
Dinamitan otro sector de Fuerte Apache
Es la segunda implosión en un mes
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Con la implosión de las cuatro torres que conformaban el nudo Nº 9 del complejo Ejército de los Andes, más conocido como Fuerte Apache, situado en Ciudadela, la Municipalidad de Tres de Febrero dio por terminada la primera etapa del plan de demolición que proyectaba desde 1994.
Según informó a La Nación el subsecretario de Obras Públicas, Carlos Jaime, "ya existen presentaciones para futuras demoliciones que todavía tienen que evaluarse".
Ayer, poco antes de las 9, especialistas del Batallón de Ingenieros 601 del Ejército Argentino hicieron caer la primera de las cuatro torres del nudo Nº 9. Una hora más tarde, los 85 kilos de explosivos convirtieron la esquina de Paso y Riccheri en una montaña de escombros.
Unos 600 policías custodiaron el operativo para evitar que se produjeran incidentes con los casi 300 vecinos y antiguos moradores que presenciaron la demolición.
Es que, durante la implosión anterior, realizada el 2 de noviembre último, algunos vecinos habían arrojado piedras a la policía y a funcionarios que observaban la demolición desde un palco. Pero, esta vez, ninguna autoridad estuvo presente.
Ayer, los manifestantes se mantuvieron pacíficos detrás de los cordones de seguridad y expresaron su bronca con carteles, dirigidos al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, y al intendente de Tres de Febrero, Hugo Curto. Leyendas como "Navidad con hambre, sin vivienda y sin trabajo. Gracias Ruckauf" y "Curto ladrón" colgaban de los balcones.
Fuerte Apache es, en realidad, el barrio Ejército de los Andes, una de las zonas más peligrosas del conurbano bonaerense, que durante la última década fue escenario de robos y crímenes violentos.
Construido en 1966, el complejo abarca 16 manzanas en las que viven alrededor de 40.000 personas, en su mayoría provenientes de la Villa 31, situada en el barrio porteño de Retiro.
El complejo estaba formado por trece nudos de cuatro torres, de diez pisos cada una, rodeadas por edificios anexos de cuatro plantas denominados "tiras".
Las demoliciones fueron decididas por la fragilidad de las construcciones "que nunca recibieron mantenimiento porque no se logró crear consorcios", explicó Jaime, que reconoció que el diseño arquitectónico del barrio era para la policía un obstáculo en función de dar seguridad.
Familias desalojadas
Las 351 familias que vivían en los nudos demolidos fueron desalojadas hace dos meses. Cada una de ellas fueron indemnizadas con $ 22.000 por la municipalidad de Tres de Febrero.
"Esa plata no alcanza. El 90% de la gente no pudo comprarse nada y hoy está en galpones, en casas de familiares o alquilando", explicó Alicia Domínguez, una joven de 21 años que vivía en el nudo Nº 9 desde que nació.
El principal problema que enfrentan las casi 2000 personas desalojadas es que recibieron 22 mil pesos por cada casa, en las que, en la mayoría de los casos, vivía más de una familia.
Tras la demolición, un grupo de vecinos comentó a La Nación que "las autoridades planean sacar, de a poco, el barrio entero y construir un parque". Sin embargo, Jaime aseguró que "existe la posibilidad de que otros nudos sean demolidos, pero las tiras están en buenas condiciones y, por lo tanto, no se las va a destruir".





