
El álbum fotográfico del futuro
Un recorrido por las colecciones de ayer y hoy; ¿qué lugar ocupan las nuevas tecnologías en la génesis de los álbumes familiares y autobiográficos? Lejos de languidecer, la fotografía se encuentra en un momento de glorioso renacimiento
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He visto cosas que ustedes no creerían. He visto naves atacar en llamas más allá de Orión. He visto Rayos "C" brilla cerca de las Puertas de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir. "Blade Runner"
En el siglo pasado, la fotografía se constituyó como el principal instrumento de relato autobiográfico y familiar.
Las fotos organizadas en álbumes o simplemente almacenadas en cajas de zapatos fueron el registro de las secuencias de momentos felices de sus dueños y les permitieron reconstruir después, a otros, sucesos, personas y lugares desaparecidos.
Una de las tantas fotografías abandonadas que cualquiera puede encontrar en la galería de imágenes de
Según el investigador colombiano Armando Silva ("Álbum de familia", Norma, 1998) la edición de los álbumes familiares, es decir el orden, jerarquía y omisiones de las imágenes que los componían, estuvo a cargo mayormente de las mujeres de la casa, narradoras de vida de la familia.
El álbum fue (y aún lo es) un libro destinado a almacenar las fotos y preservarlas, retirándolas del circuito de los objetos cotidianos.
Alba, blanco y blanco del ojo, fueron algunos de los sinónimos atribuidos a la palabra latina "Álbum". En la época romana álbum fue "una tabla donde se inscribían las decisiones, los edictos y fórmulas del Foro". La palabra derivó hasta ser entendida como "próspero y feliz" y finalmente el poeta Horacio la usó para decir lo que hoy entendemos de ella: "Marcar un día como feliz".
La fotografía familiar, mejor que cualquier otra forma de registro, fue desde el siglo pasado el dispositivo disponible y natural para crear los calendarios de días felices.
Ese libro (que muchas veces no incluía ni una sola palabra) era consultado por su autor como una enciclopedia de su pasado. Otros de sus usos era (es) compartirlo alguna vez al año por la asamblea que componen los sobrevivientes de la familia.
Cambios. El progreso tecnológico que sufrió la fotografía a lo largo del Siglo XX en las cámaras, lentes y películas, permitió que los íconos de la vida familiar, los "headlines", se ampliaran a temas cada vez más pequeños. La simplificación operativa de capturar una foto, el descenso de los precios de películas y copias hizo crecer al álbum en volumen y episodios registrados.
Con su propio sistema decimal, las cámaras de 35mm y sus rollos de 36 fotografías fueron capaces de contar cualquier cosa en secuencias de 36 o sus múltiplos.
Un rollo alcanzaba para un cumpleaños.
Cuatro para un casamiento.
Y seis para un viaje de un mes a un lugar remoto.
El enigmático compromiso de las copias Kodak y tres de mis hijos en 1993.
Pero en los años ´90, la fotografía digital abrió un mundo novedoso para el fotógrafo de familia: la fotografía ilimitada y gratis. Las dos propiedades más valoradas por el fotógrafo serán:
1. El almacenamiento virtualmente ilimitado y gratuito de imágenes
2. La exhibición instantánea de la fotografías -una especie de Polaroid que existe en el display del respaldo de las cámaras digitales que hace que el fotógrafo muestre inmediatamente a los modelos fotografiados su imagen, levantando la cámara como si se tratara de una identificación.
Delante de la cara. Por otra parte, la foto deja el interior del ojo -lo que sucedía en las cámaras analógicas al mirar por el visor- y pasa a estar fuera, lejos del ojo. Es el fotógrafo de brazos extendidos que hoy vemos en todas partes.
Los nuevos fotógrafos con los brazos extendidos sostienen "un cristal" para ver el mundo.
Más fotos se convirtieron inmediatamente en más temas. Durante 2005 se realizarán 4.700 millones de fotos digitales y no todas serán casamientos, ni nacimientos, ni primeros días de nada.
Los momentos felices, las fechas marcadas del calendario personal y familiar, dejan lugar a la singularidad del fotógrafo. En adelante, el tema es lo que el fotógrafo mira: un árbol, un cartel, un perro, la sombra peculiar de algo, un plato de comida, sus pies… Cualquier cosa pasa a formar parte del nuevo álbum digital que poco tiene que ver con el uso anterior del libro familiar.
En las fotos personales empiezan a desaparecer los individuos, mejor dicho, los seres queridos. Llamativamente el tema de esas fotos es algo vacío que las personas reconocen frente a ellos. Una cosa incierta pero propia que tienen delante todo el tiempo. Los "días felices y la familia" pasan a ser apenas los feriados de un calendario mucho más extenso, real, aburrido y cotidiano, representado en miles y miles de imágenes.
Un ejemplo fotográfico de la nada.
Esta continuidad asombrosa de fotos personales fue definida como "obesidad fotográfica". Quienes caracterizan de esta manera a la fotografía masiva quieren establecer con parámetros de tecnologías anteriores un número sano y otro insano en la dieta de imágenes. Según ese punto de vista, un número elevado de fotografías deviene en obesidad, enfermedad, manía.
Pero desde otro punto de vista, las fotos no son otra cosa que anotaciones personales, observaciones del exterior significativas para el mundo interior del fotógrafo, y así todas pueden resultar interesantes. De la misma manera que la palabra durante el Siglo XIX fue el mecanismo para la anotación de sucesos íntimos, sueños y pensamientos en el monólogo que se establecía con el diario personal, la fotografía obesa, numerosa, no es otra cosa que el registro arqueológico visual de su dueño.
El tiempo como única clasificación de las fotos. Ordenar esta inmensa cantidad de imágenes es una tarea fatigosa, superior a todo lo conocido por el fotógrafo amateur.
(foto).
,
y
, son algunos de los mejores "álbumes" (moblogs) gratuitos del mundo.
Las normas anteriores de edición de los álbumes se convirtieron rápidamente en obsoletas para catalogar, jerarquizar y ordenar miles de imágenes. Los fotógrafos probaron entonces diferentes estrategias de organización hasta terminar agotados, abandonando sus fotografías en las carpetas de sus computadoras o en infinitas copias de "back up" llenas de archivos con nomenclaturas indescifrables.
La aparición de los Moblogs (Mobile + Weblogs: álbumes online creados para recibir fotografías y textos desde dispositivos móviles vía e-mail y ordenarlos cronológicamente) facilitaron definitivamente la tarea de administrar números enormes de imágenes otorgándoles un significado único y perpetuo a través del orden cronológico.
Al crecer en volumen, la fila de fotos de los Moblogs despojó de valor individual a la imagen y le dio una importancia mayor al conjunto. En los Moblogs, como en la naturaleza, la especie fotográfica es superior al individuo fotografía.
Mi hijo Vicente visto en el extraordinario
La foto no será más el momento, el testimonio, sino apenas una parte de un entorno mucho más amplio. Las fotos digitales pertenecen a un ambiente fotográfico extendido, a un ecosistema enorme que les da sentido en las fechas y las horas.
La foto en primer plano de una hamburguesa será distinta seguida por la foto de los chicos en la fila del cine, y antecedida por otra con los niños en el interior del auto. La hamburguesa no tiene sentido individual, pero en el conjunto si.
El volumen y el ordenamiento de la fotografía personal es un salto tan inmenso en el relato familiar como lo fue la creación del montaje en el cine.
Disponibilidad, teléfonos con cámara. Contar todo el tiempo la vida personal necesita de narradores dispuestos las 24 horas. No alcanza salir de vez en cuando con la cámara de fotos y realizar anotaciones visuales. Esas fotos resultarán deshonestas y artificiales.
Una autobiografía tan detallada necesita de narradores de tiempo completo y eso solo es posible con los teléfonos celulares que disponen de cámaras integradas.
Una secuencia publicada en tiempo real en Flickr desde un teléfono
evoca en las partes el recuerdo completo de un viaje familiar a Pinamar.
La capacidad de anotar todos los días el mundo que rodea al fotógrafo, sus personajes, espacios y vicisitudes hace que aparezca ante él lo que hasta entonces era insignificante. El antiguo álbum que reunía a tres generaciones en 300 fotos nos resulta ahora una miniatura, un Haiku. El nuevo álbum es el descubrimiento de la novela fotográfica, interesada en los protagonistas, pero también en los personajes secundarios, el entorno y las cosas. No es más un libro que muestra episodios, sino un medio que contiene una atmósfera completa.
En las vísperas de 2006, la fotografía crece de manera incesante y de igual manera lo hace el número de fotos. Hoy hay más teléfonos con cámaras integradas que las cámaras fotográficas que existían a principios de la década del ´90. La fotografía, lejos de languidecer, se encuentra en un momento de glorioso renacimiento: nueva en su tecnología y nueva en sus significados.
De cualquier manera, conviene recordar que, aún el desmesurado álbum de fotos digitales del futuro, resultará tan inútil como su modesto antecesor para vencer a la indiferencia de nuestros descendientes o al implacable Alzheimer.
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