
Crecen las exigencias en Ingeniería
Condiciones: el nuevo régimen de regularidad establece que habrá sólo un recuperatorio por cada examen parcial, en lugar de dos; quejas de los estudiantes.
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Los estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA) reiteraron ayer que no levantarán la toma de la sede ubicada en Paseo Colón 850, iniciada el martes último, en protesta por los cambios en el régimen de regularidad.
El reclamo, impulsado por unos 50 alumnos, exige la anulación del proyecto que establece que los exámenes finales, que se rinden por coloquios, no deben tomarse durante la cursada. Además, elimina un recuperatorio por parcial y exige que, para inscribirse en una materia, se haya aprobado el final de la correlativa anterior.
El nuevo régimen fue aprobado el martes último en forma unánime por el Consejo Directivo y comenzará a instrumentarse en el segundo cuatrimestre del año próximo.
Según los que participan de la toma, estos cambios "impedirán el normal avance de los estudiantes a lo largo de la carrera".
El presidente del Centro de Estudiantes de Ingeniería, Guillermo Caporaletti, dijo a La Nación que la medida "aumentará la cantidad de recursantes y el tiempo necesario para recibirse".
Con referencia a los motivos del cambio, Caporaletti opinó que, debido a las dificultades presupuestarias por las que atraviesa la UBA, "es posible que algunos estén pensando en disminuir la cantidad de alumnos".
Siempre sin dar nombres, el dirigente estudiantil aseguró que "hay quienes ceden ante la presión del Ministerio de Educación y del Banco Mundial, y quieren quedar bien con los entes evaluadores externos".
"Cuando se nos evalúe, queremos sacarnos una A", admitió por su parte el decano de la Facultad de Ingeniería, Carlos Alberto Raffo, en diálogo con La Nación .
Competencia mundial
El proyecto contempla la reducción de materias en un 25 por ciento. "Ya no podemos funcionar en forma aislada, porque el sistema es muy complejo. Ahora competimos con universidades de todo el mundo", observó Raffo.
El decano explicó que la necesidad de un cambio comenzó a discutirse "hace varios meses" y se originó por "el caos que provoca el hecho de que los exámenes se tomen durante la cursada. Cuando se acerca la fecha de un coloquio, en las clases hay una deserción masiva".
En este punto coincidió una docente de la facultad, María de los Angeles Morelli, que calificó el sistema utilizado hasta ahora como "absolutamente patológico".
Esta profesora explicó que, de acuerdo con el programa anterior, en cada cuatrimestre los alumnos debían rendir dos parciales. Si les iba mal, tenían la posibilidad de recuperar en dos oportunidades. Además, en ese período los estudiantes debían dar tres coloquios.
"Se tomaban nueve exámenes en cuatro meses. Es como si, en una fábrica, el 90 por ciento de la energía estuviera dedicada a evaluar la calidad en lugar de producir", señaló Morelli.
En el mismo sentido se expresó otro docente, Mateo Bisceglia: "Los exámenes permanentes no dejan tiempo para la enseñanza. Durante semanas, las aulas están desiertas".
La diferencia de posiciones entre alumnos y profesores llevó a una acalorada discusión que tuvo lugar ayer al mediodía, en la puerta de la facultad. "Si los estudiantes toman la facultad y se ponen en contra de los docentes, han perdido antes de empezar", aseguró, a gritos, la profesora Silvia Cederbaum.




