El Abasto revive en un gran shopping

La recuperación del viejo mercado le cambiará la cara a un barrio estancado
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8 de noviembre de 1998  

Durante casi medio siglo fue un símbolo de la prosperidad porteña, y hasta fue set de filmación de una recordada película de Lucas Demare. Pero todo cambia, y, desde mañana, el Mercado de Abasto se transformará en el shopping más grande de la ciudad de Buenos Aires.

La moda del gigantismo que signó la tradicional mole de cemento inaugurada en 1934 continúa en cifras que asombran: el flamante centro comercial tiene más de 120.000 m2 de superficie cubierta, 230 locales comerciales en cinco niveles, 2200 cocheras, 12 salas de cine y una plaza con cúpula vidriada de 3000 m2.

Los responsables del megaproyecto dijeron a La Nación que podrán visitarlo diariamente unas 100.000 personas, y que por su diseño y magnitud le cambiará la cara a un barrio que había caído en una espiral de abandono e inseguridad.

La expectación es compartida por los vecinos, que verán mejorar sensiblemente ese espacio urbano, y por los empresarios inmobiliarios, ya que los precios del metro cuadrado se incrementan día tras día.

La inversión supera holgadamente los 120 millones de dólares y fue realizada por el grupo IRSA del magnate húngaro-norteamericano George Soros, que actualmente domina el mercado local de centros de compras.

Además del reciclado del viejo mercado, se proyectó la construcción de cuatro edificios: tres torres de 28 pisos y una semitorre de 10 pisos de altura.

Las propiedades se valorizan

Este emprendimiento disparó de manera meteórica el precio de las propiedades en la zona:hace 15 años se podían conseguir predios por 70 pesos el metro cuadrado; ahora, esos mismos terrenos no bajan de los 1000 pesos el metro cuadrado.

Un indicador del verdadero boom inmobiliario que generó el Abasto fue la venta de los departamentos de las torres que estarán listas antes del 2000: en pocas semanas se vendieron casi 600 viviendas.

Por algunos departamentos se piden los mismos precios que en Palermo, Belgrano, Recoleta y Barrio Norte.

Hubo casos en los que se han llegado a pedir 3000 pesos el metro cuadrado por un departamento situado sobre la avenida Corrientes, a menos de cien metros del complejo comercial.

Con este impulso empresarial, los vecinos esperan que haya más seguridad ya que el barrio es muy castigado por los amigos de lo ajeno.

Para el jefe de Gobierno, Fernando de la Rúa, "este emprendimiento es el principal dentro del programa de recuperación de la avenida Corrientes".

Pero al parecer no será el último: "El próximo paso será el proyecto del ex albergue Warnes", vaticinó el titular del Ejecutivo local.

Detalles de la obra

El complejo tendrá entradas por Corrientes, Anchorena y Agüero y a los cines también se podrá acceder por Lavalle.

El conjunto del centro comercial y de entretenimientos se dividirá en tres grandes sectores:

  • el mall ,donde funcionarán 230 locales comerciales, el patio de comidas con capacidad para 1600 personas, el museo interactivo para chicos y un parque de diversiones de 3400 m2.
  • la plaza cubierta -en la que habrá una gran fuente- que tendrá 3000 m2.
  • los cines compuestos por 12 salas con capacidad para 3400 personas.
  • Para facilitar el ingreso del público se construyó un acceso directo desde la estación Carlos Gardel de la línea B del subte.

    Un poco de historia

    Durante décadas, el Abasto fue el lugar elegido por malevos y guapos que copaban fondas, tanguerías y pretenciosas pensiones que querían ser hoteles.

    Las cantinas Chanta Cuatro, El 88 y Mare de Argento eran los centros nocturnos por excelencia donde no faltaban los tangueros de ley y las timbas donde las diferencias se dirimían a cuchillo y a menudo debían ser interrumpidas por la intempestiva llegada de la policía.

    El imponente edificio donde funcionó el mercado de verduras y frutas fue construido en 1934 según el diseño de los ingenieros José Luis Delpini y Raúl Bes. El arquitecto de la obra fue el destacado Víctor Sulcic.

    Hace casi 15 años que el mercado dejó de funcionar allí para trasladar su actividad al Mercado Central de Buenos Aires, en La Matanza. Durante esos años, todo a su alrededor fue cambiando.

    El abandono ganó varias batallas. Miles de intrusos, en su mayoría extranjeros ilegales, ocuparon parte de los cinco niveles del edificio y varios predios linderos. Con ellos llegaron los robos, las peleas callejeras y numerosos asesinatos.

    Todo aquel pintoresquismo porteño había devenido en un cuadro de gran inseguridad que desencadenó el éxodo masivo de los vecinos.

    Ahora, la presencia del centro de compras surge como la salvadora de un barrio de la ciudad que parecía estar herido de muerte.

    Para festejar la llegada del emprendimiento está prevista para mañana una gran fiesta. A las 19 habrá fuegos artificiales y a las 21, la inauguración oficial a cargo del presidente Carlos Menem y del jefe del gobierno porteño, Fernando de la Rúa.

    A salvo

    Paralelamente a la ley que determinó el traspaso de las funciones del Mercado de Abasto al predio que hoy ocupa el Central en el partido de La Matanza, en 1985, el entonces Concejo Deliberante porteño declaró al majestuoso edificio patrimonio cultural de la ciudad, con lo que se impidió su eventual demolición.

    La medida se originó en un proyecto de ordenanza que había sido elaborado por los ex ediles radicales Gabriela González Gass y José María García Arecha.

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