
Crió un pez gigante en su casa, tuvo que donarlo y meses después el animal lo reconoció durante una visita
“Gordo” creció de forma desmedida en una pecera doméstica de Santa Fe y fue trasladado a Temaikén por su subsistencia; el origen del vínculo y el emotivo reencuentro
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Julio, oriundo de Santa Fe, viajó junto a su familia más de 450 kilómetros hasta el bioparque Temaikén, en la provincia de Buenos Aires, con el único propósito de reencontrarse con “Gordo”, el pez gato de cola roja que había criado en el living de su casa durante dos años.
La reunión se viralizó este martes debido a que el pez notó la presencia de su antiguo dueño e ignoró al resto de los visitantes. En un video difundido por el medio Aire Santa Fe, que siguió toda la historia del vínculo entre el animal y el hombre, se ve como el pez nadó directo hacia él y permaneció pegado al cristal agitando sus característicos bigotes.
“Miren. Ese es mi bebé. Este el momento que quería y ansié cuando empezó la travesía: que llegue y que lo pueda ver la gente. Él vivía en una pensión y ahora vive en un hotel cinco estrellas”, expresó Julio entre lágrimas al medio citado.
Y agregó: “Acá está al lado mío, mi bebé, mirá. Parece que me conoce. Parece increíble, pero no se va de la vidriera. No tengo palabras”. Durante la entrevista a Julio, “Gordo” se arrimó al cristal en reiteradas ocasiones para permanecer junto a su exdueño.
La historia de Julio y “Gordo”
El origen de este vínculo se remonta a 2024, cuando la familia santafesina adquirió un pequeño grupo de peces, sin sospechar que entre ellos se ocultaba una especie exótica.
“Lo buscamos en una bolsita de agua. Le habíamos comprado una calavera de juguete para la pecera y se metía por el ojo de lo chiquito que era”, recordó Gladys, la esposa de Julio.
Sin embargo, el ejemplar comenzó a crecer a un ritmo alarmante. Con un apetito voraz llegó a comerse a otras especies y obligó a ampliar su espacio en más de una ocasión.
“Si yo lo hubiese sabido, no lo compraba”, reconoció Julio, visiblemente conmovido.

Cuando la logística y el bienestar del pez se volvieron insostenibles, la difusión del caso a través de Aire de Santa Fe tendió un puente con Temaikén, quienes coordinaron el traslado del animal desde Santa Fe hacia un hábitat adecuado en Escobar.
El traslado se realizó en un tanque plástico especialmente acondicionado con agua sin cloro, control de temperatura y un sistema de oxígeno con un tubo principal y otro de respaldo.
El ansiado reencuentro también despertó la emoción de los propios acuaristas del predio, quienes admitieron la complejidad de documentar este tipo de comportamiento en el mundo de los peces.
“Esto está para hacer un documental, es increíble”, dijo Belén Safarian al medio local cuando vio cómo Gordo se acercaba a su familia. “Los animales tienen personalidad y no sabemos qué tanto nos reconocen. Es complicado poder saberlo y en los peces es más difícil”, añadió.

Julieta Jañez, bióloga marina con 24 años de trayectoria en Temaikén, manifestó al mismo portal: “Esta es una historia emocionante y siempre estamos trabajando en buscar el bienestar de las especies que recibimos”.
Y amplió: “Cuando se comunicaron con nosotros para ver si podíamos recibirlo, evaluamos las condiciones y trabajamos con él. La historia de Gordo generó un impacto hermoso y se trabajó con toda la responsabilidad que requiere”.
Actualmente, con dos años de edad y un peso de siete kilos, “Gordo” comparte su nuevo hábitat con otros ejemplares de su misma especie que ya llevan doce años en el bioparque.
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