
Debate por la seguridad en las escuelas
Las normas vigentes sólo obligan a utilizar vidrios especiales en las construcciones realizadas a partir de 2002
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Mientras ayer el colegio Jesús María permaneció cerrado y los restos de Amparo Alfonsín eran sepultados en Chascomús, se supo que ninguna normativa vigente en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires obliga al establecimiento donde sufrió un mortal accidente la nieta del ex presidente Raúl Alfonsín, a no tener puertas de vidrio o cambiar los cristales ya existentes por otros que ofrezcan seguridad ante eventuales roturas.
Así, al menos, lo afirmó a LA NACION el director de Gestión Privada del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Gerardo Suárez.
Los vidrios de la puerta que ocasionó el lamentable suceso no están prohibidos por ninguna reglamentación. Es decir que, de haber existido una inspección edilicia en el colegio Jesús María, al que asistía la nieta del ex presidente, el instituto la hubiese superado sin problemas.
Es que la reglamentación actual divide a los establecimientos educativos de la ciudad de Buenos Aires entre los construidos antes de 2002 y los levantados después de esa fecha.
Ese año entró en vigor la ley 962 que modifica el Código de Edificación y accesibilidad física y establece, entre otros ítems, que las puertas o paneles fijos de vidrios en las escuelas deben ser "de cristal templado o vidrio inastillable de espesor adecuado a sus dimensiones". La norma prohíbe que tengan cristales comunes o armados.
Los establecimientos educativos construidos hace más de dos años, en cambio, no están obligados a cambiar los vidrios por blindex o policarbonato porque no hay normas anteriores relacionadas con las puertas de vidrio ni tampoco la actual normativa dispone que, en caso de romperse, sean reemplazados por esos materiales.
Las resoluciones 69 y 115 del gobierno porteño dieron por habilitados automáticamente en 2000 a los establecimientos de gestión pública transferidos desde la jurisdicción nacional a la ciudad de Buenos Aires.
Los privados, como es el caso del Jesús María, creado en 1927, fueron habilitados según la reglamentación dispuesta por la Superintendencia Nacional de Enseñanza Privada (SNEP).
Y, según explicó a LA NACION el arquitecto Jacobo Schneider, "cuando se sanciona una nueva reglamentación sobre edificación no se exige que los colegios que ya están funcionando se adecuen, aunque muchos deciden hacerlo, porque implica mejorar la seguridad".
La responsabilidad de controlar el estado edilicio de las escuelas depende de diferentes áreas oficiales según se trate de colegios de gestión pública o privada. A los primeros los habilita y controla la dirección de infraestructura de la Secretaría de Educación.
Los colegios de gestión privada reciben la autorización para funcionar de la Dirección de Habilitaciones de la Secretaría de Justicia y Seguridad Urbana y son controlados y evaluados por la Dirección de Fiscalización y Control dependiente de la Subsecretaría de Control Comunal de esa secretaría.
"No todos los colegios tienen puertas de vidrio. Este es un colegio privado que no recibe subvención ni aportes del Estado. El mantenimiento del edificio corre por cuenta de la institución", dijo la secretaria de Educación del gobierno porteño, Roxana Perazza.
Una fatalidad
"El accidente de Amparo Alfonsín fue una fatalidad. Hay otro tipo de accidentes que son más previsibles como los provocados por corridas en los patios o descensos por las escaleras. Pero, ¿cómo se puede prever que una chica abra la puerta con la cadera, salte un vidrio y le corte una arteria?", dijo Suárez, quien admitió también que, después de haber habilitado un establecimiento educativo privado, el Estado no hace inspecciones regulares para verificar su mantenimiento, excepto situaciones especiales. "Si los supervisores del área académica notan alguna irregularidad solicitan la inspección a la dirección de Fiscalización", explicó.
Si bien las normas tampoco exigen a los privados contratar un seguro de salud la mayoría cuenta con esa cobertura. "No hay instituciones que no lo tengan; los contratan junto con los seguros de responsabilidad civil así como a los servicios de prestación médica", dijo Suárez.
El funcionario recordó que todos los días concurren a los establecimientos educativos de la ciudad unos 700.000 alumnos y casi 70.000 docentes.
Paso a paso
10.35 timbre del recreo
- A esa ahora, las alumnas de tercer año del colegio Jesús María salieron al recreo, como todos los días.
10.55 finaliza el recreo
- Amparo Alfonsín, que había ido al quiosco en busca de comestibles, se dirigía al aula acompañada por otra alumna. Tenía las dos manos ocupadas y para abrir la puerta de vidrio y metal que divide en dos la galería, la empujó con la cadera.
11.03 llaman al SAME
- Según los registros del SAME, desde un teléfono público, una voz masculina llama para pedir una ambulancia porque había una alumna "descompuesta".
11.07 sale la ambulancia
- Según el SAME, la ambulancia parte a esa hora desde la base operativa ubicada en Carlos Pellegrini al 300, donde salen los vehículos para atender las emergencias que se producen en la zona del microcentro.
11.22 llega la ambulancia
- La ambulancia del SAME se presenta en el colegio, ubicado en Talcahuano 1264. El médico, Claudio Sangregorio, acompañado del chofer, sube al segundo piso y encuentra que la adolescente es atendida por un médico del Cemic, quien le colocó un suero mientras intentaba comprimir la herida. La menor perdió la conciencia durante el traslado al hospital Fernández.
Entereza en la triste despedida
Fue una multitudinaria demostración de afecto hacia la familia del ex presidente Alfonsín. Vecinos de Chascomús, amigos, allegados y personas que simplemente quisieron testimoniar su pesar concurrieron ayer por la mañana al cementerio San Andrés para despedir los restos de Amparo Alfonsín.
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