
Drama y muerte al caer un micro al río
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SANTA FE.- La tragedia se produjo a las 2.30 de la madrugada de ayer, sobre la ruta nacional 168, que une la capital provincial con la ciudad de Paraná a través del túnel subfluvial, una de las arterias más circuladas del país.
Al cierre de esta edición, el drama que cobró la vida de por lo menos cinco personas y abrió dudas sobre la suerte corrida por otras seis no terminaba de definirse. La policía de la vecina Paraná seguía recibiendo llamadas de personas inquietas por saber si familiares suyos estaban en el ómnibus que cayó al río Colastiné.
Mariela Galarraga de Biaggini, de 25 años, y Andrés Bouchet, de 28, ambos de Paraná, salvaron la vida milagrosamente: ninguno sabía nadar y se aferraron a dos bolsas de ropa que flotaban en las oscuras aguas.
La mujer logró salir del micro antes de que se hundiera y quedara en el lecho del río, a 16 metros de la superficie. El hombre, según relató luego, rompió de un cabezazo la ventanilla y salió a flote. Ambos fueron rescatados por dos pescadores.
La policía, Defensa Civil, Prefectura y buzos tácticos comenzaron a trabajar enseguida. Pero pasado el mediodía, cuando el tránsito ya estaba totalmente atascado y se perdían esperanzas de encontrar sobrevivientes, una grúa que intentaba levantar en su pluma al colectivo rompió las barreras de contención del puente y cayó al agua.
Los tres trabajadores que manejaban la máquina saltaron al puente antes de que se precipitara. En su caída, la grúa arrastró parte de la estructura de cemento y, por milagro, no aplastó a las lanchas que en el río intentaban infructuosamente rescatar los cuerpos.
Hasta anoche no se sabía a ciencia cierta cuántas personas viajaban en el micro de la empresa Etacer: sus boleterías permanecieron cerradas todo el día y sólo se supo por fuentes oficiosas que uno de los muertos sería Luis Tret, conductor del ómnibus.
Posible falla mecánica
También murió en el espectacular choque el conductor del Peugeot 505, Francisco Abasto, de 36 años. De las aguas ayer se había rescatado a tres mujeres y a dos hombres, que no fueron identificados.
Fuentes de la Prefectura aseguraron a La Nación que el micro era una de las unidades más viejas de la empresa, por lo que no se descarta que el accidente se haya generado por un desperfecto mecánico.
Las mismas fuentes, que aconsejaron esperar el resultado de los peritajes, dijeron que podría haberse tratado del "reventón" de un neumático, de una mala maniobra del conductor que "mordió" la pequeña banquina, o de la rotura de la dirección del ómnibus que, en una desenfrenada carrera, se cruzó de mano y embistió al Peugeot.
La caída de la grúa, cuyo trabajo era seguido atentamente por el juez Daniel Rucci desde el puente, determinó que el magistrado suspendiera las tareas hasta conseguir un equipo más moderno y más seguro.
Pero la decisión la motivó, además, el espectacular embotellamiento en la ruta, especialmente porque ayer muchos de los viajeros salían o volvían de sus vacaciones. Además, la ruta conecta esta ciudad con la de Paraná y con todo el litoral argentino y es uno de los pasos al Brasil. De allí que las condiciones y las escenas que se vivieron ayer se tornaran dantescas.
El accidente hizo recordar los sucesos de hace 28 años en lo que se conoce como "la tragedia del arroyo Leyes", cerca de aquí, cuando un ómnibus que se dirigía a San Javier cayó a las aguas. El resultado fue de 55 muertos.
Minutos antes de que la grúa cayera al agua, se vivieron en el puente momentos de dramatismo: mientras el colectivo estaba suspendido por la pluma se podían ver, a través de las ventanillas, los cuerpos amontonados de varias víctimas. Entre los curiosos había familiares que pugnaban por saber la suerte corrida por los parientes.
Mientras se teme que la nueva inmersión del micro de Etacer podría derivar en la pérdida de los cadáveres, desde distintos ámbitos se censuró la falta de coordinación para el operativo de rescate.
Parte de la tragedia se vio por TV
Sin efectos especiales mediante, la pantalla de televisión mostró ayer este accidente-catástrofe de la vida real. La caída inesperada de la grúa que intentaba rescatar al micro hundido en el río fue repetida infinidad de veces como un documento a la vez impresionante y original.
El hecho de que, por caso, las cámaras de Crónica TV estuvieran allí se debe a la cobertura del accidente previo.
Nadie esperaba que el rescate se transformara en una tragedia mayor.
El registro televisivo de esta segunda catástrofe desde el principio hasta su fin, desde el momento en que todo parecía normal hasta que el brazo de la grúa se hunde en el río, deja al televidente ante la presencia de un tramo documental al que no está acostumbrado.
Sin duda, la escena sobre un gran puente desde el que una grúa se inclina en cámara lenta venciendo los parantes de seguridad, para caer en picada siguiendo la misma trayectoria del micro que intenta reflotar, pertenece más al mundo de las superproducciones hollywoodenses que al de la vida real.
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