
Cómo llegar a ser un exitoso narcolavador
Para Reynoso, cualquier desconocido que prometa realizar grandes inversiones en el corto plazo es bienvenido por los factores de poder, tanto económicos como políticos
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En los cursos que dictaba en la Argentina, Abel Reynoso adoptaba el papel de narcotraficante para explicar lo fácil que es establecerse y hacer negocios en el país.
"Si yo soy un narco mexicano o colombiano, llego a la Argentina, me establezco en el mejor hotel de Buenos Aires y hago saber que quiero invertir 100 millones de dólares en un shopping o un negocio de exportación de vacas. Abro una cuenta en el banco más importante de la Argentina. Pongo 4 o 5 millones para empezar a operar. A los 10 minutos me llamaron todos los tipos grandes del mundo de los negocios. A la semana, ya me estoy codeando con ministros, porque me invitaron al hotel Alvear a una recepción, voy al club de golf de San Isidro, salgo a navegar, porque tengo plata no me muevo con cualquiera.
"Al rato ya estoy almorzando en la Casa Rosada. No digo nada de lo que hago. Digo que me interesaría hacer un centro comercial, a lo mejor un restaurante. Entonces un secretario de un secretario hace unas llamadas y dice mirá, está fulano de tal, quiere invertir. Y se abren todas las puertas. Apenas pasó un mes.
"La prensa no sabe nada, a este nivel mi cara no existe. Entonces me establezco y llego cada tanto con millones de pesos e invierto. ¿Quién sabe de esto? El Presidente, el ministro y nadie más. Te estoy hablando del Polo Lounge, del golf en San Isidro, del hotel Alvear, de las embajadas. Son lugares privilegiados. No entra cualquier ganso.
"Entonces supongamos que un miembro de mi organización se manda una macana y lo agarran. ¿A dónde va dirigido mi primera llamada? Che, fulanito, estoy preocupado, yo tengo mucho dinero invertido en el país. No te preocupés Abel, yo te lo arreglo. Entonces, ¿a quién llama? ¿quién es el juez que lleva la causa, o el fiscal, o el ministro? Entonces a la media hora se acaba la causa.
"Vaya a tocar alguno de los grandes. ¿Quién lo toca? ¿Se crees que la policía los conoce? No tiene idea. Jorge Palacios (jefe de la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal) no tiene idea. Sabrá algo que le pasa algún buche, pero nada más. Está limitado. Lo llama (Federico) Storani, lo llama el jefe de Policía y mañana Palacios está en Mar del Plata cuidando la puerta del casino. Así funciona la estructura en la Argentina. La única gracia que tiene la Argentina es que todavía no compraron a la prensa. Lo más importante que tiene la Argentina es la prensa libre. Este escenario no es hipotético, es real.
-¿Cómo fue que llegó a la Argentina?
-Al principio no quería ir, sabía que iba a tener problemas, me lo olía. Cuando me dan el puesto empiezo a estudiar el país, me voy a Washington y me encuentro con que no había nada. Que la Argentina es un país de tránsito, que no tiene problemas. Voy a los archivos y encuentro informes viejos, nada interesante. Entonces me pregunto ¿Qué pasa? Hablo con Terry Parham, con Ernie Batista (agentes de la DEA), que habían estado en Buenos Aires, y me dicen lo mismo. Cuando estoy por ir me dicen que no puedo, que la Cancillería no me deja porque soy argentino. Pero yo iba como profesional, a hacer un trabajo.
-En todo caso es un problema para los norteamericanos. ¿En qué podía perjudicar a los argentinos?
-Exacto. Ahí empezó mi interés de por qué se preocupaban tanto en la Argentina, si todo estaba bien. Empiezo a buscar, hablo con gente, empiezo a ver cosas que no pegaban: había una economía que supuestamente era fuerte, pero el país estaba hecho pomada. No había explicaciones para las grandes inversiones extranjeras que había en un país donde quebraron 33 bancos en un año. Hacés un análisis completo. Que no me vendan el verso de "país de tránsito".
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