
Diputados denuncian que hay publicidad encubierta de Viagra
Controversia: dicen que las autoridades "toleran" este tipo de promoción para favorecer a los laboratorios que venden el producto.
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La venta de Viagra, la novedosa píldora contra la impotencia, no de ja de provocar discusiones de todo tipo.
Después del pánico que causó antes de su arribo a estas tierras la noticia de las muertes de algunos hombres que tomaban Viagra en los Estados Unidos, la controversia se centra ahora en la disyuntiva que plantea si se les debe permitir o no a los laboratorios nacionales copiar drogas producidas por otras empresas y sobre una supuesta campaña de publicidad montada en los medios de comunicación.
Hace algunos días el diputado Emilio Martínez Garbino, de la Comisión de Industria de la Cámara baja, denunció al titular de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), Pablo Bazerque, por "intentar favorecer a Pfizer", el laboratorio norteamericano que descubrió el sildenafil, droga base de Viagra.
En el mismo sentido opinó la diputada María Rita Drisaldi (PJ-Santa Cruz): "La ley 16.463, en su artículo 19, prohíbe toda forma de anuncio de los productos cuyo expendio sólo haya sido autorizado bajo receta".
Las autoridades sanitarias salteñas labraron ayer actas de infracción a varias farmacias por publicitar a través de carteles la venta de la droga.
Quién debe controlar
Drisaldi elevará un pedido de informe para esclarecer cuál es la autoridad a la que compete controlar que se cumpla esa legislación. Señaló también que esta ley busca proteger la salud de la población, intentando evitar la automedicación de productos cuya venta debe realizarse con receta.
Por su parte, fuentes de Pfizer aseguraron que el laboratorio no intenta montar ningún tipo de campaña de publicidad. "Todo lo contrario, queremos tratar este tema con la mayor seriedad y profesionalidad posible", destacaron.
El miércoles próximo el titular de la Anmat, Pablo Bazerque, que fue acusado por Martínez Garbino de "actuar en connivencia con Pfizer para montar una espectacular campaña publicitaria encubierta en favor de Sildefil y de Lumix", los medicamentos que fabrica ese laboratorio en los Estados Unidos y que comercializa en la Argentina asociado con Bagó. También expondrán en la reunión en Diputados Cilfa y Cooperala, las dos cámaras de la industria farmacéutica nacional.
Respecto de la controvertida ley de patentes medicinales, Drisaldi consideró que "los diputados cumplen la función de legislar por el bien de los ciudadanos que los eligieron". Esto en obvia alusión a la frase del responsable de comercialización de Pfizer, Angel Davico, quien aseguró que si se permitiera la venta de autoestéreos robados, la actividad sería legal, pero cuestionable, y comparó esta situación con la ley de patentes que rige en nuestro país.
Drisaldi agregó: "En este caso, la ley protege la industria nacional, y también el bolsillo de los ciudadanos, porque los laboratorios argentinos comercializan un producto análogo por un precio mucho menor".
Los laboratorios que actualmente venden la píldora, Pfizer y Bagó, no se mostraron preocupados por la aparición de las versiones nacionales de la pastilla contra la impotencia. "Desde el principio estimábamos que el 50 por ciento del mercado lo iban a acaparar las marcas nacionales", afirmó el gerente de planeamiento comercial de Bagó, Eduardo de la Puente.
Una cuestión ética
El presidente de la Asociación de Etica Médica de la Asociación Médica Argentina, Luis Allegro, dijo a La Nación que este tipo de campañas no está dentro de los términos de la ética, y que sólo puede tener lugar, y con mucho cuidado, en los ambientes profesionales.
Sin embargo, reconoció que la situación actual respecto de este tema "es intensa, muy fuerte, de muchas implicancias sociales y culturales". El especialista destacó que la promoción debería hacerse con el nombre genérico del producto (citrato de sildenafil).
El debate generado por la aparición de Viagra parece tomar ahora una arista más cercana a lo comercial, en la que se plantean los derechos de la propiedad intelectual por un lado y la defensa de los intereses de las industrias nacionales por el otro.
Más allá de esta discusión, las ventas registradas por los dos productos que hay hasta ahora en el mercado demuestran que, además de ser un generador de polémicas y de intereses, "el diamante azul" puede ser la solución para una afección que sufren miles de argentinos.



