Cumplió 70 años un puente vital para el Sur

El Ferrocarretero une Carmen de Patagones con Viedma; hubo una formación especial del Tren Patagónico; el homenaje
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17 de diciembre de 2001  

VIEDMA.- Como si el tiempo no hubiera transcurrido, esta porción del país acaba de revivir, con nitidez y orgullo, un hecho producido hace 70 años: la inauguración del Puente Ferrocarretero, que une Carmen de Patagones, en la margen sur de la provincia de Buenos Aires, con la ribera norte de la Patagonia, donde está emplazada Viedma, capital de la provincia de Río Negro.

A pesar de la austeridad, los pobladores de ambas ciudades colaboraron con su presencia para dar una importancia muy especial a los festejos programados por las municipalidades de Viedma y Patagones, con la adhesión de otras entidades oficiales, empresas privadas y pequeños comerciantes.

Los actos estuvieron coordinados por la Dirección de Turismo de la comuna de Patagones y por el presidente de la Comisión de Turismo del Concejo Deliberante del municipio de Viedma: el edil aliancista Juan José Tealdi, principal impulsor de los festejos. También participaron el Ferroclub local, la empresa ferroviaria Sefepa (Servicios Ferroviarios Patagónicos) y otras organizaciones.

Formación especial

El programa de conmemoración se inició con la partida desde la estación Patagones de una formación especial del Tren Patagónico que transportó a las autoridades de ambas localidades y funcionarios provinciales, a invitados especiales y a vecinos hasta la ciudad de Viedma.

Posteriormente, los jefes comunales de Viedma, Gustavo Costanzo, y de Patagones, Ricardo Curetti, descendieron de la formación para participar del acto oficial que se desarrolló debajo del puente, en un lugar donde se está construyendo un parque y un museo ferroviario, que lamentablemente no se pudo concluir en su totalidad por la crisis económica que incluso afectó los festejos del puente.

Ambos jefes comunales no sólo se refirieron a la fundamental importancia de la construcción, en 1931, por decisión del entonces presidente de la Nación, Hipólito Yrigoyen, que deseaba la unión con la Patagonia y el desarrollo que ello implicaba, sino que también pretendía extender las líneas férreas hasta San Carlos de Bariloche, con una especial visión de la Patagonia.

Los jefes comunales también pusieron énfasis en destacar la importancia del servicio ferroviario desde el aspecto turístico, ya que el Tren Patagónico actualmente no sólo recorre paisajes de una belleza especial, sino que permite al turista viajar a San Carlos de Bariloche en pullman, en camarotes, con salón comedor e incluso en vagones que pueden trasladar vehículos desde Viedma hasta Bariloche.

El concejal Tealdi expresó que "el puente viejo es un símbolo de la región, ya que a partir de su habilitación rompió el aislamiento del norte de la Patagonia. Por eso haremos un festejo austero y adaptado a las circunstancias de este momento", dijo.

Un potencial enorme

Germán Sopeña era secretario general de Redacción de LA NACION cuando, en abril último, falleció trágicamente en un vuelo que precisamente iba hacia el Sur. Era un enamorado del ferrocarril y de la Patagonia. Solía decir que "el ferrocarril está íntimamente ligado a la idea de desarrollo, no solamente en la Argentina". Y que no tomarlo en cuenta era un "suicidio" sobre el potencial de un país. Lo dijo durante su última conferencia en Viedma, ofrecida el 25 de noviembre de 2000, en respuesta a una invitación del Poder Judicial de Río Negro.

"El diseño del ferrocarril en la Patagonia lo pensó primero que nadie Francisco Moreno, porque Moreno no sólo recorrió la Patagonia entrando por Carmen de Patagones y lo que hoy es Viedma. Fue hacia Bariloche por lo que es hoy el camino de la vía, es prácticamente el mismo camino. Luego, en sus numerosos viajes, diseñó en mapas por dónde debían hacerse las líneas", relató entonces Sopeña.

En esta oportunidad, frente a los 70 años del puente, no fueron pocos los oradores que se refirieron al cambio de mentalidad de los pobladores de la región ante la presencia del ferrocarril. Posteriormente se realizó la bajada náutica con antorchas y actuaron varios coros que dieron por finalizados los festejos.

El Puente Ferrocarretero también es denominado Puente Viejo. Las obras de esta vía de hormigón para uso exclusivo de automotores se hicieron con un sistema basculante, que posibilitaba levantar en un ángulo de 90 grados un tramo de 52 metros, que permitía pasar embarcaciones de gran porte, las que operaban en el muelle de Patagones.

Está realizado en hierro y su estructura, de 267 metros de largo y siete metros de altura, está apoyada en tres pilares. Su calzada, por la que pueden circular trenes y automóviles, está a 16 metros del espejo de agua del río Negro.

Unico en su tipo

El puente fue construido por la empresa germana Dykerdoff-Widmann, responsable de la realización de una obra idéntica en Japón, pero que fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que el puente que une Patagones con Viedma sería el único en el mundo en su tipo.

Y recordando las afirmaciones de Germán Sopeña, el puente mejoró de una manera muy especial la situación económica y social de los pobladores de Patagones y de Viedma.

Precisamente, el desinteresado y firme apoyo de ese periodista al ferrocarril patagónico y a la región sur del país ha impulsado a un sector de la comunidad a realizar gestiones ante la Legislatura de Río Negro, ante los municipios de Patagones y de Viedma, y ante los concejos deliberantes de ambas comunas y otras organizaciones no gubernamentales para que el Puente Ferrocarretero lleve el nombre de quien fue, hasta su muerte, secretario general de Redacción de LA NACION. Lo han pensado como un homenaje a Sopeña, que tanto escribió sobre la Patagonia, para que todos conocieran el enorme potencial de esa zona del país.

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