
El arancel gana espacio en las universidades nuevas y pequeñas
En la sede de Tres de Febrero, el 93% de los alumnos paga sin quejas $ 25 por mes
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Lejos de suscitar debates e irritaciones, el cobro de aranceles por los estudios de grado comenzó a abrirse camino en las universidades nacionales de reciente creación.
La sede que más avanzó es la Universidad Nacional de Tres de Febrero, asentada en El Palomar, que a un año de su creación mantiene sin quejas ni reclamos estudiantiles el cobro de un arancel de $ 25 por mes, que paga puntualmente el 93% de los alumnos.
El pago de aranceles despierta habitualmente encendidas controversias en las universidades estatales tradicionales, que vinculan el principio de la gratuidad de la enseñanza con la autonomía universitaria.
En los últimos años encarnaron el debate la Universidad de Buenos Aires, encabezada por su rector, Oscar Shuberoff, y la ministra de Educación, Susana Decibe, que hace dos años propuso a los rectores "emitir señales concretas para mejorar sus arcas universitarias y no abroquelarse detrás de las reglas de oro de la autonomía universitaria y la gratuidad".
Arancel obligatorio
Al margen de algunos mecanismos de contribución voluntaria iniciados en algunas sedes, la Universidad de Tres de Febrero fue la primera en establecer en forma efectiva el cobro de aranceles para todos los alumnos, si bien se mantienen programas de asistencia y becas. Sobre una población estudiantil de 600 estudiantes, sólo 40 no abonan la cuota por acreditar dificultades económicas.
Al pago de las diez cuotas mensuales de $ 25 se suma la matrícula de inscripción (otros $ 30) y el cobro de un arancel único de $ 30 a los 400 alumnos que cursan el ingreso.
La recaudación asciende a 169.000 pesos mensuales, casi un 10% de los 2.030.000 pesos que la universidad recibe del presupuesto nacional. El monto se destina a la instrumentación de un sistema de becas y programas de equipamiento, lo que conforma a los alumnos, según percibió La Nación en una recorrida por la facultad.
"Veo que no estoy tirando la plata", expresó Carlos María Cabreras, que tiene 20 años y estudia la carrera de Administración de Empresas.
Además de esta carrera, la Universidad de Tres de Febrero dicta las licenciaturas en Relaciones Comerciales Internacionales, Administración Pública, Gestión del Arte y la Cultura, Estadística, Políticas Sociales, Enfermería, Historia, Geografía, Ciencias de la Educación y Gestión Escolar.
A la experiencia de Tres de Febrero se suma la contribución solidaria fijada en la Universidad de Villa María, que este año tiene 1500 alumnos, el doble que en 1998.
El rector de la sede cordobesa, Carlos Domínguez, explicó que el arancel es voluntario y que los alumnos deciden cuánto dinero aportar. Para ello tienen tres categorías de contribuciones, de 75, 50 y 30 pesos, que los estudiantes cubren según su capacidad. Los que no pueden pagar, presentan su situación económica ante una comisión de estudiantes, docentes y no docentes que evalúa el caso. Si se acepta el pedido, el alumno es eximido del pago.
Objetivos de mediano plazo
En la Universidad de Tres de Febrero, los alumos que no pueden afrontar el pago deben presentar una nota para pedir la exención del pago del arancel. "Pero nadie deja de estudiar por tener problemas económicos", aseguró a La Nación el rector de la universidad, Aníbal Y. Jozami.
La casa de altos estudios espera que dentro de dos o tres años el alumnado crezca a 2500 o 3000 y se estabilice en ese número. Hoy reciben 2.030.000 pesos del presupuesto nacional, pero sus autoridades pugnan por conseguir un subsidio adicional de $ 1.500.000 que se destina a las universidades nuevas.
Uno de los antecedentes más directos en el cobro de aranceles es la contribución estudiantil voluntaria que rige desde 1990 en la Universidad Nacional de Córdoba.
Dispuesta para hacer frente a "las severas restricciones presupuestarias impuestas por el Estado Nacional", el aporte se aplicó primero en algunas facultades y luego se extendió a casi la totalidad de las unidades académicas.
Se fijó como tope máximo el cobro anual de 78 pesos, en cuotas determinadas por cada facultad.
En Derecho se establecieron 10 cuotas de 4 pesos; en Ciencias Económicas, 6 pagos de 10 pesos; en Agronomía, 10 cuotas de 6,50 pesos, y en la Facultad de Matemática, Astronomía y Física, 10 cuotas de 5,40 pesos. El aporte más bajo lo reguló la sede de Arquitectura, con 10 cuotas de 3,80 pesos.
La recaudación global de todas las facultades en 1998 ascendió a cerca de 4 millones de pesos.
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