De las canchas al boliche hay un solo paso: afters, la moda del fútbol en zona norte
Lo que antes era un simple partido de fútbol de sábado entre amigos ahora se transformó en una fiesta. Zapatillas, shorts deportivos, caras transpiradas y pelos despeinados: así es el look aceptado para la novedad de prolongar los sábados y convertirlos en afters. Esta es una tendencia creciente en zona norte ya que invita a toda persona que desee disfrutar una jornada completa (mañana, tarde y noche) al aire libre, con amigos y lejos de la ciudad.
Cada sábado más de 1000 personas, de casi todas las edades y puntos de Buenos Aires, viajan más de 40 kilómetros para juntarse con sus amigos a jugar un torneo de fútbol, disfrutar una cerveza y terminar el día con una fiesta a unos pocos metros donde el partido tuvo lugar. Algunos de los lugares más conocidos que ofrecen esta alternativa deportiva y social son Alto Nono, La Cantera Club, La Rana Club y AREIA, que se encuentran distribuidos en diferentes rincones de zona norte, desde San Isidro hasta Pilar.

Son las 9 de la mañana y ya se pueden escuchar los silbatos resonando. Es posible distinguir alrededor de 500 personas a lo lejos, mujeres por un lado y hombres por el otro, esparcidas por el enorme espacio verde. Entre la gente, dibujadas en el pasto, se pueden distinguir las rayas de pintura blanca que delimitan el lugar en el que el partido se va a jugar.
Lejos pero presente, se oye la música que sale de los parlantes gigantes y anima a los jugadores ansiosos por entrar. Aires de expectativa y nervios se respiran por parte de las hinchadas. Amigos, familiares o simples curiosos que pasan por allí arengan desde afuera del campo de juego: indicaciones por allí, retos por allá que se imponen por sobre las instrucciones de los árbitros y las risas de las jugadoras que caen al piso tras un intento de amague a lo "Leo Messi".

El fútbol femenino es una práctica instalada en esta movida. Los equipos femeninos representan la mitad de los masculinos y hay casos en que son la mayoría. Por ejemplo, en La Cantera Club ubicado en Garín, hay 40 equipos de mujeres y 80 de hombres de los cuales varían entre fútbol 5, 7 y 11. En AREIA, un torneo a pocas cuadras de distancia, de los 180 equipos que participan, 82 son equipos de hombres y el resto femeninos.
El boom de este fenómeno motivó a que parejas, amigos y novios encuentren este espacio en común para compartir juntos un día del fin de semana. Cristian Boviez, uno de los coordinadores del torneo La Cantera, reconoce que muchas veces los hombres y mujeres consideran que este tipo de torneos son el lugar ideal para que sus novios se conozcan con sus amigos ya que se comparte un buen momento de interacción en grupo y se conoce gente nueva.

Hacia el mediodía de un otoño veraniego, el olor a asado recién hecho provoca que cada vez más comensales se acerquen a la parrilla para buscar su corte de carne y cerveza. Cerca de allí, entre sillones, hamacas paraguayas, sillas, cerveza, cigarrillos y choripán, los jugadores transpirados van cayendo de a poco a las rondas de amigos para el merecido y divertido descanso.

Las bandas y artistas en vivo que comienzan a tocar se ganan la atención de los presentes y casi de manera inconsciente las cabezas se mueven al ritmo de la música. Interpretaciones en de rock nacional y clásicos decoran las conversaciones y el ambiente a lo largo de la tarde. Pero hay más. Parte del entretenimiento del día también es protagonizado por diversas marcas que quieren pisar fuerte los sábados. No solo se destacan en el patrocinio de las camisetas de varios equipos, en los carteles, canjes de productos sino que los stands de juegos de todo tipo, para generar interacción con los jugadores y relacionarse de manera más cercana.

De a poco el sol se va escondiendo y lo que era un post partido de futbol se empieza a transformar en una previa antes de la noche. Alrededor de las 6 de la tarde, cuando el sol se pone, las luces de colores toman protagonismo y la cumbia comienza a sonar. Lo que hace unas horas atrás eran tan solo jugadores de fútbol, se empiezan a transformar en bailarines relajados y divertidos. Desfilan por la pista de baile sus zapatillas, camisetas y shorts deportivos, con los pelos largos revueltos y unos cuantos rostros sudados dignos de un sábado a puro deporte y movimiento. Con unos 500 participantes, bandas en vivo y dj's invitados, la fiesta empieza y no concluye hasta la medianoche.

La iniciativa de combinar un partido y una fiesta nació como respuesta a un fenómeno que ocurría cada vez más: el público extendía su estadía, casi como si evitara irse de allí. Antes el fútbol amateur de los sábados consistía en jugar el partido, comer algo rápido y volver a la casa. AREIA, un torneo que se fundó hace seis años, es uno de los que identificó que había que explotar el potencial del fútbol de los sábados impulsando su lado social. Lucas Terrado, cofundador del torneo, explica que no veía interacción entre los jugadores y todas las personas que compartían un buen rato en el mismo predio: "Había tanta gente y poco espacio en común que no conocías a los demás, faltaba la parte social", recuerda.

Los torneos que brindan esta novedad no solo ofrecen una cancha de fútbol y una pelota sino que una gran producción. Parte del "paquete" de los sábados es que los jugadores y amigos disfruten de instalaciones (mesas, livings, canchas, pelotas etc.) y servicios (árbitr, coordinación, limpieza, comida, música etc.) de calidad. "Un lugar al que se llega y está todo dado", explica Matías Caisson, organizador y fundador de La Rana Club, uno de los pioneros de esta oferta deportiva y social.

Rodrigo Aranes, coordinador del torneo Alto Nono en Pilar, cuenta que participan alrededor de 2000 personas de las cuales un 70% no es de la zona y elige el lugar para pasar un sábado completo al aire libre. En definitiva, este es un plan para los que eligen escaparse de la rutina de la ciudad y ver un espacio verde a unos pocos kilómetros de ella. Además de cuenta con el beneficio de que se puede volver y acostarse un sábado temprano o dilatar sin mayores costos la noche del sábado.

En este tipo de encuentro deportivo todo es permitido y más relajado. Desde los 18 años en adelante cualquiera puede ser candidato para jugar. A los integrantes de cada equipo, grupo de amigos o no, se les permite elegir el nombre de su equipo. Requisito donde la creatividad no tiene límites y nacen nombres como "Lolapaliza" "Devolvé a martita FC" y "Chapa Y Pintura". Las camisetas, horarios y los jugadores de cada partido también son elegidos por miembros del equipo. Cristian Boviez, de La Cantera Club cuenta que la diferencia de estas competencias con un club es que no se requiere un entrenamiento semanal obligatorio, a pesar de que varios equipos lo hagan por voluntad propia, el único requisito es divertirse entre amigos.

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