
El argentino accidentado en Perú ya fue trasladado a la Argentina y está internado en Lanús
Ariel Mazza tuvo un accidente de tránsito en Perú la semana pasada; llegó al país ayer
1 minuto de lectura'
"Llegó a las 11.15. Y acá lo tenemos. [Estamos] agradecidísimos". César Mazza, padre del joven Ariel Mazza, quien se había accidentado en Perú hace una semana, confirmó así que su hijo fue el trasladado ayer a la Argentina.
"Aterrizó en San Fernando y de ahí fue trasladado en helicóptero a Lanús", explicó Mazza. "Le hablé un poco, no responde, está apagado. Pero se lo ve bien", agregó.
Ariel Mazza, de 25 años, estaba de viaje por América latina y tuvo un accidente de tránsito en Perú el 11 de noviembre último. Despertó tras cuatro días de inconsciencia, con conmoción de cráneo, cuatro costillas rotas, la clavícula fracturada, varios huesos fisurados y raspaduras por todo el cuerpo.
Según aseguró el padre del chico, no podían costear la internación en Perú y por eso pidieron ayuda vía redes sociales. "[Estamos] agradecidísimos. A las autoridades, al periodismo, a los chicos de las redes sociales y a todos los que han colaborado", sostuvo en diálogo con el canal Crónica.
El traslado de Ariel Mazza fue un trabajo conjunto de la municipalidad de Lanús, la provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Nación.
"Ya le están haciendo estudios acá, lo asisten. Se lo ve bien. Eso es lo que yo andaba queriendo [que Ariel esté en la Argentina]. Acá te movés en tu medio, conocés, te manejás mejor", aseguró.
Además, César Mazza se refirió al sistema de salud pública. "Está el tema de la gratuidad. No disponemos los recursos económicos para las cosas que se pedían allá [en Perú], es imposible, es «morite [porque si] no está la plata, no te lo hacemos»", contó Mazza, emocionado por la llegada de su hijo.
1
2Qué se sabe de la salud de la influencer que se accidentó con un cuatriciclo en Pinamar
3Un verano extremo en la costa: sismo, meteotsunami, remolinos de viento, sudestada y temporal, ¿solo casualidad?
4En campos y también en zonas urbanas: el ataque a un niño reavivó un problema que hace décadas crece en la Patagonia


