Controversia por las medidas de seguridad en las escuelas
Existe una ley porteña que reglamenta el uso de vidrios en las puertas de los colegios, pero que rige sólo para los establecimientos habilitados después de diciembre de 2002; cómo actuar ante una emergencia
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Tras el accidente que provocó la muerte de Amparo Alfonsín, la nieta del ex presidente Raúl Alfonsín, surgió la controversia sobre cuáles son las medidas de seguridad con las que debe contar un colegio y cómo deben actuar sus autoridades ante una emergencia.
La ley porteña 962 establece que las puertas de las aulas no pueden tener ni vidrios comunes ni vidrios armados -los que tienen una malla metálica en su interior-, aunque la norma sólo rige para aquéllos edificios que hayan sido habilitados después de su sanción, en diciembre de 2002.
Sí se autoriza el uso del vidrio como elemento principal tanto en puertas como para paneles, pero supeditado a que se utilice cristal templado o vidrio inastillable de espesor adecuado a sus dimensiones.
"Cuando se sanciona una nueva reglamentación sobre edificación no se exige que los colegios que ya están funcionando se adecuen, aunque muchos deciden hacerlo, porque implica mejorar la seguridad", explicó el arquitecto Jacobo Schneider a LA NACION LINE.
En el mismo sentido se expresó Gustavo Brito, arquitecto especializado en la construcción de escuelas, que agregó que la mayoría de los colegios con los que ha trabajado buscaron adaptar sus instalaciones.
"Aunque resulta más caro poner un vidrio templado y policarbonato, se evita correr riesgos, porque un accidente como el de la nieta de Alfonsín les puede resultar más caro desde el punto de vista del prestigio", dijo.
Según Brito, hay una cuestión que parte desde el sentido común: si es más seguro un tipo de vidrio, debería establecerse como regla para las escuelas nuevas y también para las viejas.
“Hay otro tema, como las puertas de salida que abren hacia adentro y constituyen un peligro en caso de incendio. El Estado tendría que legislar sobre ello y, asimismo, ejercer los controles necesarios para que se cumpla”, concluyó.
Por su parte, Jorge Frías, que tiene un máster de la Universidad de Columbia en arquitectura educativa, explicó que el accidente se originó porque el Instituto Jesús María no había actualizado sus instalaciones.
“Los colegios de más de 50 años están llenos de recovecos y tienen puertas que impiden la circulación. Esto es responsabilidad del Estado y el abandono que hizo de la educación”, sostuvo.
Según el especialista, las autoridades tendrían que llamarles la atención a todas las instituciones educativas respecto de las condiciones edilicias, de modo que actualicen sus estructuras.
Ante la emergencia
Fuentes de la Secretaría de Educación porteña indicaron que no hay ninguna regla que obligue a que en las escuelas haya personal capacitado en primeros auxilios. Sin embargo, a los docentes del sistema público se les ofrece la posibilidad de realizar cursos gratuitos que les otorgan puntaje, con lo que mejoran sus salarios y sus posibilidades de lograr un cargo por concurso.
En los colegios dependientes de la comuna, ante una situación de peligro, las autoridades tienen la obligación de llamar inmediatamente al SAME y comunicarse con el hospital más cercano al lugar.
"Sería deseable que en los lugares con gran concentración de gente haya personas que estén capacitadas y sepan qué hacer mientras se espera que llegue la ambulancia", dijo Camilo Raffo, jefe del Servicio Médico de LA NACION.
Según Raffo, en el caso puntual de Amparo Alfonsín, lo que había que hacer era muy complejo, pero en muchas otras ocasiones estar entrenado y actuar inmediatamente puede llegar a salvar la vida de una persona.
Por Ricardo Quesada
Especial para LA NACION LINE
rquesada@lanacion.com.ar
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