
Cuestiones cerebrales: la sorprendente ciencia de cómo prestar atención puede combatir la inflamación
Los investigadores descubrieron que las personas que se distraían de una picazón tenían, en realidad, una inflamación peor que aquellas que no lo hacían
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WASHINGTON.- Cuando siente dolor o picazón, es posible que intente ignorarlo.
Pero un nuevo y fascinante estudio descubrió que esto puede de hecho empeorar la inflamación en ciertas situaciones.
El estudio, publicado en la revista Nature Human Behaviour, sugiere que nuestro cerebro y nuestra atención pueden cambiar la forma en que nuestro sistema inmunológico responde a la inflamación. Cuando las personas intentaban distraerse de una picazón, esto provocaba que la inflamación, medida por el enrojecimiento y la hinchazón de la piel, aumentara y durara más tiempo que si enfocaban su atención en ella.
La investigación se suma a la creciente evidencia de que el cerebro y el sistema inmunológico, que durante mucho tiempo se consideraron relativamente separados y distintos entre sí, tienen en realidad una relación íntima. La actividad inmunológica disfuncional y la inflamación se han relacionado con varios trastornos psiquiátricos y neurológicos, incluidos la esquizofrenia, la depresión, el covid persistente y la demencia. De hecho, investigaciones recientes descubrieron que nuestros cerebros pueden desencadenar una respuesta inmunológica incluso al ver a alguien que parece tener una afección infecciosa.
“Los dos sistemas están en constante comunicación”, dijo Jonathan Kipnis, profesor de Patología e Inmunología de la Universidad de Washington en St. Louis, quien estudia las interacciones neuroinmunológicas. El “cerebro está involucrado en la supervivencia del individuo y el sistema inmunológico está involucrado en la supervivencia, y eso es lo que hacen. Así que, por supuesto, hablan entre sí”.
En otras palabras, los hallazgos sugieren que “lo que pensamos importa”, dijo Liron Rozenkrantz, investigadora principal de la Facultad de Medicina Azrieli de la Universidad Bar-Ilan en Israel y autora principal del estudio.
La distracción condujo a una mayor inflamación
En una ingeniosa serie de experimentos, Rozenkrantz y sus colegas provocaron inflamación en los antebrazos de 57 personas, similar a “una picadura de mosquito”, dijo, usando una gota de histamina y el pinchazo de una aguja. La histamina es una sustancia química utilizada por las células inmunitarias que desencadena una respuesta inflamatoria confiable: esa picazón, hinchazón y enrojecimiento familiares que cualquiera que haya tenido una reacción alérgica o una picadura de mosquito conoce bien.
En un experimento, los investigadores les dijeron a las personas que miraran una pantalla y que se distrajeran con una tarea cognitiva en ella o que enfocaran su atención internamente en las sensaciones en el sitio inflamado, pero sin mirarlo ni tocarlo. Todo lo demás permaneció igual.
Fundamentalmente, las mismas personas realizaron el experimento dos veces, una vez en cada condición.
Cuando las personas dirigieron su atención a las sensaciones de su piel inflamada, tanto la hinchazón como el enrojecimiento disminuyeron más. Por el contrario, cuando las mismas personas se distrajeron, el 90% tuvo más inflamación, con una hinchazón y un enrojecimiento aproximadamente un 50% mayores.
Prestar atención a la inflamación también hizo que se recuperara más rápido. Después de 20 minutos, casi el 90% de las personas que prestaron atención lograron que su hinchazón se estabilizara o disminuyera. Cuando se distrajeron, solo el 46% mostró una mejoría de la inflamación.
Estos resultados sugieren que el aporte adicional del cerebro podría estar ayudando al sistema inmunológico a regular mejor la respuesta inflamatoria.
“Fue sorprendente ver la consistencia del efecto y el hecho de que se manifestó en la gran mayoría de los participantes”, dijo Rozenkrantz.
El vínculo entre la inflamación y el cerebro
Existen al menos dos formas en que el cerebro regula la inflamación, aunque Rozenkrantz dijo que los mecanismos no se comprenden completamente.
Primero, las sensaciones inflamadas parecen desempeñar un papel. En un experimento de seguimiento, los investigadores cubrieron la piel de las personas con lidocaína, un anestésico local, después de administrar la histamina. Con las sensaciones atenuadas, prestar atención a la inflamación tuvo un efecto menor sobre la picazón, en comparación con el experimento sin crema anestésica. Pero los resultados siguieron siendo mejores que distraerse.
“Al pensar en ‘esta inflamación me está doliendo’, en realidad estás aumentando el aporte de la inflamación al sistema nervioso, lo que a su vez puede estar aumentando la respuesta para apagarla”, dijo Kevin Tracey, presidente y director ejecutivo de los Institutos Feinstein para la Investigación Médica.
El estudio también mostró que cuando las personas prestaban atención al sitio inflamado, tenían una mayor variabilidad de la frecuencia cardíaca, un indicador ampliamente utilizado de una mayor activación parasimpática, menos respuesta al estrés de “lucha o huida” y más de “descanso y digestión”, así como actividad del nervio vago.
El nervio vago, que conecta el cerebro con órganos esenciales a través de 200.000 fibras nerviosas a ambos lados del cuello, reduce la inflamación cuando se estimula, descubrió Tracey en investigaciones anteriores.
“Es una hipótesis muy razonable que la estimulación del nervio vago contribuya de alguna manera a la disminución de la inflamación en la piel del brazo” en este experimento, dijo Tracey, autor de The Great Nerve: The New Science of the Vagus Nerve and How to Harness Its Healing Reflexes.
¿Podría la atención ayudar con la inflamación crónica?
Quedan muchas preguntas sobre el cerebro y el sistema inmunológico, incluso si los resultados de este estudio significan algo clínicamente.
No está claro si el cerebro estaba controlando el sistema inmunológico porque el estudio no analizó directamente las células o moléculas inflamatorias, dijo Kipnis, quien no participó en el estudio pero lo describió como realizado “muy, muy bien”.
Además, el estudio probó el efecto de la atención sobre la inflamación de corta duración cuando no había ningún patógeno presente para combatir. En investigaciones de seguimiento, Rozenkrantz analizará cómo la atención cambia la respuesta del cuerpo cuando se trata de inflamación crónica o de combatir un patógeno.
Después de todo, la inflamación no siempre es mala.
“La inflamación es algo bueno. Es adaptativa. La necesitamos”, dijo Rozenkrantz. “Ayuda a que el tejido sane y, en cierto modo, se separe del otro tejido y reciba el tratamiento que necesita. Pero también es importante que la inflamación termine cuando su papel ya no es necesario”.
Los resultados pueden ayudar a explicar algunos de los beneficios de la meditación conocidos desde hace siglos, dijo Kipnis.
“Está surgiendo cierta evidencia mecanicista, pero recién estamos al comienzo del camino para comprender cómo funcionan estas cosas”.
Este estudio también “te hace pensar de manera diferente sobre el efecto placebo”, en el que las creencias y expectativas en el cerebro conducen a cambios biológicamente medibles en el cuerpo, dijo Tracey.
Más prácticamente, el hecho de que el cerebro pueda influir en la inflamación no es un llamado a evitar los analgésicos. Pero “cuando nos encontramos con una sensación desagradable, tal vez podamos ser más curiosos al respecto en lugar de simplemente tratar de hacer que desaparezca”, dijo Rozenkrantz.
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