
El amigo de Junior está angustiado
Dante fue a ver a los chicos heridos
1 minuto de lectura'
CARMEN DE PATAGONES (De una enviada especial).- Dante mide un metro sesenta. Baja la cabeza y levanta los ojos para mirar, en un gesto que mezcla timidez y desconfianza. Al menos así es ahora, después de lo que pasó. Así se lo vio ayer luego del encuentro con sus compañeros, y en el hospital de Viedma, cuando fue a visitar a sus compañeros heridos. Ya no viste todo de negro. Ayer usó un pantalón verde y una campera de corderoy marrón. Un look lejano al del fan de Marilyn Manson.
Luego de declarar ante la jueza de Bahía Blanca, Alicia Ramallo, el mejor amigo de Junior volvió a su ciudad. Hace un enorme esfuerzo por ser uno más, por que no lo señalen.
Estuvo todo el día pegado a la madre y bibliotecaria de la escuela, Silvia Romero, y a Aldo, la pareja, que le despejaba el camino cada vez que un desconocido quería hablarle. "Dante está bien y tiene asistencia psicológica, pero no va a hablar con los periodistas", dijo el hombre a LA NACION.
El chico usa el pelo apenas largo, peinado raya al medio atrás de las orejas. Cerca del mediodía, llegó al hospital y estuvo 15 minutos sin hablar con nadie, junto a la mamá, al final de una desordenada fila que hacían los compañeros para entrar en las salas de internación.
Después, llegó un chico de rulitos que le palmeó el hombro y se esforzó por integrarlo al grupo. Pero Dante estuvo como ausente, con la mirada ajena a las conversaciones, mirando hacia la salida, como en estado de alerta. Después se recostó contra una columna y dejó pasar a todos, antes de animarse a entrar en la sala.
La madre se quedó sentada en la entrada. Las otras fueron a saludarla. Ella dice que no quiere que Dante tenga que cambiar de colegio, ni de curso.
Por eso, le pidió al director general de Escuelas de la provincia de Buenos Aires, Mario Oporto, que garantizara su seguridad en el aula.



