
Comienzan a juzgar hoy en Mar del Plata al asesino de Pochat
Sin cámaras: Armando Andreo, acusado de la muerte del ex gerente de la Anses, declarará ante la Justicia; el proceso no se transmitirá por televisión.
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MAR DEL PLATA.- Cuando Armando Andreo, de 69 años, se siente hoy, a las 15, frente a los miembros del Tribunal Oral Penal de esta ciudad se comenzará a dilucidar un caso en el que la corrupción se cobró una víctima real: Alfredo María Pochat.
Una vez que se haya escuchado el requerimiento de elevación a juicio, las cámaras de televisión abandonarán el recinto por orden de los magistrados, que han limitado la transmisión al comienzo y desenlace del proceso.
Será entonces la oportunidad en que el imputado deba explicar a la Justicia cómo y por qué mató el 4 de junio del año último a Pochat, ex gerente de Investigaciones Especiales de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses). Defendido por Francisco Razona, reconocido penalista local, dirá que la suya fue una reacción emocional.
Los magistrados Roberto Falcone, Mario Portela y Néstor Parra, el fiscal Marcelo García Berro y los abogados del estudio de Luis Moreno Ocampo, como parte querellante, seguirán con atención su declaración.
Lo mismo harán durante siete jornadas, con 36 testigos que desfilarán por el tribunal para explicar qué vieron aquella mañana en la delegación marplatense del organismo previsional.
Entre ellos estará Silvia Albanesi, esposa de Andreo y ex jefa de las oficinas de la Anses en Mar del Plata, a la que Pochat había separado de su cargo por sospechar que otorgaba jubilaciones en forma irregular.
La sentencia
El último día del mes actual, el secretario del tribunal dará lectura al fallo. Podrá coincidir con la fiscal de cámara Susana Bustos y entender que Andreo incurrió en homicidio calificado por alevosía. O tal vez encuentre los mismos elementos que llevan a la parte querellante a acusarlo de homicidio doblemente calificado por alevosía y ensañamiento.
Pocas, pero no descartadas, son las posibilidades de que el relato del acusado les resulte tan creíble y las declaraciones de los testigos tan contundentes como para decidir que pudo haber actuado bajo emoción violenta.
Sólo esta última alternativa le permitirá quedar en libertad. De lo contrario, si el crimen se entiende como un acto deliberado y se evidencia algún agravante, la prisión perpetua caerá sobre sus espaldas.
Pochat tenía 38 años al momento de su muerte y tres hijos de su matrimonio con Violeta Carballo.
Durante el verano de 1997 desembarcó en Mar del Plata para comenzar a investigar algunas denuncias sobre hechos de corrupción en la delegación de la Anses.
Cuando transcurría la primera semana de mayo de aquel año, quedaron en evidencia los primeros resultados de su trabajo con la suspensión de Silvia Albanesi, de otros tres empleados jerárquicos y de un administrativo.
Hechos de corrupción
Pochat consideraba que el grupo había otorgado beneficios previsionales -la mayoría de ellos, a trabajadores vinculados con la industria pesquera y portuaria- y que recibía por ello dinero a modo de coima.
Según trascendió por aquellos días, los empleados destrababan jubilaciones demoradas a cambio de quedarse con los montos retroactivos, que alcanzaban a varios miles de pesos.
Una gacetilla convocó a la prensa para aquel 4 de junio a las 10.30, momento en que Pochat ventilaría las irregularidades descubiertas.
Pero, pasadas las 9, Armando Andreo llegó a las oficinas situadas en la avenida Luro al 3800 y se dirigió directamente al primer piso.
Allí lo recibió el gerente de investigaciones especiales. Dialogaron durante algunos minutos, hasta que tres disparos llenaron de pánico al personal y a decenas de personas que había en la planta baja.
Por las escaleras intentó escapar Pochat con su cuerpo ensangrentado tras recibir tres impactos de bala. La suerte del funcionario estaba echada.
"Tome, con esta arma lo maté", dijo Andreo a uno de los efectivos de la Policía Federal que custodian la delegación, según recuerdan algunos testigos.
Su actitud será juzgada hoy por el Tribunal Oral Penal, que por primera vez desde su creación recibirá un caso de homicidio.
Las anomalías son parte de otra causa que atiende el juez Daniel Vázquez, trabada actualmente por una serie de recursos presentados en la Cámara Federal de Apelaciones.
La salud, una estrategia
En la noche de anteayer, Andreo fue trasladado desde la alcaidía de tribunales al pabellón de sanidad de la Unidad Penal XV de Batán.
Un fuerte estado gripal demandó su atención médica en la penitenciaría, pero no le impedirá estar hoy frente a la Justicia. Si Andreo termina este juicio oral y público con una condena a reclusión perpetua, la defensa tiene a mano un recurso a su medida.
Sus problemas de salud, agravados desde su detención, más los 70 años que cumplirá en pocos meses, le permitirían acceder al beneficio de la prisión domiciliaria, medida similar a la concedida al ex presidente Jorge Videla.
Los abogados de Moreno Ocampo no desconocen la posibilidad y saben que, de ser viable, significaría un golpe muy duro tanto para ellos como para la familia Pochat.






