Descubren una fábrica de armas para ladrones
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Ametralladoras con silenciador, fusiles de guerra y hasta armas de puño fabricadas especialmente para disparar proyectiles que pueden perforar un camión blindado fueron descubiertos ayer por la policía en los fondos de una vivienda de Caseros, en una fábrica clandestina de armamento.
En la vivienda, situada en la calle David Magdalena 3136, fueron detenidos un sargento retirado de la Policía Federal, de 62 años e identificado por la policía como Oscar Ignacio Pistoia, y su hijo Rubén Oscar, de 35.
La policía sospecha que los armeros vendían el armamento por encargo a bandas delictivas e incluso tienen establecido que un intermediario paraguayo estaba a punto de retirar fusiles, ametralladoras, lanzacohetes y disparadores de explosivos, para llevarlos de muestra a su país y conseguir clientes al otro lado de la frontera.
La casa allanada por el grupo especial Halcón y la Subsección Delitos Rurales de la policía de José C. Paz, a cargo del comisario Alberto Riquelme, presentaba un frente humilde y tenía en los fondos un galpón de cuatro por diez metros, donde funcionaba la fábrica. Allí estaban instalados tres tornos, agujereadoras, fresadoras y todas las herramientas necesarias para fundir metales y hacer las armas.
Un portero eléctrico, con circuito cerrado de televisión, vigilaba la entrada al establecimiento. Allí la policía encontró ametralladoras Intratec calibre 9 milímetros, con silenciador, que habían sido fabricadas con una gran calidad y detalles de terminación. También hallaron un fusil FAL recién terminado, una miniametralladora Ingran, casera, un cohete antitanque con su correspondiente lanzadera y una pistola lanzadora de cartuchos de gas, adaptada con una culata rebatible y un cañón que permite disparar cargas explosivas.
Todo el rediseño del armamento permitía aumentar su poder de fuego, especialmente para perforar el blindaje de los camiones de caudales. Prueba de ello es que se encontraron muchos cañones de armas reforzados, con el propósito de resistir la detonación de proyectiles de gran potencia.
Tal es así que se encontró un arma casera, a medio construir, que consiste en la empuñadura de una pistola calibre 45 y un caño supergrueso, adaptado para disparar proyectiles calibre 7,65, como el que usa el fusil FAL. Un arma pequeña, que se puede llevar en la cintura y es capaz de detener el avance de un camión blindado.
También se encontraron los restos de los cañones de una ametralladora antiaérea, que dispara proyectiles de más de 12 centímetros de largo. La policía piensa que el arma para derribar aviones fue adaptada para su uso en blancos terrestres, como bancos.
Además fueron encontrados miles de proyectiles y un banco de pruebas, consistente en un agujero efectuado en el piso, donde padre e hijo probaban sus mortales inventos.
Durante la investigación, a cargo del juez federal de San Martín Hugo Gurruchaga, se interceptaron comunicaciones telefónicas entre un comprador paraguayo y los armeros, que estaba por retirar un encargue de armas, que iba a llevar a su país como muestrario.
Varias armas ya fueron vendidas en la Argentina y una de ellas, una ametralladora Ingram, fue encontrada en poder de una banda que fue detenida en Villa Bosch con 170 kilos de marihuana. Esa pista, más la descripción de una ametralladora similar usada en el asalto a un banco porteño, puso a los policías tras la pista de los armeros, que, según el comisario Riquelme, trabajaban a pedido de las bandas más pesadas del Gran Buenos Aires.





