Córdoba se prepara para las inundaciones con su primer simulacro
En un barrio donde cada año se repiten los daños por las lluvias del verano, los vecinos practican cómo actuar ante una próxima emergencia. El fenómeno de “El Niño” aumentará las precipitaciones
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CÓRDOBA.- Bomberos, varias ambulancias, personal de Defensa Civil, una carpa del Ejército y la proyección de un mapa con un aviso a corto plazo del Servicio Meteorológico Nacional. Así empieza la simulación de inundación desde un Centro de Mando Unificado (CMU) instalado en Villa Páez. Este es uno de los cinco barrios que conforman una zona conocida como Pueblo Alberdi, en Córdoba, Argentina. La lluvia parece lejana, pero los vecinos igual asisten al simulacro: están acostumbrados a inundarse. Tanto así, que muchas viviendas tienen compuertas de chapa bajo las puertas para que no ingrese el agua. “Pero hay veces que no la para nada”, cuenta Mariana Quinteros, presidenta del centro vecinal de Villa Páez. “La gente pierde sus electrodomésticos, sus camas, sus colchones. Se moja todo”, relata.
Las inundaciones en esta barriada ocurren todos los años y a veces hasta dos veces, explica Marcelo García, docente de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Fcefyn) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) e impulsor de la iniciativa. Pese a este historial, nueve de cada 10 vecinos de Pueblo Alberdi no saben cómo actuar frente a una inundación. No hay un plan de acción familiar ni barrial frente a estos hechos, según identificó una encuesta realizada en conjunto por la Fcefyn y la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC. “Cuando se inunda, nos agarra la desesperación, porque uno no sabe qué hacer”, agrega Quinteros.
Por eso, el objetivo de la simulación organizada por las facultades es capacitar a los vecinos en el plan barrial, ya que ellos son los primeros que reaccionan ante cualquier emergencia. “Podés tener el mejor plan del mundo, con la mejor evidencia científica, pero si el plan no se practica con la comunidad, no sirve para nada”, comenta García.
La acción se desarrolla en 10 cuadras de Villa Páez, aunque se suman vecinos de todos los barrios de Pueblo Alberdi. La idea es actuar como si se estuviera repitiendo el evento de lluvia de marzo de 2025, cuando cayeron cerca de 82 milímetros en tres horas, inundando el barrio y obligando a varias familias a ser evacuadas.
El primer punto de encuentro es el CMU, a donde llegan las personas para seguir participando, ya sea como veedores del simulacro, recorriendo las 10 cuadras seleccionadas para aprender el plan de emergencia barrial o acudiendo al centro de evacuados.
En cada cuadra hay una brigada integrada por estudiantes de Medicina y personal especializado en rescates de la Fundación GEER. Algunos brigadistas, vestidos de civil, simulan ser damnificados y activan el protocolo previsto para una situación real. Los estudiantes realizan un triaje para determinar la gravedad de cada caso: código verde, amarillo o rojo. Mientras tanto, el personal de rescate avisa al CMU para solicitar una ambulancia o a los bomberos si es necesario trasladar al paciente al centro de evacuados. A los pocos minutos suenan las sirenas. Una ambulancia y una camioneta de bomberos llegan al lugar y trasladan a uno de los “heridos”. Más vecinos salen a ver qué pasa, alertados por el ruido. El ejercicio se repite en distintas partes, con diferentes pacientes, durante casi tres horas.
Daniela Tejeda observa desde los escalones de la entrada de su casa, en donde hay una compuerta de chapa negra para evitar que entre agua. La pared que separa su patio delantero de la vereda ya tuvo que ser modificada dos veces: primero le agregaron 50 centímetros de alto y luego otros 50 centímetros porque no era suficiente para detener el agua.
La actividad continúa en el Centro Vecinal de Villa Páez, ahora transformado en el centro de evacuados. Hay otra carpa del Ejército llena de camillas para atender a los que simulan estar heridos y que van llegando desde las calles. Allí también se entrega un kit de emergencia a los vecinos con todo lo que necesitan tener ante una inundación: gasas, guantes, una bolsa hermética para documentos y medicamentos, una manta térmica, alcohol en gel, jabón, una linterna y un silbato.
Una simulación para replicar
La simulación hace parte del Proyecto Prevenir, una iniciativa internacional de investigación conjunta entre Argentina y Japón, en cooperación con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y la Agencia de Ciencia y Tecnología del Japón (JST). Desde este último país viajó Takemasa Miyoshi, referente internacional en meteorología y líder de Prevenir.
“No vi este tipo de simulacro en otros lugares, es poco común. La experiencia puede ser trasladada a otras ciudades”, señala Miyoshi, agregando que es habitual que se realicen este tipo de ejercicios con organismos del Gobierno, pero no con los vecinos.
A las facultades organizadoras ya les llegaron pedidos de otros barrios y de otros municipios de la provincia de Córdoba para hacer más simulaciones. “No hace falta hacer el ejercicio en todos los barrios, podés hacerlo en algunos e invitar a los vecinos de los otros”, explica García. El experto también dice que se trata de una acción de bajo costo, pero que requiere mucho trabajo de coordinación y, sobre todo, voluntad política.
Prepararse frente a “El Niño”
La UNC trabaja desde el 2019 junto a los vecinos de Pueblo Alberdi para responder una pregunta: ¿por qué nos inundamos? Los anegamientos en la zona son mayormente pluviales: se producen tras la acumulación de agua por las lluvias. El barrio de Villa Páez es un área baja y cercana al río y es “el desagüe natural de la ciudad”, señalan los expertos consultados. Además, coinciden en que la falta de planificación urbana y los problemas estructurales del barrio agravan la situación.
Muchas viviendas se encuentran por debajo del nivel de la calle, por lo que no pueden desagotar el agua de lluvia directamente hacia el exterior. Para resolverlo, algunos vecinos conectan los caños de desagüe a la red cloacal. Así, cuando llueve, parte del agua que debería escurrir hacia la calle termina en las cloacas, que pueden colapsar. “Hemos tenido gente con 20 centímetros de agua de cloacas en las casas”, cuenta García.
Otro problema es la basura que termina tapando los desagües. “Están llenos de botellas, la gente tira todo ahí como si fuera un basural”, señala Tejeda durante la simulación.
El fenómeno de El Niño de este año, que según la Organización Meteorológica Mundial alcanzará una intensidad “muy fuerte” y aumentará el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos hasta 2027, también jugará un rol. En Córdoba, el principal efecto se asocia con el aumento de lluvias. “Se ve muy marcado que vamos a tener precipitaciones por arriba de lo normal de octubre a marzo”, explica Rafael Di Marco, técnico de las estaciones meteorológicas de la Fcefyn. Las zonas más afectadas serían una parte del sur, todo el este provincial y las zonas serranas, “aunque a la capital también le puede tocar”, agrega.
Aunque en Córdoba se dan fenómenos meteorológicos extremos todos los años —incluso por fuera de El Niño—, el cambio climático también “está haciendo que los eventos sean cada vez más seguidos y más severos”, agrega García. Por eso la necesidad de generar este tipo de simulaciones. Para la que se realizó en Villa Páez este martes 8 de septiembre, se estima que participaron 400 personas, entre vecinos y organizadores. García se siente optimista por la convocatoria y por el interés de la comunidad. Así lo concluye: “Esto no termina acá, porque vamos a repetir las encuestas que hicimos, para ver cómo aprendió la gente”.
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