Ébola: el día que una amenaza de salud pública para el país se convirtió en secreto de Estado
Un comunicado críptico del sistema nacional de inteligencia sobre “medidas” relacionadas con el brote y ninguna aclaración posterior generaron desconcierto
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Un comunicado críptico de la conducción del sistema nacional de inteligencia sobre “medidas” relacionadas con el brote de ébola transformó, de pronto, un asunto de salud pública en un secreto de Estado. Se trataba, en realidad, de un control sobre tres buques con escala previa en el Congo, epicentro del brote declarado emergencia global por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El silencio posterior a la comunicación, realizada por fuera de la autoridad sanitaria, desconcertó aún más.
El texto apareció la semana pasada en la cuenta de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) en la red X. El organismo se refirió a tareas de esa “comunidad” con el Ministerio de Salud de la Nación, a cargo de Mario Lugones, para seguir un procedimiento preventivo que se reforzó con el alerta internacional de hace dos semanas, como en el resto de los países. Eran tres buques mercantes que navegaban hacia la Argentina.
“La identificación de estos movimientos [por el itinerario de los buques], a partir de información recabada por la SIDE, permitió adoptar de manera oportuna las medidas preventivas necesarias para resguardar la salud de la población”, señaló el comunicado. El Ministerio de Salud no replicó la difusión.
“No vamos a dar las especificaciones de los buques ya que eso revelaría cuestiones amparadas en el secreto”, respondió un vocero de la SIDE a LA NACION. Ofreció canalizar las preguntas a través de un pedido de acceso a la información pública. “En esta oportunidad –sumó–, se eliminaron todos los riesgos sanitarios”. ¿Cómo? “No podemos dar más información de la publicada”, cerró.
El brote en curso por el virus de Bundibugyo en República Democrática del Congo y Uganda transcurre en medio de conflictos, crisis humanitaria e inestabilidad política, con alta movilidad y migraciones. Los virus del ébola son una amenaza biológica para la salud humana y animal tal que requieren máxima bioseguridad para su contención y la manipulación de muestras en laboratorios. El Centro de Contención Biológica (Uoccb) de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis Malbrán) posee instalaciones con esa capacidad certificada.
“Ante la situación epidemiológica internacional vinculada al brote de enfermedad por virus ébola causado por el virus Bundibugyo en la República Democrática del Congo y Uganda, la Argentina cuenta con capacidades técnicas, infraestructura, personal e insumos para la evaluación diagnóstica de casos sospechosos, de acuerdo con las recomendaciones y orientaciones vigentes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)”, respondieron desde la Anlis Malbrán ante la consulta.
El laboratorio nacional de referencia para ese patógeno es el Servicio de Biología Molecular del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (INEI). “La Uoccb cuenta con un laboratorio de bioseguridad nivel 4 (BSL-4), el primero de estas características en América Latina y el único de la región”, ampliaron.
Al momento, la OMS recomienda a los países fuera de la región afectada en el continente africano intensificar la vigilancia epidemiológica, sobre todo en viajeros y puntos de ingreso, incluidos los marítimos por el intercambio comercial. Un viaje en avión acercaría el riesgo en un día y medio. Solo en un radio de una decena de países a la redonda del epicentro del brote en el Congo y Uganda, la OMS mantiene que el riesgo de propagación es “alto”.
“El período de incubación es de 21 días y la Argentina no tiene vuelos directos [con los sitios afectados], pero en escalas o por el intercambio comercial marítimo hay personas que pueden tener exposición en esas zonas”, explicó Sofía Echazarreta, miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y docente de los cursos de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero (Slamvi). “El actual brote ocurre en un territorio con conflicto bélico y la OMS lo declaró una emergencia de salud pública de importancia internacional porque puede expandirse a otros países, si bien la enfermedad no se transmite por vía aérea, como las infecciones respiratorias”, agregó durante el XXVI Congreso de la SADI, realizado recientemente en Buenos Aires. Ébola, hantavirus y fiebre amarilla estuvieron entre las sesiones más convocantes.
Para entonces, la SIDE había difundido su comunicado por la red X sobre los tres buques cargueros con escala en el Congo. En paralelo, otra noticia sobre una embarcación detenida en un puerto santafecino sumó desconcierto entre especialistas, sin más información.
Pero el hecho al que hacía referencia la Secretaría de Estado no tenía relación con este otro, protagonizado por un buque mercante extranjero que quedó en cuarentena al llegar al complejo portuario de San Lorenzo para cargar toneladas de soja y trasladarlas a Ghana. Ambas intervenciones habrían ocurrido con unos diez días de intervalo, pero justo después de la emergencia declarada por la OMS el 16 de mayo. En ambos casos intervino la Dirección Nacional de Sanidad de Fronteras y Terminales de Transporte, que depende del Ministerio de Salud.
Los tres cargueros que habían hecho escala en el Congo y navegaban hacia el país, según indicaron fuentes oficiales a LA NACION, operaban bajo bandera de Grecia y Liberia. Habría sido unos diez días antes de la comunicación de la SIDE, con la alerta sanitaria internacional vigente. Se aplicaron los controles de rutina con Sanidad de Fronteras y la Prefectura Naval Argentina. Se había cumplido el período de incubación considerado para ébola (21 días), sin tripulantes con síntomas.

Desde Anlis Malbrán indicaron que trabajan “en coordinación permanente” con el Ministerio de Salud nacional y las redes nacionales e internacionales de vigilancia epidemiológica y diagnóstico “para la preparación y la respuesta ante eventuales eventos de salud pública de importancia internacional”.
En un encuentro organizado por la SADI un día antes del inicio de su congreso anual hace una semana, 300 médicos y enfermeros revisaron cómo estar preparados en los hospitales para afrontar el riesgo de infecciones en tres escenarios posibles: desastres naturales, virus pandémicos y amenazas biológicas. “La idea fue adelantarnos al problema. Lo primero es estar preparados para cuidar al personal de salud”, dijo Ángel Colque, especialista en resistencia antimicrobiana y presidente del Comité Científico del congreso.
Con la Asociación Argentina de Enfermeros en Control de Infecciones (Aaeci) y el Instituto Nacional de Epidemiología con el Programa Vihda de vigilancia de las infecciones hospitalarias y Anlis Malbrán, trabajaron en un documento de consenso para actualizar esa preparación.
“La recomendación hoy es que, ante pacientes que consultan con fiebre o síntomas respiratorios, el personal utilice barbijo. Cuando uno atiende, no sabe inicialmente el contexto de esos pacientes que pueden haber llegado de viaje. No son normas nuevas, pero las refrescamos. Hay muchos profesionales más jóvenes que no vieron lo que es el sarampión, por ejemplo, y hay que enseñarles. Si el personal se cuida, puede cuidar a la población en esos escenarios”, agregó el médico.
El documento, que fue entregado al Ministerio de Salud de la Nación, resalta la importancia en el actual contexto del triage de los pacientes en las guardias y una circulación diferenciada en los centros de salud de los pacientes febriles y otros síntomas de sospecha de infecciones respiratorias o eruptivas, según se vaya definiendo en función de la vigilancia epidemiológica y las alertas sanitarias.
Tres preguntas
1) Qué es el ébola
Antes llamada fiebre hemorrágica del ébola, es una enfermedad zoonótica grave, a menudo fatal, con una tasa de letalidad de alrededor del 50% que invade las células del cuerpo, altera el sistema inmunológico y daña las paredes de los vasos sanguíneos mientras va afectando el funcionamiento de distintos órganos.
2) Cómo se transmite
A través del contacto con animales infectados (generalmente después de faenados o durante la cocción o ingestión) o por el contacto con las secreciones corporales (sangre, saliva, semen, heces, orina) de personas infectadas, aun después de muertas. El contagio es posible recién cuando aparecen los síntomas, lo que ocurre entre 2 y 21 días desde la infección.
3) Qué síntomas produce
Al inicio de la enfermedad, son comunes la fiebre, la debilidad y los dolores musculares, de cabeza y de garganta. A medida que la enfermedad avanza, aparecen vómitos y diarrea, erupciones cutáneas, deterioro de las funciones renales y hepáticas y, en algunos casos, hemorragias internas y externas.
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