
Cuando los españoles homenajearon a los argentinos
Por Carlos Guarella Especial para lanacion.com
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Al manejar todo el día por la ciudad, hay lugares por los que uno pasa de manera permanente. Uno de estos es la Avenida Del Libertador, camino obligado para llevar pasajeros al centro de Buenos Aires, Puerto Madero o la Boca.
En el cruce de esta arteria con la avenida Sarmiento, se encuentra emplazado un monumento que considero el más hermoso.
Me refiero al conocido popularmente como El monumento de los Españoles, que oficialmente se denomina Monumento a la Carta Magna y las cuatro regiones Argentinas. Carta Magna, -claro- por la Constitución Nacional, y las cuatro regiones por el Río de la Plata, los Andes, la Pampa y Chaco.
El diseño original se debe al artista catalán Querol que a poco de realizar los bocetos falleció, por lo que debieron ser terminados y ejecutados por otros arquitectos. El monumento fue un regalo de los residentes españoles en la Argentina, con motivo de cumplirse los cien años de la Revolución de Mayo. El mismo tiene 24,5 metros de altura, realizado en mármol de carrara y piezas fundidas en hierro y bronce.
La piedra fundamental fue ubicada en 1910, con la presencia de autoridades nacionales y la concurrencia de la infanta Isabel de Borbón.
La construcción comenzó por la estructura central. Por barco fueron traídas desde España todas las piezas de mármol desarmadas para ensamblarlas aquí como un gigantesco rompecabezas.
Las imágenes de hierro fundido y bronce que se encuentran al pie del monumento, donde se hallan las tres fuentes y espejos de agua, son una réplica de las originales, que se hundieron en el Atlántico cuando eran traídas desde la Península, frente a las costas de Brasil. Entonces, hubo que pedir que se volvieran a fundir. Esto retrasó la inauguración hasta el 25 de Mayo de 1917.
Es hermoso pasar y detenerse a observar apreciando en detalle las figuras que componen esta pieza escultórica.

Se debe puntualizar que la ubicación del monumento se ha prestado para protagonizar importantes eventos en la ciudad, enmarcado por la proximidad de los tradicionales bosques de Palermo y el lago circundante.
Fue en 1934 cuando concurrió a este lugar Monseñor Pacelli, quien luego sería el Papa Pío XII, con motivo de realizarse el Congreso Eucarístico Nacional. El monumento fue cubierto con una cruz gigantesca y en ese lugar se oficiaron las misas ante una multitud.
También sucedió casi igual en 1982, con motivo de la visita del Papa Juan Pablo II, durante el conflicto armado del Atlántico Sur, por la guerra de Malvinas. Allí también se celebraron misas y los concurrentes ocuparon todos los espacios de los jardines de Palermo.
En otras oportunidades el lugar ha sido espacio convocante para escuchar música clásica, auspiciado por alguna emisora radial y también para reuniones partidarias y políticas. Y así se transformó en un símbolo de grandes momentos de la historia argentina.
Hasta nuestro próximo encuentro.
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* Cada lunes, el taxista Carlos Guarella cuenta una de sus particulares historias para lanacion.com. Hace 15 años que es taxista y remisero. Su profesión original es Dibujante, Ilustrador y Diseñador Gráfico. Además es historietista y estudió con maestros del dibujo como Alberto Breccia y Hugo Pratt. También es Maestro Mayor de Obras. Trabajó muchos años como diseñador para importantes laboratorios medicinales, desarrollando literaturas, folletería y packaging. Integró la Asociación Argentina de Promotores Publicitarios y fue editor y director de la revista "Horas de Radio", un mensuario de 10.000 ejemplares que se vendía en todos los kioscos de Capital y GBA. Fue productor y conductor de varios programas radiales en distintas emisoras y columnista. Sus placeres: manejar automóviles; dibujar, escribir y la hacer radio. Tiene 66 años y el auto que maneja en la actualidad es un Chevrolet Corsa Wagon. Trabaja al volante 12 horas diarias.
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