
Dientes sanos para los chicos de Los Piletones
Los atienden alumnos de la Universidad Maimónides
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A las 9 del viernes último, un grupo de tres alumnos de 4° año de la Facultad de Odontología de la Universidad Maimónides, supervisado por un docente, atendía a chicos del comedor Los Piletones, que dirige Margarita Barrientos, en Villa Soldati.
Cada jueves y viernes, desde hace dos años, estudiantes y profesores de esa universidad asisten a Los Piletones con un programa gratuito mediante el cual se tratan alrededor de 80 chicos por semana.
"Es parte de la actividad extramuros que impulsamos desde esta casa de estudios", explicó Elías Feldman, decano de la Facultad de Odontología. "Queremos que los alumnos conozcan realidades que no les son cercanas", añadió.
Como práctica de la materia Odontopediatría, los alumnos desarrollan un programa de atención completa que busca que cada niño sea tratado hasta recibir el alta. "Es preferible atender a diez chicos y solucionarles el problema que atender a mil y no volver a ver esas bocas", especifica Elías.
El viernes último sonaba el perturbador torno en las manos de Martín Silva, estudiante, de 21 años. Su pequeña paciente, Mara, de cuatro años, abría la boca con cierto temor, mientras su dentista intentaba tranquilizarla. "¿Por qué me duele la muela? Porque como muchos caramelos", dijo la niña, dando muestras de haber comprendido la lección.
Y es que parte del tratamiento que se realiza consiste en la profilaxis y en la prevención. "Les enseñamos a cepillarse los dientes, les damos cepillo y pasta dental y decimos a los padres qué dieta seguir", explicó Mariela García, docente de Odontopediatría.
Trabajar con amor
En la puerta de una de las salas del Centro de Salud de la Fundación Margarita Barrientos, donde funcionan los dos consultorios odontológicos, Elizabeth Solís miraba con atención el tratamiento que la dentista realizaba a su hijo de 8 años. "Es muy bueno cómo te atienden acá", dijo. "Me explican lo que tiene y cómo tratarlo en casa. Además de tratarte profesionalmente, lo hacen con amor", destacó.
En ese momento, Paula Polignano, estudiante de 4° año, terminó su tarea con un chico y le aconsejó: "Dale fuerte y mucho al cepillo. Te vamos a arreglar las caries, pero después hay que darle al cepillo", insistió.
Margarita Barrientos destaca la labor que realizan los docentes y alumnos que concurren a Villa Soldati. "Hacen un trabajo muy lindo. Para nosotros es una ayuda enorme. Traen los insumos e incluso la Universidad Maimónides donó un equipo odontológico completo", relató. "Son tan constantes que a veces, cuando se corta la luz, en vez de descansar se dedican a enseñar a cepillar los dientes", valoró.
No sólo ella se muestra agradecida: los alumnos se sienten beneficiados también con esta experiencia. "Es una posibilidad que quizá no vuelva a tener en toda mi vida", reflexionó Martín Silva. "Salir de las cuatro paredes de un consultorio y prestar ayuda, aunque sea pequeña, a la gente que lo necesita, para mí, es importante."
Con él coincidió Clariana Marchese Ragona, de 21 años, también estudiante del último año de Odontología: "Es gratificante ver que puedo aportar un granito de arena a la sociedad", agregó.
Las 12.30 es el límite horario pautado por la facultad para esa actividad de sus alumnos. Eran las 13 del viernes último, pero había más pacientes y no se percibían prisas entre los dentistas.



