
Cuando la mujer argentina se abrió paso en el cine y en la moda
En el mes del Día internacional de la mujer, LA NACION LINE realiza una semblanza de las décadas del 40 y 50, en las que surgieron en nuestro país grandes figuras femeninas en estas áreas
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Luego de obtener el voto en 1947, la mujer argentina que ya trabajaba en fábricas y talleres, comenzó a participar en otras tareas que se expandían cada vez más: el cine y la moda.
En los años 40 existía en la ciudad una notable distinción entre el mundo de los hombres y las mujeres, aunque éstas últimas eran numéricamente un grupo mucho más grande.
Con la llegada del peronismo, el sector femenino comenzó a tener más peso y a establecerse cada vez más en tareas de oficinas, talleres, educación, ciencia, deportes y arte luego de haber estado retraída bajo una sociedad que impedía que las mujeres lograran cualquier atisbo de pertenecer protagónicamente no sólo a la fuerza productiva sino también al área política y social. Sin embargo, la situación empezó a cambiar cuando las mujeres emprendieron su lucha con el fin de obtener un lugar en el mundo.
Luego de una cantidad enorme de pedidos, tanto institucionales como individuales, lograron incluirse en la sociedad íntegramente.
Por estos años y hasta mediados del siglo XX, Buenos Aires era una ciudad próspera. En este contexto, la industria cinematográfica se extendía cada vez más. Directores, productores, actores, guionistas y técnicos apostaban a un gran futuro en esta área. La gran ciudad se llenaba a cada momento de salas en las cuales se exhibían las obras cinematográficas, que se veían también en todos los países hispanohablantes.
Surge en este período, y en consonancia con la afluencia de la mujer como ciudadana, un género dedicado especialmente a ella: el cine para la mujer. Este giraba alrededor de temas que relacionaban al público femenino en todos sus ámbitos: las llamadas "historias rosas", dramas domésticos y romances juveniles.
Con estos avances producidos en la sociedad argentina y en el mundo en general en cuanto a la integración de la mujer en la sociedad, comenzaron a aparecer figuras tan reconocidas en la Argentina como las mellizas Mirtha y Silvia Legrand, María Duval, Niní Marshall, Delia Garcés, Amelia Bence, Mecha Ortiz, Zully Moreno y Olga Zubarry, quien a los 19 años se consagró como la primera nudista de nuestro cine.
Las hermanas Legrand y Niní integraron el terceto que ganó popularidad en films como "Hay que educar a Niní" (1940), de Luis Amadori. Otras películas que fueron éxito dentro del nuevo género y también de Amadori fueron "Soñar no cuesta nada" (1941), "El tercer beso" y "Claro de luna" (1942). Se puede completar esta lista de éxitos argentinos con miras a la mujer y que formaron parte del ascenso en el área cinematográfica con "Los martes, orquídea" (1941) y "Adolescencia" (1942) de Francisco Mugica, así como también "Su primer baile" (1942), de Ernesto Arancibia.
Niní Marshall, quien fue descubierta por una productora radial, fue una de las más nombradas del cine argentino en esta época y tuvo el papel protagónico en varias películas como "Casamiento en Buenos Aires, "Los celos de Candida y "Luna de miel en Río".
Por su parte, Delia Garcés, se consagró en 1942 con "Veinte años y una noche", de su marido y director Alberto Polo de Zavalía. Ella también se lució en el teatro en "Ondina de Giraudaux" y en la vida cultural, ya que fue funcionaria del Fondo Nacional de las Artes.
Sin embargo, no sólo el cine fue área de revolución para la mujer, sino también su más fiel compañero: la moda.
Junto al boom de los medios de difusión, la moda no dejaba de pedir lugar en ellos, y por su puesto la mujer se había hecho de espacios dedicados exclusivamente a ella.
Las jóvenes y damas lucían por estos tiempos prendas con cinturas ceñidas, faldas que no bajaban de la mitad de la pierna y los famosos zapatos con plataformas. No faltaron tampoco las medias de nailon quebradizas y las prendas de arriba con mangas muy ceñidas desde el codo hasta los puños que acompañaban pantalones con el talle bien marcado. El maquillaje resaltado acompañaba esta vestimenta que no dejaba de mostrarse en los films de la época.
Los enteritos con piernas amplias y las infaltables camisas de lino con tablitas eran el conjunto que se usaba para el campo o la playa.
Por otra parte, un clásico de la época y, por cierto, del verano era usar sombrero y guantes.
Era habitual ver a la hora del cóctel, un desfile de sombreros de todo tipo: de copa baja, caídos sobre la frente (pastillas) y también de copa alta ornados con flores artificiales y plumas de faisán.
Asimismo, el vestido largo línea strapless era infaltable en el ropero de cualquier mujer entre los años 40 y 50.
Otra innovación de la década fue el uso de las pieles, tanto en abrigos, como en sombreros y todo tipo de accesorios.
De esta manera, el mundo femenino se fue instalando poco a poco en la producción no sólo política del país con su derecho al voto, sino también en el magnífico universo del cine y la moda que de allí en más siguió creciendo y evolucionando.
Es así que de la mano de la Edad de Oro de éstas dos áreas, las mujeres lograron imponer su presencia y mostrar sus aptitudes en una Argentina que hasta aquel momento las había tenido excluidas.
Links para la nota
www.arte-video.com.ar/nini.htm
www.cinenacional.com/personas/?persona=6067
www.cinenacional.com/personas/?persona=332
www.oni.escuelas.edu.ar/olimpi98/CineArgentino/ACTRIZ/ortiz.htm
http://users.rcn.com/mg.interport/1996/justicia_b.html
http://metacultura.net/videos/peronismo/festivaldecine.html
www.lanacion.com.ar/01/11/09/ds_349793.asp
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