Cronología de la sororidad: por qué es la palabra del año

Evangelina Himitian
Soledad Vallejos
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19 de diciembre de 2018  • 13:51

Sororidad: hace un año, la mayoría de los argentinos no había escuchado jamás esa palabra. Es más, las primeras veces, probablemente leyeron sonoridad. O solidaridad. Pero poco pasó hasta que su significado empezó a tener resonancia cotidiana.

Hace unos días, una usuaria contó en Twitter, que cuando bajaba del auto con su hermana y sus hijas, un cuidacoche empezó a hostigarlas. Otras chicas, desconocidas, se detuvieron, tocaron bocina y preguntaron si estaba todo bien. "Nos cuidamos entre nosotras", publicó.

La anécdota ilustra el significado de esa palabra que se instaló sin sinónimos en el diccionario. Una de las más buscadas, inútilmente, en l a Real Academia Española, que ya tiene una carpeta con los pedidos para que se incorpore. LA NACION consultó a distintos referentes, –filósofos, linguistas y especialistas en género– sobre qué palabra usarían para resumir este año. El término más repetido fue sororidad.

Soror viene del latín y significa "hermana". Si otros años fue el tiempo de las madres, este es el de las hermanas. De enero a diciembre, sucedieron distintos hechos que, en ciertos grupos, revalidaron ese sentimiento de pertenencia y defensa común. Leyes, estadísticas, femicidios, declaraciones, denuncias de abuso y acoso, que se escucharon como nunca.

"Nos cuidamos entre todas"

"Me encanta que sea la palabra del año. Es un concepto que define mejor que cualquier otro el momento político e ideológico que vivimos", dice Eleonor Faur, doctora en Ciencias Sociales que investiga temas de género. Y agrega: "Somos redes de mujeres atravesadas por la ética del cuidado popular. Nos cuidamos entre todas".

"La sororidad es habitar un espacio donde existe consenso de que determinadas situaciones que se avalaban en el pasado, ya no se permiten más", dice Karina Galperín, doctora en lenguas y literaturas romances y profesora de la Universidad Torcuato Di Tella.

El primer aprendizaje, coinciden Faur y Galperín, fue dejar de verse entre las mujeres como rivales. "Como amenaza, para descubrir que estar juntas construye la única resistencia posible frente al patriarcado. Después de años de programas de chimentos, que nos mostraban como enemigas, como víboras, demostramos que tenemos otro vínculo", agrega Faur.

Con la sororidad, como explican las especialistas, la lucha por la igualdad de derechos salió de los cuadernillos para meterse en la agenda. En la mesa, en la escuela, en las canciones de YouTube. Corrió de forma definitiva la frontera de lo socialmente aceptable. La cofradía masculina entró en crisis. Esa mujer que camina sola por la calle en realidad no está sola. Detrás van sus hermanas.

"Hay algunas frases muy lindas de la sororidad. ‘Estamos para nosotras’. Y la que me conmueve: ‘Yo te creo, hermana’", dice Sabrina Cartabia, abogada de la actriz Thelma Fardin, que acusó a Juan Darthés de haberla violado cuando era menor. "Del primer #NiUnaMenos, no paro de sorprenderse de la potencia que tiene el movimiento de mujeres. Siempre pienso que se va a amesetar, pero no, se reinventa. Se profundiza. Es transversal, reúne a rivales políticos y nos lleva a debates impensados", dice.

La sororidad, dicen los especialistas, está en plena ebullición. Y en la espuma del hervor, todavía cuesta darse cuenta qué se cuece en el fondo de la olla. "Estamos en transición. Hay que aprender a ser sororas", señalan los especialistas.

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