Conflictos limítrofes por un terraplén en el Chaco y Santa Fe
Tensión: un camino que separa dos poblaciones, que había sido destruido durante las inundaciones, enfrenta a las dos provincias.
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SANTA FE.- Las provincias de Santa Fe y Chaco parecen encaminarse hacia un conflicto limítrofe sin precedente, derivado de la reconstrucción de un terraplén interprovincial en la zona del paralelo 28, que separa las poblaciones de Gato Colorado y Santa Sylvina.
El lugar fue escenario de una controversia extrema el 23 de abril de este año, cuando productores chaqueños destruyeron el camino para permitir el paso del agua acumulada en su territorio.
Santa Fe nunca dejó de reclamar por aquella actitud e inició los trabajos de un nuevo terraplén, cuyo borde norte fue destruido la semana última por técnicos de la Dirección del Agua del Chaco.
El gobernador santafecino, Jorge Obeid, le recordó a su par chaqueño, Angel Rozas, que la actitud violaba el convenio de obras comunes, suscripto a fines de marzo último, a instancias del Ministerio del Interior. Además, expresó formalmente su desagrado por la falta de respuesta al pedido de no modificar los trabajos realizados en el lugar.
Niegan responsabilidades
Sin embargo, el gobierno de la vecina provincia negó responsabilidades en los incidentes y sostuvo: "El borde no tiene que estar en ese lugar y, por lo tanto, no hará la reconstrucción reclamada", se lamentó ante La Nación el ministro de Obras Públicas de Santa Fe, Juan José Morín.
"La posición del Chaco no colabora para que el conflicto se solucione definitivamente", reconoció el ministro santafecino. Morín admitió que la postura del gobernador Obeid es que, "ante la falta de acuerdo, el terraplén se construirá a 50 metros al sur del actual, es decir, en nuestro territorio. Entonces los chaqueños no podrán reclamar más por esta situación".
"No nos estamos poniendo de acuerdo y hemos solicitado la mediación de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, que designará un técnico que trabajará con nosotros para conocer el problema y resolverlo", agregó. Morín repitió que "la solución es difícil, porque ninguna de las provincias piensa ceder en su posición. La solución definitiva llegará cuando se complete la obra de los Bajos Submeridionales", destacó.
La preocupación se advierte en las poblaciones más cercanas a la zona del conflicto.
Mirta de Acosta, presidenta comunal de Gato Colorado, la última población santafecina antes de ingresar en territorio chaqueño, confirmó: "Los productores ya acordaron ceder el terreno que sea necesario para construir el terraplén de nuestro lado, porque quieren terminar de una vez con estos problemas".
Luis Szabó, intendente de Santa Sylvina, no está de acuerdo con la construcción del terraplén. Argumentó que, cuando se producen lluvias intensas -como las que habitualmente ocurren en verano-, las aguas se acumulan en su distrito, como efectivamente ocurrió en la última inundación, perjudicando alrededor de un millón de hectáreas.
"Nosotros consideramos que el trabajo (reconstrucción del terraplén) que estaban realizando los santafecinos no era el más conveniente. Hasta vimos en esa actitud una agresión -subrayó Szabó-. El Chaco decretó que ése es territorio de nuestra provincia y por lo tanto obraremos como tal", subrayó Szabó.
La noche del 23 de abril último marcó el mayor pico de tensión entre santafecinos y chaqueños. Luego de amenazar durante varios días, a pico y pala, los productores de Santa Sylvina arremetieron contra el terraplén que los separa de Gato Colorado.
El agua acumulada cubrió entonces casi 2 millones de hectáreas de los departamentos 9 de Julio y Vera, en territorio santafecino. Por mediación del ministro del Interior, Carlos Corach, los gobiernos provinciales suscribieron un acuerdo.
Sin embargo, cuando ya las aguas habían descendido y se reanudaban los trabajos de reacondicionamiento del terraplén, a la vez camino vecinal para los productores, el 7 de septiembre último los intendentes Luis Szabó y Miguel Melar, de Santa Sylvina y Coronel Du Graty, respectivamente, hicieron detener los trabajos.
Las partes volvieron a acordar una salida al tema con la incorporación de alcantarillas para facilitar el escurrimiento de las aguas hacia el Sudeste. Los chaqueños no aceptan ahora la altura del terraplén.




