
Destrozos en una disco de Budge
Fue por el homicidio de un joven y están acusados dos policías bonaerenses
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LA PLATA.- Un grupo de vecinos de Ingeniero Budge, partido de Lomas de Zamora, saqueó y cometió destrozos ayer en una discoteca de esa localidad del sur del Gran Buenos Aires, cerca del cual fue asesinado el sábado por la madrugada Gabriel Arévalo, de 18 años, en un confuso hecho por el que dos policías fueron detenidos, acusados de ser los autores del homicidio.
Los indignados vecinos prendieron fuego a neumáticos frente al local nocturno Petru s, situado sobre la avenida Olimpo, a pocas cuadras del Camino de Cintura; lograron entrar y produjeron destrozos, además de llevarse equipos de sonido y cajones de bebidas que estaban almacenados allí, ante la desaprobación de los familiares del joven muerto, que intentaron evitar que el reclamo de justicia (que había comenzado como un simple corte de la calle) derivara en actos de vandalismo.
"Fuimos a hacer un reclamo pacífico y nos tuvimos que retirar", explicó a LA NACION Silvia Duarte, tía del joven ultimado por la espalda.
Había participado del corte de la avenida Olimpo, en pedido de justicia, y presenció cómo unos vecinos de Budge, entre ellos chicos de sólo diez años, irrumpían en el local, rompían lo que podían y se llevaban equipos electrónicos y otros objetos de valor. "No robés; no robés. Vinimos a pedir justicia. No somos ladrones", decía uno de los amigos de Gabriel.
En vano: la disco parecía ayer un campo de batalla. Extrañamente, salió indemne el enorme globo plateado suspendido en el centro de la pista, que quedó allí, impávido, reflejando los destrozos ocurridos a su alrededor.
Asesinato por la espalda
Arévalo fue asesinado de un balazo por la espalda el sábado por la madrugada, luego de haber sido expulsado, junto a un grupo de amigos y hermanos, del boliche en cuestión. Según el titular de la jefatura distrital de Lomas de Zamora de la Policía, inspector Roberto Castronovo, los custodios del local echaron a los jóvenes porque estaban fumando marihuana, y éstos, ya fuera del boliche, se pelearon con otro grupo de jóvenes.
Pero esa versión no coincide con la de los familiares de Gabriel, que sostuvieron que no existió tal pelea.
Según el relato del jefe distrital, la trifulca fue observada por dos oficiales de la comisaría 7a. de Lomas de Zamora, con jurisdicción en la cercana localidad de Villa Centenario, que habían ido a una gomería, situada en las inmediaciones, para reparar una goma del patrullero en el que viajaban. Se trata del teniente Félix Luciani y del subteniente Claudio Pereyra.
Al observar la pelea, los policías se acercaron y fueron recibidos a pedradas, y entonces tuvieron "una reacción totalmente incomprensible y exagerada", según relató Castronovo: comenzaron a perseguir a los jóvenes en el patrullero y, a unas tres cuadras de Petru s, balearon a Arévalo por la espalda. El jefe policial dijo que uno de los policías acusados tenía "un fuerte aliento etílico".
Los familiares de Gabriel afirmaron, en cambio, que los policías persiguieron a los jóvenes y comenzaron a dispararles sin motivo alguno, y negaron que los muchachos hubieran agredido a pedradas a los oficiales.
Luciani y Pereyra fueron detenidos poco después del hecho y puestos a disposición del fiscal Juan José Vaello, a cargo de la causa judicial por homicidio calificado, ante quien se negaron a prestar declaración.
Ayer, la policía clausuró el local que "no estaba en condiciones para funcionar" y que ya había sido clausurado en otras tres oportunidades.





