Controversia por las cuentas de la UBA
Distintas facultades padecen deficiencias en el mantenimiento; alumnos y profesores afirman que los recursos no alcanzan
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La Universidad de Buenos Aires (UBA) -la casa de estudios más grande y prestigiosa del país, que no cobra ni un peso a sus 226.000 alumnos- tiene un talón de Aquiles: su presupuesto no conforma a nadie.
Alumnos, profesores y autoridades universitarias aseguran que a la UBA no le alcanzan los 296 millones asignados en el último presupuesto, a los que se suman $ 85 millones que obtiene de recursos propios. Los que asignan los fondos (léase los ministerios de Educación y de Economía) dicen que con ese dinero puede arreglárselas cómodamente.
Y según el último informe de la Sindicatura General de la Nación (Sigen), difundido la semana pasada en medio de la controversia por los recortes al presupuesto educativo, la UBA tiene dinero, pero lo usa muy mal.
La distribución del presupuesto de la UBA constituye una de las piezas clave en el conflicto que enfrenta al Gobierno con la comunidad educativa por el ajuste impulsado por el ministro de Economía, Roque Fernández.
La marcha atrás del recorte no acalló las movilizaciones estudiantiles, que se reanudarán el miércoles con una protesta de la Federación Universitaria Argentina (FUA), pese a que el rector de la UBA, Oscar Shuberoff, se pronunció en favor de que cesen las protestas callejeras.
Para sustentar la insuficiencia de los fondos, el rector afirmó que la UBA gasta $ 1300 por alumno por año, cuando el promedio en las universidades nacionales es de $ 2000. En Brasil, dijo, la suma asciende a $ 14.000 y en Harvard, a $ 70.000.
Deficiencias en las sedes
En un recorrido por distintas facultades, La Nación escuchó las quejas de los alumnos, que están cansados de cursar sentados en el suelo, como sucede en Ciencias Sociales, o de tener que suspender experimentos necesarios para entender una materia porque no hay tubos de ensayo, como en Ciencias Exactas.
En la Facultad de Arquitectura hay que reparar puertas y ventanas que dan al exterior; en la de Derecho, los ascensores no dan más. En Agronomía no vendría nada mal arreglar los cielos rasos y los baños. Y alumnos, pacientes y médicos estarían felices si se solucionaran los problemas de los sanitarios en el Hospital de Clínicas, que depende de la Facultad de Medicina.
La mayoría de las fallas anteriores está bajo la lupa de la UBA, que tiene planeado arreglarlas invirtiendo los únicos 2,7 millones de pesos que dispone para ese rubro durante este año. Se trata de tapar el agujero del viento. Nunca se logra dejar a punto a las trece facultades.
Ana Pichel, de 20 años, estudiante de Física, contó que "en los laboratorios faltan los materiales indispensables. El otro día tuvimos que suspender un trabajo porque no alcanzaban los tubos de ensayo para los siete grupos".
Andrea Mariño, de 22 años, que cursa Sociología en la Facultad de Ciencias Sociales, opinó que la situación es caótica. "A veces cursamos sentados en el suelo. Ya no me imagino dónde más se puede recortar."
Y ni hablar de los sueldos. Aunque se llevan el 84% del presupuesto de la Universidad, apenas alcanzan para pagarles a los 10.000 docentes rentados de esa casa de estudios.
Por ejemplo, si el premio Nobel César Milstein, que es egresado de la Facultad de Medicina, hubiera decidido quedarse en la universidad que lo formó para ser profesor titular de dedicación exclusiva, con la máxima antigüedad (24 años), cobraría 1750 pesos de sueldo neto por mes. Dedicación exclusiva significa que Milstein no podría tener otro trabajo además del de la UBA.
Ahora bien, si Milstein llevara 24 años o más en la UBA y fuera titular, pero no tuviera dedicación exclusiva, sus ingresos se reducirían drásticamente: cobraría 606 pesos por mes.
Y si el científico que hoy vive en Gran Bretaña sólo diera clases como profesor titular con dedicación simple (sin investigación), cobraría, al cabo de 24 años de labor en la UBA, 204 pesos por mes. De todas formas, su sueldo sería la envidia de cualquier ayudante de cátedra con dedicación simple: éste sólo se lleva a casa 129 pesos por mes.
Para la profesora Irene Loiseau, directora del área de Computación de Ciencias Exactas, la situación es "deprimente".
"Un profesor argentino cobra tres veces menos que un brasileño y uno de nuestros alumnos que acaba de conseguir su primer trabajo en computación cobra 1500 pesos, más del doble que nosotros, sus profesores", comentó.
Lo anterior en lo que respecta a los docentes rentados, unos 10.000, de la UBA. Pero otros 10.000 trabajan sin cobrar un peso. Son los docentes ad honórem.
"Esta universidad se mantiene pura y exclusivamente por la falta absoluta de relación entre lo que hacen los docentes y lo que cobran", sentenció, como conclusión, el secretario de Hacienda y Administración de la UBA, José Luis Giusti.
Cuentas borrascosas
Pero quienes dicen que la UBA tiene dinero, y lo gasta mal, también tienen con qué sostener su postura.
Cuando todavía suena la multitudinaria protesta estudiantil y docente que la semana última obligó al Gobierno a dar marcha atrás con el recorte al presupuesto educativo, la Sigen, que depende del Poder Ejecutivo, difundió un alarmante borrador sobre el estado de la UBA.
Entre otras irregularidades, señala que en algunas facultades:
- No hay información contable actualizada, transparente y confiable. Los libros de contaduría están desactualizados, escritos en lápiz y con enmiendas y espacios en blanco,
- Los saldos contabilizados en algunos libros de bancos no coinciden con el importe realmente disponible en las cuentas bancarias,
- Se designaron profesores titulares y a preceptores y se otorgaron promociones laborales sin mediar concursos, selecciones por orden de mérito o por calificación.
- Se detectaron casos de incompatibilidad horaria (es decir, un profesor está registrado a la misma hora en dos clases diferentes)
- Se pagaron horas extras por días en que los profesores no asistieron a clases y hay legajos de personal sin documentación de respaldo.
- Los montos arqueados no coinciden con los saldos registrados en los partes diarios en Tesorería,
- Se otorgaron concesiones y contrataciones directas, sin licitaciones ni igualdad de trato para los distintos oferentes
- Se efectuaron compras por cifras muy superiores (más del doble) al gasto autorizado por los decanos.
El rector de la UBA calificó el informe de la Sigen como "una operación política del Gobierno". Pero la propia Universidad ha reconocido indirectamente las irregularidades, al iniciar la tramitación del legajo único para todo su personal y cursos de capacitación en contabilidad para sus empleados administrativos.
Asimismo, en un mes estará listo un estudio de relación de costos, que busca establecer cuántos docentes necesita cada facultad, según su cantidad de alumnos. Algo que se había hecho por última vez en 1992, cuando la UBA tenía 168.000 alumnos, en lugar de los actuales 226.000.
Cómo se usan las partidas
- Presupuesto total para 1999 (con 226.000 alumnos):
$ 381 millones (incluyendo recursos propios).
$ 296.352.469
Provienen de las arcas del Estado nacional y fueron asignados por el Congreso. El 84% de este monto se destina al pago de sueldos.
$ 85 millones
Se originan en ingresos que obtiene la Universidad con su oferta de posgrados, las consultas aranceladas del hospital de Clínicas y los convenios con empresas para la realización de pansatías.
Bajos sueldos y los peores vicios de la burocracia
Con una sola frase -"la Universidad de Buenos Aires cerrará en octubre si nos recortan más fondos"-, Oscar Shuberoff, nacido en Flores hace 55 años y rector de la UBA desde hace 13, ocupó las primeras planas de los diarios y se convirtió en los últimos 10 días en la estrella de la oposición.
Alarmados por la amenaza del rector de suspender las clases por falta de recursos, miles de estudiantes salieron a la calle en rechazo del ajuste de 100 millones de pesos a las universidades, ordenado por Economía.
El impacto provocó la renuncia de la ministra del área, Susana Decibe, y obligó aMenem a hacer algo a lo que no está acostumbrado: dar marcha atrás con una decisión tomada.
Pero la victoria no fue gratuita para Shuberoff. En pleno conflicto, el rector radical sufrió dos ataques cardíacos y debió ser operado.
También tuvo que atajar las críticas del Gobierno, que lo acusó de utilizar a la universidad más grande del país para beneficiar su carrera política personal, y el informe provisional de la Sindicatura General de la Nación (Sigen), que señala la "falta de control y transparencia" en el manejo del dinero de la UBA.
Hace un año y medio, este hombre de escasa estatura y chispeantes ojos celestes se mudó definitivamente a su quinta en Tortuguitas, que compró hace 22 años y bautizó Boina Blanca, en alusión al símbolo de los militantes radicales.
Ayer, después de hacer un asado para su mujer, Silvia, y sus tres hijos -Pablo, de 18, que cursa el ingreso para Administración en la UBA, y Diego y Analía, de 17 y 16, ambos alumnos de la Escuela Carlos Pellegrini, que también depende de la UBA-, Shuberoff recibió a La Nación .
- ¿A qué atribuye la magnitud que alcanzó el conflicto estudiantil?
-La gente salió a la calle porque está cansada de este proyecto de país mezquino, que nos animan a seguir los organismos internacionales, y en el que sobran 10 millones de personas.
-¿Cree que la movilización estudiantil debe seguir?
-No.Nuestro lugar para luchar contra lo que nos agravia es dentro de la Universidad. Dentro del aula y del laboratorio, que es lo que sabemos hacer. Independientemente de eso, la juventud, que es generosa y solidaria, también se moviliza por lo que hace falta. Además, hay un nivel de inflamación social que no baja automáticamente.
- Usted dijo que si les recortaban 16 millones, la UBA cerraba. ¿No le alcanza con casi 300 millones de pesos por año?
-Para nada. Habría que multiplicar nuestro presupuesto por 15, por 20, para estar a la altura de un país desarrollado. La UBA sólo gasta 1300 pesos anuales por alumno, mientras que el promedio de las universidades estatales del país es de 2000 pesos. En Brasil invierten 14.000 pesos por año en cada estudiante. En Harvard, 70.000.
-La Sigen habla de irregularidades graves en el manejo de los fondos de la UBA.
-La propia Sigen nos dijo que ese informe no existe. Fue una maniobra política en pleno conflicto. Yo no conozco organismo público donde el presupuesto se maneje de manera más transparente que en la UBA.
-¿No es un signo de ineficiencia que sólo egrese de la UBA el 20% de los alumnos que ingresan?
-Eso es falso. Egresa el 65%. Pero es poca la gente que va a la Universidad, porque en el secundario hay una deserción del 60%. Sólo ingresa en la Universidad el 20% del segmento etario de entre 19 y 24 años. En los Estados Unidos lo hace el 60 por ciento.
-En sus 13 años de gestión se recibieron muchos alumnos...
-Unos 180.000.
-Pensando en ellos, ¿qué tres cosas cree que hizo bien y qué tres cosas le faltaron?
-Tenemos los graduados mejor conceptuados del país y del exterior. Producimos la mayor cantidad de investigación universitaria del país (44%) con tan sólo 8 millones de pesos del Gobierno. Y hemos logrado una fuerte contribución de la Universidad en la sociedad y en la producción.
-¿Y las asignaturas pendientes?
-Hay que rever la oferta de carreras. Y deberíamos mejorar el perfil de nuestros docentes. Hoy, un tercio trabaja ad honórem, sólo el 10% tiene dedicación exclusiva, y el porcentaje con posgrados terminados es bajísimo.
-Pero usted defiende la jubilación obligatoria a los 65 años .
-Cuando alguien tiene atributos para seguir, puede hacerlo como profesor emérito. Pero sin jubilación no hay renovación ni posibilidades para los jóvenes. No tenemos dinero para crear nuevos cargos, apenas nos alcanza para reemplazar a los que se van.
-Tienen 10.000 no docentes, que se llevan casi la mitad del presupuesto para el personal. ¿No es necesaria una reforma administrativa?
-Sí. Este es el lugar del Estado donde peor se paga a la gente y por lo tanto se generan los peores vicios de la burocracia. Tenemos elevados índices de ausentismo, gente sin capacitar o gente capacitada que ni bien puede se va a un lugar mejor pago. El grueso de los no docentes cobra entre 300 y 400 pesos por mes. Y la mayoría de los docentes, que tiene dedicación simple, 120 pesos.
-Los profesores cobran poco, pero el Rectorado tiene 37 millones de pesos a su disposición.
-Yo no vi a docentes que protestaran por eso. Son los medios, que hablan sin conocimiento. El presupuesto no lo maneja el rector, sino el Consejo Superior, con estudiantes, graduados y los decanos de las 13 facultades que votan cada decisión.
-En el 2002 concluye su cuarto período. ¿Se postulará de nuevo?
-No (se ríe).
-Dicen que usó la UBA para beneficiar su propio proyecto político .
-Eso es absolutamente falso. Quien conoce la Universidad sabe que además de falso es imposible, porque funciona sobre la base de un cuerpo colegiado integrado por gente de todos los matices del pensamiento político.
-Pero la UBA es opositora a la gestión menemista.
-La UBA, como institución, no es ni opositora ni oficialista. Obviamente, tenemos un punto de vista serio y meditado acerca del modelo del país que queremos. Pero eso lo compartimos con gente de distintas extracciones políticas. Incluso, de gente que adscribe al partido oficialista.
-¿No está cansado de 13 años en el mismo cargo, y hasta casi con el mismo presidente?
-No. Yo tuve algunos años con un buen presidente (sonríe). Lo que pasa es que siento que estoy en esta universidad desde siempre. Entré como estudiante en la década del 60 y seguí. Son cuarenta años, y casi no concibo ocuparme de otra cosa.
-¿No estará enamorado del poder, como Menem?
(Se ríe). -No, porque no se puede comparar el poder de un rector de universidad con el poder de un casi monarca.
Reparto
Con sus 296 millones de pesos, la Universidad de Buenos Aires recibe el 16 % de todo el presupuesto asignado a las universidades nacionales, definido por el Congreso.
La siguen las sedes de Córdoba, con 123 millones; la Universidad Tecnológica Nacional y la de La Plata, con 100 millones; Tucumán, 98 millones; Rosario, con 88,8 millones. Entre las que menos reciben se encuentran las de más reciente creación: Lanús (3,1 millones) y Tres de Febrero (2 millones), que cobra un arancel mensual de 25 pesos.




