
Desconcierta al FBI el paradero de Pelosso
Pesquisa: los agentes federales descartan que la joven argentina, desaparecida hace 11 días en California, haya tenido un accidente; aún no se tienen pistas firmes.
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MODESTO, California.- Para los agentes del FBI, la desaparición de Silvina Pelosso, Carole y Judie Sund se convertía, después de 11 días de intensa búsqueda, en un gran misterio.
Los padres de Pelosso, una joven cordobesa de 16 años cuyo último rastro es la noche que pasó en un hotel del Parque Nacional Yosemite el lunes 15 del actual, recibieron ayer un informe que los dejó desconsolados.
Uno de los 50 agentes FBI que siguen el caso les dijeron que ellos mantienen la hipótesis de la presunción de un secuestro, pero no descartan la posibilidad de un crimen. La alternativa de un accidente está casi descartada.
Lo que más les llama la atención es la relación entre el tiempo transcurrido, los esfuerzos que volcaron a la investigación y los resultados: hasta ayer, el FBI tenía muchas dudas y ninguna pista firme. "A esta altura, ya tendríamos que saber algo más", concedió el agente a La Nación .
Más de ochenta personas llamaron a las oficinas que el FBI montó en Double Tree, un hotel de la ciudad de Modesto, ubicado a dos horas de auto del Parque Yosemite. Pero ninguna había aportado información sustancial.
Las tres mujeres partieron de Eureka, una ciudad ubicada al norte de California, donde vive la familia Sund, que invitó a Silvina Pelosso a pasar tres meses en los Estados Unidos.
Raquel Cucco, la madre de Silvina, había recibido a Carole en su casa de Córdoba, en 1973, por un intercambio estudiantil. Se hicieron amigas y volvieron a verse en 1984, cuando pasaron un verano con sus maridos en las sierras cordobesas. De ahí en más, sólo mantuvieron contacto telefónico. "Carole, que es una persona muy agradecida, le quiso hacer un regalo a Silvina, y la invitó", contó Raquel a La Nación en el Holiday Inn de Modesto.
Desde Eureka, Carole, su hija Julie de 15 años y Silvina tomaron un avión con rumbo a San Francisco. En el aeropuerto alquilaron un auto Pontiac, patente 4BMV025, y fueron hasta Stockton, un pueblo ubicado a 140 kilómetros, donde Julie participó de un concurso de porristas. Desde Stockton recorrieron otros 200 kilómetros y se hospedaron (el lunes 15 por la noche) en el Hostal El Portal, ubicado en el ingreso al Parque Nacional Yosemite.
Al día siguiente pagaron la cuenta, preguntaron cómo llegar hasta Las Calaveras y partieron. Nadie las vio en Las Calaveras. El FBI cree que estuvieron en el correo, donde Silvina habría mandado unas cartas. Ahí empieza el misterio.
Carole, una mujer que, según Raquel, es muy ordenada y cumple rigurosamente sus planes, había combinado una cita para las dos de la tarde en la Universidad del Pacífico de Stockton, porque su hija estaba eligiendo dónde estudiar música. Tenían pasajes, para esa misma tarde, para volar a San Francisco, donde devolverían el auto.
Reporte policial
Jens Sund, el marido de Carole y los tres hijos adoptivos de la pareja, las encontrarían en el aeropuerto de San Francisco. Carole y Julie volverían a Eureka y Silvina partiría con el resto de la familia a conocer Phoenix, Arizona. Nunca se encontraron.
En Phoenix, cuando supo que su mujer y su hija tampoco habían estado en la Universidad del Pacífico, Sund las reportó como desaparecidas.
La hipótesis de que podían haber sufrido un accidente, la primera que manejó el sheriff del condado de Mariposa, perdía un poco de fuerza luego de una búsqueda infructuosa del auto.
Pero lo que más desconcertó al FBI, según confió uno de sus agentes, fue la aparición en Modesto, tres días más tarde, de la billetera de Carole Sund (sin dinero, pero con las tarjetas de crédito que no habían sido utilizadas).
Las oficinas del FBI están empapeladas de cartulinas diseñadas como un formulario de tres columnas: "pista", "agente", "resultado", y la mayoría dicen: "Completado, negativo". En otras cartulinas está el itinerario, sobre el cual también tienen dudas: ¿tenían tiempo en apenas un día de conocer el parque Yosemite, visitar la Universidad del Pacífico, tomar un avión en Modesto y encontrarse con el resto de la familia Sund por la tarde en un aeropuerto de San Francisco? En los últimos días, el FBI, que interviene en el caso porque existe la presunción de un delito federal (secuestro) empezó a realizar trabajos de inteligencia sobre las familias, un método que aquí se llama "victimología".
Un equipo partió ayer con rumbo a Eureka, donde Carrington, el padre de Carole, dueño de una docena de shoppings en los Estados Unidos, tiene estancias y negocios inmobiliarios.
"Me encantaría pagar la recompensa", dijo Carrington en el cuartel que montó en el Holiday Inn, donde también se instaló el cónsul argentino en Los Angeles, Luis Keckler. "Yo no creo que haya sido un accidente", agregó el hombre. Pero, si es un secuestro, ¿por qué pasaron once días sin que nadie pidiera una recompensa? "Tal vez están esperando que se aquiete un poco la situación", siguió Carrington.
"Lo peor es no saber dónde está", dijo Raquel Pelosso, una mujer de mirada triste, pero firme. "Si es un accidente, bueno, ya está...", arriesga. "No deja de ser una ventaja que no sea un accidente", interviene José Pelosso, dueño de una fábrica de gaseosas.
"Sí... bueno... Eso también te deja esperanza", concede Raquel, que ayer pasó el peor cumpleaños de su vida.
Piden que se guarden las cartas
MODESTO, California.- Raquel Cucco y José Pelosso pidieron a sus familiares y amigos que, si reciben una carta de su hija Silvina, la preserven tal como está, con el sobre sin abrir.
Para la Federal Bureau of Investigation (FBI) sería de gran utilidad corroborar el sello, y también buscar huellas dactilares que puedan ayudar a la pesquisa, según relataron a La Nación los padres de Silvina Pelosso.
De acuerdo con varios testimonios ya recogidos por los agentes federales, en su paso por Las Calaveras, Silvina Pelosso, Carole Sund y su hija Judie estuvieron en una oficina de correos, donde la cordobesa haría enviado algunas cartas a familiares y amigos de la Argentina.
De allí, explicaron los agentes a los padres de Pelosso, la importancia de guardar esa evidencia para corroborar si las tres mujeres estuvieron efectivamente en el correo, dado que este sería el último lugar donde se vio a Silvina y a las Sund.
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