Cuándo una persona es adicta a Internet, según la psiquiatría

La adicción a Internet se cataloga como un trastorno de ansiedad
La adicción a Internet se cataloga como un trastorno de ansiedad Crédito: Flickr: Keoni Cabral
Especialistas explican que este tipo de vínculo patológico con la tecnología aumenta con el paso del tiempo, a medida que crecen los llamados nativos digitales; testimonios y signos de alerta para detectar el problema
Andrés Carrizosa
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26 de agosto de 2015  • 20:36

Pantallas, links, clicks, juegos, redes sociales, sitios para adultos. Hoy la cotidianidad de millones de personas se ve permeada por la variada oferta tecnológica que permite la conexión a Internet las 24 horas, ya sea para trabajar, estudiar o divertirse. Pero, para algunos, reconocer que se está pasando más tiempo del debido en la red cuesta. Y para la gran mayoría el problema pasa desapercibido.

A pesar de que el fenómeno se discute hace varios años el problema de la adicción a Internet continúa creciendo a pasos agigantados a nivel global, y la Argentina no escapa a la problemática. Aunque aún son incipientes, a nivel local las consultas se incrementan y son los padres quienes, preocupados por la cantidad de tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas de sus celulares, tablets o computadoras, buscan información y consejo profesional. Pero el problema no sólo se evidencia en los jóvenes.

Para el psiquiatra Enzo Cascardo, uno de los directores del Centro de investigaciones Médicas en Ansiedad (IMA), es común encontrar el problema en los jóvenes entre los 14 y los 30 años. "Pero la franja etaria susceptible a este tipo de vínculo patológico con la tecnología aumenta con el paso del tiempo, a medida que crecen los llamados nativos digitales", dice el especialista a LA NACION.

La adicción a Internet es una adicción comportamental que se cataloga como un trastorno de ansiedad

La adicción a Internet -explica Cascardo- es comportamental que se cataloga como un trastorno de ansiedad. Las adicciones comportamentales pueden ser el juego patológico (ludopatía), la compra compulsiva (oneomanía), la adicción al trabajo y la adicción a Internet. Aquí, son los videojuegos el mayor problema, aunque no el único: el consumo de pornografía y el establecimiento de relaciones paralelas por medio de las redes sociales también lo son, cuando afectan a las parejas y a la familia.

Laura Jurkowski, psicóloga y fundadora del Centro de Tratamiento para Adicciones a Internet, reConectarse, asegura que este tipo de adicción, como cualquier otra, es utilizada como una vía de escape a algo. "Usualmente lo que vemos es un tipo de patología o problemática anterior que lleva a las personas a usar esa vía de escape, en este caso la tecnología, y eso lo que hace es aumentar esa patología subyacente", dice.

"Es cierto que la mayoría de consultas es realizada por padres en busca de orientación: ¿Cuándo debo dejar a mi hijo usar la tecnología?, ¿Cómo hago para que deje de estar tanto tiempo conectado? o ¿Cómo cuido a mis hijos de los vínculos que establecen en las redes sociales?, son algunas de las consultas más comunes. Pero también tengo muchas consultas que tienen que ver con padres de chicos entre los 18 y los 30 años que se la pasan toda su vida jugando en red y no hacen absolutamente nada más", agrega Jurkowski.

"Recuerdo el caso de un chico de 14 o 15 años -dice Cascardo-, un chico obeso con el que adelantamos un tratamiento por ansiedad en el que charlando descubrimos que se pasaba un montón de horas conectado a Internet, jugando a los videojuegos. Nos costó bastante reconducir esa conducta a una conducta adecuada, pero después de algunos meses de tratamiento está más flaco y se anotó en la facultad. Está contento con lo que se está haciendo, le vamos dando otra cosa a cambio de su conducta anterior", explica.

Las adicciones comportamentales pueden ser el juego patológico (ludopatía), la compra compulsiva (oneomanía), la adicción al trabajo y la adicción a Internet

Y señala: "Este tipo de casos se ve en chicos que tienen una personalidad especial, con tendencia a la retracción. Eso hace que creen un vínculo especial con la tecnología. Hay en ellos una tendencia a la retracción, al aislamiento, a vincularse de manera online más que cara a cara".

Este tipo de problema -con todas sus aristas-, se ha incrementado desde el año 2000, y la discusión acerca de si este fuerte vínculo con la tecnología es o no es una adicción, ha derivado en diversos estudios. Incluso, en China ya lo han catalogado como un desorden clínico, y se han establecido alrededor de 400 centros de rehabilitación en los que se dispone a cientos de chicos a terapia, aislados de cualquier contacto con la tecnología. Lo mismo sucede en Corea del Sur, donde también existen centros para el tratamiento de jóvenes adictos a los videojuegos.

El gigante asiático es el primer país en designar la adicción a la tecnología como un desorden clínico. Un documental llamado Web Junkie (Adicto a la Web) muestra uno de estos centros de rehabilitación, ubicado en Beijing, y expone el interés del gobierno en catalogar el fenómeno como una aflicción personal que deriva en un problema social. Por supuesto, la efectividad de esta iniciativa aún está en duda.

De vuelta a la realidad local, Cascardo afirma que en la Argentina el problema es aún incipiente en comparación con los países asiáticos, donde el fenómeno "es trágico". "Los chicos se pasan horas y horas jugando juegos de rol. Hay chicos que basan su vida en eso, en ese personaje que crean. No hay huso horario, juegan con gente del otro lado del mundo donde es de día y aquí de noche. Hay incluso reportes de muertes por estar 40 o más horas jugando".

Para el psiquiatra, el fenómeno debe ser catalogado como adicción e incluso ha establecido una cantidad horaria de conexión por día para determinar si existe un problema:

  • Si se está conectado menos de 19 horas por semana, difícilmente alguien tenga una adicción a Internet.
  • Si se está conectado hasta 31 horas por semana, es un punto de corte.
  • Si se está conectado más de 31 horas por semana, se puede tener un problema de adicción.
  • El trabajo online es considerado un criterio de exclusión. Si el trabajo exige estar conectado, no se considera una patología.

De acuerdo a esos criterios, estar conectado más de cuatro horas diarias a Internet estaría indicando la existencia de un problema. Sin embargo, el especialista advierte: "Es importante saber cómo y en qué se usa Internet, más que la cantidad de horas en las que se está conectado".

Estar conectado más de cuatro horas diarias a Internet estaría indicando la existencia de un problema

"El vínculo patológico y excesivo con la tecnología lo considero una adicción, y podría llegar a ser considerado como una conducta compulsiva en el marco de un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Desde el punto de vista de la neurobiología, de los circuitos cerebrales que sostienen este tipo de manifestaciones, encontramos que en los TOC y en las adicciones comportamentales están involucrados los mismos circuitos neuronales que tienen que ver con los circuitos motores: la vía motora directa y la vía motora indirecta. Estos tienen que ver con el inicio de una conducta y el poder parar con una conducta", explica.

"Lo que vemos particularmente en adictos al juego, a los videojuegos en internet y a los adictos a la compra, es que sí hay una serie de manifestaciones corporales que generan esa conducta y ese anhelo de la búsqueda de la recompensa: el craving, como lo llaman los norteamericanos. Ese craving que se observa en la adicción a los químicos, que lleva a la persona a buscar la droga y a consumirla para calmar esa sensación que tiene mucho de ansiedad pero también mucho de deseo, lo observamos también en jugadores y adictos a los videojuegos", afirma Cascardo.

Otros casos

El Fear of Missing Out o FoMO (Miedo a quedarse afuera) es un tipo de angustia social que lleva al individuo a estar continuamente conectado a lo que los demás hacen y publican en las redes sociales
El Fear of Missing Out o FoMO (Miedo a quedarse afuera) es un tipo de angustia social que lleva al individuo a estar continuamente conectado a lo que los demás hacen y publican en las redes sociales Crédito: Flickr: Federico Morando

Existe otra franja etaria mayor, de adultos que consultan por casos más atípicos, pero no menos importantes. Como la ludopatía o la oneomanía, la adicción a la pornografía en internet trae problemas a las parejas y a sus familias.

"He visto pacientes desesperados luego de que sus mujeres los descubrieron y, luego de varias separaciones, sus mujeres les ponen un ultimátum. Ellos, al no poder dejar de ver pornografía, vienen por fin a consultar. También hay problemas de pareja provocados por las relaciones online, por chat", cuenta la directora de reConectarse.

"Un paciente vino a consultarme después de que la mujer lo encontró varias veces viendo pornografía y él prometió que iba a dejar de hacerlo, pero no se podía controlar", recuerda Jurkowsky. "Luego de que su mujer lo echó de la casa, el vino y empezamos a trabajar para identificar cuando había comenzado el problema".

"Él empezó a darse cuenta de que el consumo de la pornografía no sólo le había traído problemas con su mujer, sino también en su trabajo. No terminaba las cosas a tiempo en el trabajo porque prefería ponerse a navegar en las páginas porno. En lugar de terminar su trabajo se quedaba consumiendo pornografía y se le hacía tarde para llegar a su casa. Eso fue generando problemas con su mujer, porque no era solamente el consumo de la pornografía, sino que estaba alterando sus tiempos y conductas, llegaba tarde a la casa y no veía a su hijo porque cuando él llegaba el chiquito ya estaba dormido", agrega la psicóloga, quien estructuró el tratamiento luego de focalizar el problema.

"El tratamiento con él consistió en dos ejes: primero, tratar de lograr una reorganización del uso de la computadora y la tecnología en general. Digamos que se trata de lograr una dieta saludable de consumo tecnológico. El segundo eje, después de tener avances, fue tratar el problema en conjunto con su mujer. Él volvió a su casa y se le explicó a su mujer este tipo de problemática. Ella se comprometió también a ayudarlo", cuenta.

El Fear of Missing Out (Miedo a quedarse afuera), es un tipo de angustia social que lleva al individuo a estar continuamente conectado a lo que los demás hacen y publican en las redes sociales

"Entonces se comenzó un registro acerca de cuales son los momentos del día en que él usa la computadora y para qué, qué pasó antes y que pasa después de su uso…Así se reorganiza y se trabaja en el problema subyacente, para saber qué lo llevó a consumir la pornografía, logrando no sólo reorganizar los tiempos y uso de la computadora, sino también brindar las herramientas y recursos para solucionar los problemas que lo llevaron a esa vía de escape", agrega la psicóloga.

Si bien las encuestas y los estudios sobre la adicción a la tecnología no discriminan entre hombres y mujeres, Jurkowski manifiesta que las mujeres tienen otro tipo de problemática vinculada a la tecnología, como la ansiedad generada por el exceso de uso del celular.

"Hay un fenómeno muy interesante que es el Fear of Missing Out o FoMO (Miedo a quedarse afuera), un tipo de angustia social que lleva al individuo a estar continuamente conectado a lo que los demás hacen y publican en las redes sociales. Ellas tienen más esa necesidad de estar chequeando constantemente qué pasó en las redes, qué publicaron, quién publicó; y por eso usualmente viven publicando más cosas, fotos (...) También tienen mayor inclinación a tener relaciones paralelas a través de Facebook u otras redes, donde se ve involucrado el sexting", afirma la psicóloga.

Tratamiento

El éxito del tratamiento depende de cada caso en particular. Los especialistas concuerdan en que se debe tener en cuenta que hay factores del individuo que tienen que ver con la vulnerabilidad que poseen de base y la situación del entorno o la sobrecarga de estímulos. "Frente al mismo estímulo no todos se quedan enganchados", manifiestan.

Para la psicóloga Jurkowski todo depende del grado de adicción en el paciente. "En realidad la diferencia que hay entre la adicción a sustancias químicas [alcohol o drogas] y esta, es que no hay una dependencia orgánica, pero sí psicológica. La otra diferencia importante es que el uso de la tecnología está muy naturalizado, porque es una herramienta, entonces la connotación de estar utilizando tanta tecnología socialmente no es visto como algo negativo".

"Así es más difícil de que el paciente identifique y registre que hay algo que está pasando. Cuando llegan a la consulta, ya vienen con un grado avanzado de adicción", afirma.

Por otra parte, se encuentra el tema de la edad. Como la mayoría de los casos se presentan en los jóvenes, son sus padres quienes piden ayuda. "Los chicos no se dan cuenta de lo que les pasa y no lo toman como una patología, y quien les dice lo que está mal es la madre o el padre cuando desatienden la escuela o cuando lo ven solo o aislado, y es porque está todo el tiempo en internet", añade Cascardo.

"La terapia que mejor resultados da es la terapia cognitivo-conductual, que es una modalidad terapéutica breve, práctica, que apunta a la sintomatología y que trabaja de acuerdo a unas pautas que van llevando al individuo a desensibilizar su conducta, a la extinción de la respuesta y a lograr una abstinencia relativa", dice el especialista. Y agrega: "Las primeras conceptualizaciones de lo que son las adicciones comportamentales vinieron por el lado del juego por apuesta, de la ludopatía. De hecho todos los modelos de diagnóstico y de tratamiento del resto de las adicciones comportamentales surgieron a partir de lo que se desarrolló en los ludópatas".

Lo más interesante con respecto al tratamiento de este tipo de adicciones es compararla con el tratamiento de las adicciones a los químicos, porque los objetivos son diferentes.

"Estar en internet no es algo malo, lo que es malo es estar en exceso, no es como en la adicción a la cocaína, donde el objetivo del tratamiento es que no se vuelva a consumir jamás. Con la adicción a la tecnología el objetivo es reconducir la conducta excesiva y patológica a una conducta adecuada. Y puede llegar a ser más difícil, porque dentro de todo es más fácil o más claro el tema de la abstinencia. Aquí no le vas a decir a una persona que no navegue en internet nunca más en su vida", aclara.

Cuándo es necesaria la medicación

Consultados acerca de la necesidad de medicar a sus pacientes, los especialistas difieren en sus opiniones. Algunos prefieren realizar un tratamiento con terapias intensivas sin medicar, a menos que lo consideren conveniente, mientras otros aseguran que los tratamientos con medicación son más exitosos.

Esta última posición es compartida por el director del Centro IMA, quien advierte que la medicación no le genera a la persona ninguna alteración y que la terapia funciona mucho mejor cuando el paciente está medicado que cuando no lo está. "Así lo han demostrado múltiples estudios. Lo que intenta justamente la medicación es actuar sobre esa vía motora indirecta de la que hablaba anteriormente, para tratar de que las neuronas que no están funcionando bien vuelvan a tener un funcionamiento normal", explica.

Cómo identificar un problema de adicción a Internet

Si se tienen sospechas de sufrir este tipo de adicción hay que proponerse momentos libres de uso de la tecnología, aconsejan. Dicen que seguramente al principio se puede sentir una cierta ansiedad, pero hay que intentar atravesarla.

Lo importante es ver qué tan dependiente se es de la tecnología, cuánta ansiedad o malestar se genera en la persona si no tiene acceso a Internet y si se pone irritable por ello. Y recordar que si se pasa más de 4 horas diarias (o más de 31 horas semanales) conectado a Internet, podría indicar la existencia del problema.

En todo caso, lo fundamental es cuestionarse si el tiempo que se pasa en la web está afectando nuestra calidad de vida y nuestras relaciones interpersonales. Para concluir, la psicóloga Jurkowsky simplifica: "Si hay altos niveles de ansiedad por no estar conectado y eso interfiere en otras áreas de la vida como el trabajo, la vida social, familiar y la pareja, lo más probable es que haya adicción".

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