
¿Sirven los senderos seguros para frenar el delito en la ciudad?
El bajo compromiso de la Policía Federal y de los comerciantes atenta, en gran medida, contra su eficacia; los peligros y las conquistas del sistema, según sus protagonistas; mire el especial multimedia
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En los próximas semanas el gobierno porteño buscará ampliar el sistema de senderos seguros, que pretende llegar a 30 antes de fin de año (hoy son 22), para reforzar la prevención de las escuelas donde los niños se convierten en víctimas frecuentes de asaltos.
Mientras se ultiman los detalles previos a la inauguración de tres nuevos tramos en las zonas de Retiro, Belgrano R. y Pompeya, los funcionarios a cargo y antiguos beneficiarios del programa evaluaron su trayectoria, que comenzó en 2003 con una prueba piloto en Núñez, y luego se propagó rápidamente a otros barrios.
En diálogo con lanacion.com destacaron sus principales logros, aunque también remarcaron algunos problemas que atentan contra su eficacia y obligan a hacer ajustes sobre la marcha en las 290 cuadras que contempla el sistema.
Satisfecho con los resultados obtenidos, Pablo García Mithieux, director de Prevención del Delito porteño (oficina encargada del trazado de estos corredores), señaló que desde su lanzamiento se logró bajar significativamente el nivel de siniestralidad que se venía registrando. "En lo que va del año tuvimos solamente el robo de una cartera, que fue denunciado en la comisaría 53°", ejemplificó luego de que la zona de Palermo pasara a estar en el ojo de la tormenta.
A modo de balance, destacó, además, que se logró avanzar en la incorporación de comerciantes a la iniciativa, lo que trajo consecuencias positivas para algunos barrios: "Las zonas que mejor funcionan son precisamente aquellas que tienen vecinos comprometidos, como Palermo, Belgrano, Naón y Barracas, a diferencia de lo que pasa en Constitución, donde el compromiso es muy pobre".

Ausencia policial
Algo similar ocurre con la presencia policial en los corredores, cuya distribución y responsabilidad resulta dispar, especialmente, después de las reformas impulsadas por la ministra de Seguridad, Nilda Garré, en torno a la Policía Federal. Hoy, desde el gobierno porteño planean suplir esta falta de personal con la instalación y relocalización de cámaras de monitoreo que serán vigiladas por la Metropolitana.
Pero la baja participación no sólo se refleja en el cuerpo de agentes, advierten desde el organismo, sino también en los adultos, sobre todo en los padres de los chicos que no tienen el hábito de denunciar los delitos de la vía pública, convertida en un foco de arrebatos, amenazas y hurtos.
Esto último motivó la creación de talleres en las escuelas dirigidos a los alumnos de 6to. y 7mo. Grado y de 5to. año, además de charlas con los padres. "Apelamos a una resolución pacífica de los conflictos y a reducir la vulnerabilidad de los más pequeños. Es fundamental que sepan cómo actuar ante situaciones violentas", aseguró García Mithieux al referirse a las 170 escuelas y a los más de 67.000 chicos protegidos por la iniciativa.

La voz de los vecinos
Lejos de la voz oficial, la opinión de los vecinos se encuentra repartida. Están aquellos que hablan de mejoras en la seguridad desde su entrada en vigencia. Otros, en cambio, cuestionan su alcance.
Desde la Asociación Amigos de Recoleta, cuyo sendero se inauguró luego de que alumnos de Nuestra Señora de la Misericordia y San Agustín sufrieran robos en la entrada y salida de esos establecimientos, aseguraron que "los cambios se perciben" y que "hay más presencia policial" en las calles cercanas a las escuelas, donde por prevención también se instaló una veintena de cámaras de vigilancia.
"Hay más conciencia en el barrio y eso también ayuda. Se aconseja a los chicos no exhibir celulares ni dispositivos electrónicos cuando circulan. Los papás están más pendientes de estas conductas", sostuvo Carlos Gutiérrez, presidente de esa entidad tras afirmar que no trascendieron nuevos casos de inseguridad en las últimas semanas.
Bajo una postura similar se mostraron Liliana Daloia y María Isabel Dos Santos, titulares de la Asociación Vecinos Alerta Núñez, quienes destacaron el papel activo de la comunidad en los alrededores de los colegios: "Los corredores suman presencia policial en los horarios de mayor movimiento de alumnos, los vecinos están más atentos y los chicos saben adónde concurrir en caso de peligro". Sin embargo, también marcaron la necesidad de que la medida perdure, ya que se siguen "observando delincuentes que se acercan a los chicos cuando van a la escuela o cuando vuelven, principalmente con intención de robarles sus pertenencias o con conductas depravadas".

Desde otros lugares, como Balvanera, uno de los primeros barrios en contar con senderos seguros, argumentaron que siempre "tuvieron una limitada efectividad". Así lo expuso Leonardo Dattoli, titular de la Asociación Balvanera al Sudoeste, quien insistió en la insuficiencia de recursos y criticó con dureza la naturaleza del programa.
"Hay todo un marketing de la administración porteña que lo único que hace es coordinar con la comisaría a cargo y apelar al acompañamiento pasivo de los comerciantes, que se limitan a exhibir sus stickers", subrayó. "La atención debe estar puesta en aumentar el personal que vigila, que hoy no da a basto, y en generar prevención", ratificó.
QUE PASA EN LA PROVINCIA
Los municipios aún no lograron instrumentar avances significativos en esta materia. Desde Prevención del Delito explicaron a este medio que la descentralización que pesa sobre los distritos perjudica en gran medida la realización de planes en conjunto.
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