
Cultura recibirá el edificio de ATC
Así lo anunció Mario O´Donell al inaugurar un anexo del Museo de Bellas Artes; la emisora oficial será trasladada
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El presidente, Carlos Menem, puso ayer a dispocición de la Secretaría de Cultura de la Nación los 30.000 metros cuadrados del edificio que actualmente ocupa el canal de televisión nacional ATC, sito en la avenida Figueroa Alcorta, que a su vez deberá tansladarse a una nueva sede.
El anunció que Menem realizó en el marco de la inauguración de la construcción adicional del Museo de Bellas Artes, es el resultado de largas negociaciones entre el presidente y el secretario de Cultura Mario O`Donnell.
A su vez, la concesión significa un nuevo logro por parte del titular del área cultural, que se suma a la ya extensa lista de gestiones positivas y quizás acerque su organismo al rango de ministerio pensado en su momento por Menem.
Si bien el Museo de Bellas Artesserá una de instituciones beneficiadas por la concesión presidencia, el anuncio del Menem fue una sorpresa para el director del centro Jorge Glusberg, quien desde hace tiempo viene peleando por la cesión del edificio de la emisora.
Cultura a lo grande
Sin embargo, O`Donnell fue categórico cuando dijo que de las tres manzanas que el presidente puso a su disposición, sólo una parte será cedida al Museo de Bellas Artes.
Ante la interrogativa de que pasará con la instalaciones del canal estatal ATC, O` Donnell afirmó que la emisora deberá transladarse a otro edificio, aunque dijo no saber la ubicación del mismo.
Antes de la decisión de Menem, una de las propuestas más avaladas era la de entregar tres cuartas partes de los 30.000 metros cuadrados de ATC al Museo de Bellas Artes. Ahora, se debe esperar la decisión del secretario de Cultura que además decidirá que otra institución será beneficiada.
"El edificio de ATC se adapta perfectamente a los fines culturales, no sólo por su arquitectura, sino también, porque se encuentra emplazado dentro de un importante circuito cultural", comentó O`Donnell.
La construcción está ubicada en medio del circuito cultural más visitado por el público en todo el país: el recorrido de Recoleta. La oferta cultural consiste en varios museos de arte, la Biblioteca Nacional y en abril de cada año la Feria del Libro.
Bellas Artes, en las puertas de un sueño
Pese a que hoy recibirá una construcción de tres plantas que le permitirá abrir una sede adicional de 3200 metros cuadrados en el barrio de Monserrat, el Museo Nacional de Bellas Artes no renuncia al sueño de lograr la cesión del edificio de ATC, una promesa que se renueva en cada encuentro que su director, Jorge Glusberg, mantiene con el presidente Menem.
La visita de Chirac no fue la excepción y el lunes por la noche, durante los saludos protocolares en una recepción oficial, Glusberg recordó el compromiso presidencial ("acuérdese de ATC", le dijo) y obtuvo del mandatario una respuesta tan contundente como imprecisa: "Ya te lo van a dar".
Mientras tanto, sin perder tiempo, el secretario de Cultura, Mario O`Donnell, hizo gala de su intuición y astucia política y en menos de dos meses logró que el Ministerio de Economía le cediera un antiguo edificio en desuso, que perteneció a Gas del Estado y que será entregado hoy al Museo de Bellas Artes para habilitar un anexo en el tradicional barrio porteño, en Alsina 1169, antes de fin de año.
Memoria crítica del arte
Allí se instalará la colección de la historia artística de nuestro país, con obras de autores claves de la memoria argentina, como Cándido López y Prilidiano Pueyrredón, entre otros, una galería imposible de completar en la sede actual, por los rigurosos condicionamientos del espacio.
"El objetivo será mostrar las imágenes paradigmáticas del arte argentino que todos conocimos en la escuela pero que pocos pueden ver de adultos", expresó Glusberg, en diálogo con La Nación, al referirse al rescate de obras que hoy permanecen ocultas en los sótanos del museo.
Glusberg adelantó que no se tratará de una superpoblación exhaustiva de cuadros, sino de una muestra permanente que reflejará una historia critica del arte argentino, revisada por estudiosos e investigadores de prestigio.
"A partir de este nuevo desafío, se intentará revitalizar el contacto de los chicos con el museo, a través de la edición de libros y catálogos destinados a los menores, para ofrecerles una versión entretenida, ágil y fiel a la historia del arte argentino de los últimos dos siglos", anunció el director del museo.
La sede de Monserrat
El edificio que hoy recibirá Bellas Artes fue construido en 1904 por el arquitecto Christophersen para la entonces Compañía Nueva de Gas y ocupa un terreno que fue declarado lugar histórico, porque allí se asentaba la casa en que vivió Adolfo Alsina, en el siglo pasado.
Con el tiempo, llevó su sede la compañía Gas del Estado y a partir de la privatización de la empresa estatal el edificio se encuentra deshabitado.
La conversación que en enero último mantuvo O`Donnell con el secretario de Obras Públicas, Armando Guivert, fue el punto de partida para la cesión del edificio y marcó el inicio de los trabajos de restauración para albergar colecciones que integran la memoria del arte argentino.
El anexo llevará el nombre de Museo Nacional de Bellas Artes Monserrat y permitirá sacar a la luz parte de las 7000 piezas artísticas que el museo conserva en sus depósitos.
Glusberg anticipó que el anexo de Monserrat abrirá sus puertas antes de fin de año y reveló que la puesta a punto del edificio obligará a invertir un millón de dólares, monto que será solventado con el aporte de empresas.
La meta es ATC
En la sede principal de Avenida del Libertador y Pueyrredón, cuya superficie es de 11.000 metros cuadrados, hoy se exhiben sólo 485 obras, debido a las limitaciones que impone el espacio físico.
Las condiciones edilicias preocupan a Glusberg y a O`Donnell y son el argumento esencial que pilotea las gestiones para sumar al museo parte del edificio de ATC.
"Allí queremos exponer las nuevas manifestaciones del arte en las puertas del tercer milenio", explicó el director del museo al anunciar que si consigue sus propósitos dará cabida a las expresiones surgidas de la fotografía artística, la arquitectura y el videoarte.
"Así como en los tiempos del arte cinético, en los años 60, las herramientas eran las luces y los motores, muchos artistas contemporáneos utilizan hoy la fotografía para crear sus obras", explicó Glusberg.
Fiel a esa corriente, anticipó que el museo enviará a la próxima Bienal de La Habana la muestra "Pintando la ciudad", en la que 15 artistas reflejan la consolidación de la fotografía como una de las bellas artes.
Además está en marcha la creación de una Fototeca, para conservar en un archivo los negativos de imágenes relacionadas con el mundo del arte y la arquitectura.
Entre otros emprendimientos, con el aporte de las fundaciones Antorchas y Rockefeller, se formará en el museo una videoteca de arte, para almacenar las producciones con el ojo de una cámara manejada por artistas plásticos.
"Hay un matrimonio nuevo entre el arte y la tecnología, que surgió a partir de los años 60 y hoy se consolida. Es hora de ponerse de acuerdo con el horario internacional y que el Museo de Bellas Artes ofrezca un lugar a las nuevas manifestaciones", expresó Glusberg con entusiasmo, convencido de que eso sólo podrá lograrse a partir de la ampliación de la sede a los espacios de ATC.
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