
Crece la falta de control municipal
El caso del jardín maternal y el crecimiento de la venta callejera ilegal prendieron la luz de alerta.
1 minuto de lectura'
En los últimos días ha quedado al descubierto la falta de control por parte del gobierno de la Ciudad en la vía pública y en comercios.
El caso de los chicos maltratados en el jardín maternal El jardín de Ana y la ausencia de inspectores para evitar la venta callejera ilegal mostraron un flanco descubierto de la actual gestión que finalmente reconoció su impotencia para revertir la preocupante situación.
Esa ausencia de control motivó un notable crecimiento de los puestos clandestinos en el Once, Retiro, Constitución y Primera Junta.
"Sinceramente en este tema hemos fallado, es una asignatura pendiente que tenemos con los vecinos, la semana que viene vamos a inicar una reestructuración en Policía Municipal porque lo tenemos no sirve", reconoció a La Nación el secretario de Gobierno, Juan Gauna.
El director general de Fiscalización y Catastro, Carlos Mallman, puso un ejemplo del estado actual de su repartición: "Para que se dé una idea de lo grave de la situación le cuento que para controlar los 100.000 ascensores que hay en la ciudad sólo hay una persona y para todas las instalaciones eléctricas de los comercios sólo contamos con cinco técnicos".
En total su repartición, que es la que fiscaliza todas las construcciones de la ciudad, tiene 47 inspectores que deben dividirse 12.500 manzanas.
"Ahora estamos en plena etapa de organización, yo necesito por lo menos 140 profesionales más, pero la situación de la Comuna tampoco es la mejor", expresó Mallman.
Otro funcionario que reconoció la falta de inspectores fue Oscar Bruni, director general de Control e Higiene Alimentaria, la ex Bromatología.
"Contamos con un plantel de 40 profesionales para controlar los comedores escolares, colonias de vacaciones, restaurantes y supermercados, necesitaríamos el doble, pero más allá de la cantidad de gente creo que la solución pasa por crear autocontroles de grandes comercios, estamos trabajando en ello". explicó.
Agregó que también deben controlar unas 1000 fábricas de alimentos y más de 4000 toneladas de alimentos que ingresan diariamente a la ciudad.
"Encontramos a la dirección desquiciadas, prácticamente tuvimos que arrancar de cero, ahora estamos abocados en crear una legislación que facilite las cosas", agregó Bruni.
La más cuestionada
Sin dudas que la repartición más controvertida es la ex Inspección General históricamente cuestionada por cohecho y corrupción.
En ésta área los responsables han reconocido que poco se ha avanzado para terminar con los ilícitos y prometen una fuerte purga con la idea de "limpiar" la imágen negativa.
La Policía Municipal cuenta con 400 inspectores que cobran 500 pesos por mes. Las autoridades reconocen que no son suficientes y que, además, no todos serían confiables.
¿Cómo salir de la crisis que sufre la comuna porteña en materia de controles? Es la pregunta que por éstos días se hacen los colaboradores de Fernando de la Rúa.
La tarea no será fácil, sobre todo si se tiene en cuenta que hasta ahora ninguna administración ha podido combatir la corrupción. Han probado con fuertes purgas y con duras intervenciones, pero con resultados negativos.
Tras el lamentable caso de los chicos maltratados en el jadín maternal, De la Rúa, firmó un decreto para crear un registro de ese tipo de locales.
Con esto quedó claro que se actúa sobre el hecho consumado, que son inexistentes los controles y la prevención.
Lo mismo pasa cuando se denuncia, sobre todo desde los medios de difusión, alguna irregularidad que la propia Comuna no puede detectar.
Los porteños esperan desde hace décadas una solución a los graves problemas que se generan por la falta de control en la ciudad.






