
Dos testigos atribuyeron a la DINA el crimen de Carlos Prats
Un catalán anticomunista y un socialista trasandino coincidieron en sus dichos.
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Desde distintas posturas políticas, dos testigos pusieron ayer el acento sobre la presunta responsabilidad de la dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet en el asesinato del general chileno Carlos Prats, en el juicio oral y público por el crimen ocurrido hace 26 años en Buenos Aires.
Un ex militar español que se autoproclamó anticomunista y un senador de la izquierda trasandina que debió exiliarse en 1973 -tras el golpe militar que derrocó al presidente socialista chileno Salvador Allende- afirmaron que el atentado explosivo que el 30 de septiembre de 1974 acabó con la vida de Prats y de su esposa, Sofía Cuthbert, fue planeado y ejecutado por la Dirección de Inteligencia Nacional de Chile, la temida DINA.
La mayor expectación durante el debate de ayer la generó el ex aviador, periodista y, ahora, escritor catalán Alfonso Morata y Salmerón. Con 84 años y una gran parte de su vida dedicada a luchar contra el comunismo en España y América latina, el testigo compensó con horas de verborragia todo lo que le faltó de fortaleza física.
El único acusado en este juicio, Enrique Arancibia Clavel, no está en el podio de los mejores amigos del catalán: lo definió como "un elemento ambicioso, embaucador, peligroso y profundamente disociador, un nazi que se echó en contra a toda la comunidad chilena de Buenos Aires que no lo podía ver ni en pinturas por todo lo que hizo".
Morata y Salmerónrelató consistentes detalles del crimen de Prats y de la actividad de Arancibia como agente de la DINA. Esa información, dijo, la obtuvo con su "trabajo periodístico", pues en la década del 70 era corresponsal de prensa en Buenos Aires.
Dijo que Arancibia -a quien conoció en 1970 como uno más de la comunidad chilena anticomunista en la Argentina-fue quien "viabilizó" el atentado explosivo que cometió el norteamericano Michael Townley por mandato del jefe de la DINA, Manuel Contreras, pero que en realidad "fue ordenado por Pinochet, el cerebro intelectual (sic) de lo de Prats".
Según sus "datos", Arancibia operó en Buenos Aires como "agente de inteligencia naval adscripto a la DINAen Buenos Aires" desde marzo de 1974 y fue quien puso a Townley en contacto con sus amigos de la extrema derecha argentina, encargados de cortar la luz en la calle Malabia -donde vivía Prats- y lograr que se le quite la custodia al general en el día D.
El ex aviador dijo que Arancibia tuvo un papel clave en la Operación Cóndor, pacto entre las dictaduras de América del Sur para eliminar a comunistas: "El envió listas de individuos peligrosos para el régimen de Pinochet y hasta para el de la Argentina".
En carne propia
Al final de la jornada, el abogado y ex senador socialista chileno Carlos Altamirano no sólo confirmó la declaración que su amigo Manuel Valenzuela prestó la semana última. Con un estremecedor relato de su experiencia como perseguido y víctima de fallidos atentados, Altamirano calificó la DINAcomo una red de espíasque perseguía y, eventualmente, eliminaba a los opositores al régimen pinochetista en cualquier parte del mundo.
Altamirano, exilado en la ex República Democrática Alemana y en París, dijo que un mes antes de la muerte de Prats recibió información de los servicios de seguridad germanos y franceses sobre la inminencia de un atentado contra el general en Buenos Aires. Sus fuentes, precisó, eran intachables: el jefe de seguridad alemán Marcus Wolf y el ex presidente francés François Mitterrand.
El ex senador -que reconoció entre sus contactos en Francia al actual primer ministro Lionel Jospin- dijo que aunque sus interlocutores europeos no precisaron qué grupo buscaba matar al general, era vox pópuli que para el régimen chileno era "muy importante eliminar" a Prats.




