
Con ganas de irse
Uno de cada cinco argentinos -en Capital Federal y el Gran Buenos Aires- manifestó su deseo de irse del país; España y los Estados Unidos son los destinos más requeridos
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Desde sus pupitres, repitieron -con un dejo de orgullo patriótico- que la Argentina había sido un país de inmigrantes, que abrió las puertas a millones de europeos, ofreciéndoles un refugio apacible en tiempos de guerras y hambrunas.
Hoy, paradójicamente, son ellos mismos los protagonistas de una masiva ola emigratoria o integran el alto porcentaje de ciudadanos argentinos que apuestan sus últimas esperanzas a la obtención de una ciudadanía o al menos una visa inmigratoria.
Hijos y nietos de aquellos inmigrantes, que elogiaron las características de esta tierra sudamericana, observan con añoranza el lugar del que sus antepasados huyeron y buscan parientes lejanos que les tiendan un puente hacia los beneficios del primer mundo.
La cifras de la “bronca”
En la Capital Federal y en el Gran Buenos Aires, una de cada cinco personas (el 20%) desea irse del país. Así lo reveló una encuesta de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), coordinada por Fermín Jorge Alonso, miembro del Institute of Mathematical Statistics, de la American Mathematical Society y de la Sociedad Argentina de Investigadores de Mercado y Opinión.
Las cifras del sondeo, realizado entre 300 personas de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, permiten trazar un pronóstico de la tendencia emigratoria y clarificar un panorama complejo ya que “se trata de una muestra representativa de toda la población de estas zonas, que si fuera proyectada a gran escala, revelaría que hay más de 1 millón de argentinos con deseos de irse”, explicó Fermín Jorge Alonso a LA NACION LINE.
El especialista calificó de “escandalosos” los resultados y destacó: “La sensación de desesperanza y fastidio de los entrevistados influyó notablemente en las encuestas”.
Así, un 17% manifestó querer irse del país, pero admitió que no tiene elegido un destino. En tanto, un 4% duda entre dos o más lugares.
“De esto se desprende que en total hay un 21% de las respuestas que se pueden considerar más producto de la bronca que de posibilidades reales de partir, mientras que el 79% restante tiene objetivos mucho más claros”, concluyó Alonso.
Por otra parte, se pueden distinguir dos grupos de potenciales emigrantes: el de aquellos que desean ir a Europa y el de los que optan por los Estados Unidos. Los primeros, viajan movidos por inquietudes tanto laborales como profesionales, pertenecen a la clase media, son mayores de edad, tienen un nivel de educación alto, pero están desocupados.
Los segundos, en cambio, tienen un menor nivel de educación, pertenecen a la clase trabajadora, son jóvenes y poseen una ocupación.
Una historia que se repite
Todos miran hacia afuera. No es la primera vez que los argentinos ven en el exterior un modelo de desarrollo óptimo y deseable.
Los gobernantes argentinos de 1880, por ejemplo, ejecutaban acciones políticas y económicas, a la luz del modelo europeo.
Los intelectuales latinoamericanos de 1970 veían en los países extranjeros una posibilidad de pensar libremente y en el exilio político, una alternativa de vida más acorde a sus ideas.
Lejos de la prosperidad vaticinada con el advenimiento del nuevo milenio, muchos argentinos se embarcan hoy en una aventura emigratoria, signada por vientos de incertidumbre y ansias de un porvenir mejor.
Con esta nota, iniciamos una serie de publicaciones destinadas a reflejar las tendencias sociales que aquejan a nuestra sociedad.
- Miércoles: "Argentinos en EE.UU.: primero los papeles"
- Jueves: "Con acento extranjero"
- Viernes: "Antes de partir, Internet permite conocer el destino"
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