
Con un emotivo festejo, La Dulce celebró 100 años
Un pueblo solidario y cultural, a 52 kilómetros de Necochea
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Tal vez, los dos atributos que mejor representan a La Dulce, un pueblo de 2500 habitantes, a 52 kilómetros de la ciudad de Necochea, que ayer festejó su 100° aniversario, podrían ser solidario y cultural.
"El pueblo cumplió más de un siglo de historia, pero eso no significa que se haya quedado en el tiempo, más bien todo lo contrario", dice a LA NACION el padre Román Bustinza, cura párroco de este paraje bonaerense que, entre algunas de sus particularidades, cuenta con una editorial propia y acceso a Internet gratuito para todos sus vecinos.
José Luis de Francisco, responsable de la editorial Grupo Dinámica, es periodista y vecino de La Dulce, y cuenta que todo comenzó con una revista de circulación local. "Pero la exigencia de la actividad cultural del pueblo impulsó el desarrollo de la editorial, algo poco frecuente en un pueblo de poco más de 2000 habitantes." Y detalla: "En promedio, publicamos un libro por mes. La mayoría son de autores locales, pero también editamos algunas obras de menor tirada para localidades vecinas -dice con orgullo-. El último trabajo es una edición de dos tomos y 650 páginas, una investigación sobre la historia de La Dulce que fue presentada durante el festejo del centenario".
El autor de Historia de Nicanor Olivera, estación La Dulce , es Julio Gerardo Maya Baudracco. "Se lo conoce como La Dulce, por la estación de tren, que fue inaugurada en 1907, pero su denominación histórica es Nicanor Olivera, en homenaje a quien en 1908 cedió las tierras de su estancia para facilitar el trazado urbano y el afincamiento de las primeras familias -señala Baudracco-. El pueblo se caracteriza por ser un lugar pequeño, pero muy bien organizado, con un gran espíritu de comunidad y también de progreso."
Según sus vecinos, todas las instituciones y los servicios funcionan muy bien: electrificación urbana y rural, agua corriente, gas natural, alumbrado público y hasta conexión a Internet por banda ancha.
Sin embargo, hay una excepción: La Dulce, a pesar de sus cien años de historia, aún carece de cloacas. "El proyecto está demorado, esperemos que lleguen pronto", dice Bustinza.
Con motivo de la celebración de la que ayer participaron todos los vecinos del pueblo, se organizaron distintas actividades. Hubo un desfile de las instituciones, una celebración religiosa ecuménica, la elección de la reina del centenario y, finalmente, un gran almuerzo popular y una torta gigante de cumpleaños.
"Básicamente, el pueblo depende de la actividad agropecuaria, y el resto de las industrias que se fueron desarrollando giran en torno al campo", explica Baudracco. "Si al campo le va bien, a todos nos va bien", resume Bustinza.
Pero además del campo, otra de las actividades que aúna y compromete a los vecinos es la solidaridad. "Hay un espíritu humanitario muy grande", enfatiza Bustinza. Incluso, el Incucai declaró a La Dulce "Pueblo solidario",debido a la alta proporción de donantes de órganos. "Recuerdo que un día, hace casi ya diez años, llegó la gente del Incucai con una campaña sobre la donación de órganos, y de repente la fila para firmar era casi infinita."





