado como presunto suicidio, aunque nunca se supo cómo hizo para subir al árbol de donde colgaba.
La primera audiencia se iniciará hoy, a las 8. La familia de Irina Montoya estará representada por el abogado Alejandro Vecchi, que patrocinó a la familia de José Luis Cabezas; la familia de María Dolores Sánchez, por el doctor Gustavo Rodríguez. El acusado será representado por la defensora oficial Graciela Cortázar, a quien acompañarán otros dos integrantes de la defensoría pública, luego de que los abogados contratados por la familia de Elizabe renunciaron a seguir adelante con el proceso.



