Dos actores en la picota por matar a una tortuga

Ocurrió en Santa Clara del Mar y los involucrados son Gerardo Romano y Norman Brisky.
(0)
28 de enero de 1998  

MAR DEL PLATA.- "Felicito al que me denunció. Yo hubiera actuado igual." El actor Gerardo Romano parecía tranquilo al abandonar la subcomisaría de Santa Clara del Mar, donde junto a su colega Norman Brisky y un amigo de éste permanecieron demorados por capturar y matar en el mar a una tortuga de 200 kilos, ejemplar perteneciente a una especie en extinción.

La jornada de pesca del trío terminó en una dependencia policial, dado que un turista vio cuando desembarcaban al animal en la playa y realizó la denuncia entendiendo que se había cometido un delito.

El caso fue más grave aún, pues la muerte de la tortuga se produjo por un disparo realizado con un revólver calibre 38 que llevaba Fernando Daniel Etchenique, líder de esta excursión de pesca, que quedó detenido por portación ilegal de arma.

Durante el día de ayer la muerte de la tortuga gigante se apoderó de las playas, donde las conversaciones de los veraneantes giraron en torno de la actitud de Romano y de Brisky. Para los actores la sanción fue más leve; se les labraron actas por infracción a la ley provincial de pesca y convenios internacionales sobre preservación de flora y fauna.

"Esta especie está considerada de máxima protección por los organismos internacionales y no se las puede capturar, cazar ni comercializar", explicó Juan Lorenzani, de la Fundación Fauna Argentina.

Todo comenzó cuando Romano y Brisky se embarcaron anteayer para salir a pescar tiburones junto a Etchenique, un comerciante amigo del segundo, propietario de la embarcación en la que navegaron y especialista en estas capturas. Hubo un primer pique, la caña se arqueó y la tanza falló. La boya marcaba que se había perdido un escualo.

Pero tuvieron revancha, o al menos creyeron tenerla, porque un nuevo intento demostró que un pez grande había mordido el anzuelo.

Otra vez a tirar y aflojar, en esfuerzo conjunto, hasta que una sombra oscura bajo el agua indicó que el ejemplar estaba a tiro, justo en la mira del revólver que Etchenique disparó sin fallar

Grave equivocación

"Vimos algo grande que se movía y pensamos que era un tiburón Dakota -explicó Romano-, pero cuando el animal asomó a la superficie nos dimos cuenta de que se trataba de una torguga de grandes dimensiones que se enganchó en el cuello con el anzuelo".

No fue todo, porque el peso del animal estuvo a punto de dar vuelta la embarcación, que tuvo que emprender regreso hacia la costa ante la advertencia de Prefectura Naval sobre la inminencia de un temporal.

Luego se encontraron con los bañistas en la playa, que no escatimaron insultos contra ellos. Inútil resultó el intento de explicar que se trató de un error. La denuncia se radicó en la seccional y hacia allí fueron trasladados Romano, Brisky y Etchenique, que declararon durante cuatro horas. Este último quedó detenido por portación ilegal de arma, ya que sólo contaba con habilitación para la tenencia.

Brisky y Romano se retiraron de la comisaría para continuar su labor teatral. En poco tiempo más, la tortuga también ganará póstuma fama y tendrá espectadores. Se expondrá en el Museo de Ciencias Naturales de Mar del Plata.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.